02/17/2021
Nuestra oportunidad.
“Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.”
S. Lucas 13:6-9
Hemos escuchado muchas veces que Dios es el Dios de las oportunidades y el hecho de que estemos aquí lo demuestra, Dios es el Dios de los nuevos comienzos.
En este pasaje el Señor nos presenta una parábola en que enseña a sus discípulos y a nosotros también que todas las personas están en las mismas condiciones y tienen sus oportunidades.
Esta higuera estaba plantada en un lugar fértil de manera que no haba excusa para no diera fruto. Dios ha querido apartar una bendición demasiado abundante para cada uno y debemos por fe apropiarnos de ella, pero muchas veces no la usamos o la usamos mínimamente o la mal utilizamos.
Hay un relato donde se presentan trescientas ballenas que ensayaron n una playa y murieron. Los periodistas dijeron que habían mu**to por que perseguían sardinas; otros dijeron que murieron porque perseguían objetivos insignificantes. Y es verdad tanto poder, tanto potencial enfocado solo en perseguir un objetivo que lejos de alimentarlas les desviaron y las destruyeron. Igual muchas veces el hombre dedica una buena parte de su vida de su fortaleza, de sus talentos y recursos materiales a perseguir objetivos insignificantes que lejos de traerle una respuesta a su vida lo desvían y lo conducen a la destrucción.
Esta parábola nos enseña directamente o indirectamente que nosotros vamos a ser juzgados por las muchas oportunidades que hemos tenido. Ya muchas ocasiones el dueño había venido a buscar fruto en la higuera y no lo amaba. Muchas veces hemos llegado a un punto como a un cayeron sin salida en que aparenta que no hay solución, en que ya no tenemos ganas ni fuerzas ni visión para seguir haciendo lo que estamos haciendo, caemos como en un hoyo, y nos queremos rendir en el matrimonio, en el ministerio o en nuestra vida espiritual. Y de ahí nos levantamos otra vez, pero no por que seamos muy fuertes o muy fieles o porque seamos diferentes a los demás sino por sus muchas misericordias. Él llega hasta donde estamos nos levanta y nos da la oportunidad de seguir adelante.
El Señor nos enseña directamente o indirectamente que la vida se trata de aprovechar nuestra última oportunidad. Quizá es la oportunidad de volver a ocupar nuestro lugar que teníamos en el trabajo, en el ministerio, en la empresa, quizá se presenta como una beca, o como una oportunidad de recuperar el matrimonio, o recuperar mi familia que por alguna razón la he perdido. Quizá es la oportunidad de experimentar a Dios de una manera que nunca lo hemos experimentado. Quizás es la oportunidad de escuchar de Dios lo que no emos querido escuchar. O a lo mejor es la oportunidad de servirlo como nunca lo he servido.
Pensemos podríamos estar también ante nuestra última oportunidad. Muchos de nuestros seres queridos ya no estuvieron con nosotros para las fiestas pasadas de Navidad y Año Nuevo. No estuvieron para sele raro el catorce de febrero y quizá nunca pensaron que estaban viviendo su última oportunidad.
Así podría estarnos pasando, por eso es que tenemos que vivir este tiempo aprovechando al máximo la bendición de estar aquí. Vivamos de tal modo que dejemos una hueca que se vea clara para cuando ya no estemos. !Que el Señor te bendiga!
Pastor :
Guadalupe Amaya.