Iglesia Gentil De Cristo EE UU

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09/07/2026
08/09/2026

LA IMPORTANCIA DE LA PUNTUALIDAD

Llegar a tiempo también habla de nuestro carácter

“Empero hágase todo decentemente y con orden.”
1 Corintios 14:40

La puntualidad puede parecer un asunto pequeño, pero muchas veces las cosas pequeñas revelan grandes aspectos de nuestro carácter.

Llegar a tiempo demuestra respeto por los demás, responsabilidad con nuestros compromisos y seriedad con nuestra palabra.

Y aunque la Biblia no dice literalmente: “debes llegar diez minutos antes”, sí encontramos principios claros acerca del orden, la diligencia, la responsabilidad y el aprovechamiento del tiempo.

1. SER PUNTUAL ES RESPETAR EL TIEMPO DE LOS DEMÁS

Cuando acordamos encontrarnos con alguien a determinada hora, esa persona también organiza parte de su día para estar allí.

Si constantemente llegamos tarde, quizá pensemos:

“Solo fueron quince minutos.”

Pero si diez personas están esperando esos quince minutos, ya no estamos hablando solamente de nuestro tiempo.

La puntualidad nos enseña algo importante:

Mi tiempo tiene valor, pero el tiempo de los demás también.

Jesús enseñó:

“Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos…”
Mateo 7:12

Si esperamos que otros respeten nuestro tiempo, debemos aprender también a respetar el suyo.

2. LA PUNTUALIDAD COMIENZA ANTES DE LA HORA

Una persona puntual no comienza a prepararse cuando ya debería haber salido.

Calcula:

• cuánto tiempo necesita para arreglarse;
• cuánto tarda el camino;
• si habrá tráfico;
• dónde estacionará;
• y qué imprevistos razonables podrían presentarse.

Por ejemplo:

Si el culto comienza a las 7:00 p.m. y normalmente necesitamos 25 minutos para llegar, salir de casa a las 6:40 no significa necesariamente que estamos siendo puntuales.

Estamos dependiendo de que absolutamente nada salga mal.

La prudencia consiste en dejar cierto margen.

“Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios; Redimiendo el tiempo…”
Efesios 5:15-16

3. HAY UNA DIFERENCIA ENTRE UN IMPREVISTO Y UNA COSTUMBRE

A cualquiera puede sucederle algo inesperado.

Un accidente en el camino, una emergencia familiar, una enfermedad o una situación verdaderamente fuera de nuestro control pueden hacernos llegar tarde.

Eso es comprensible.

Pero cuando llegamos tarde prácticamente a todo, quizá ya no estamos hablando de un imprevisto.

Estamos hablando de un hábito que necesita corregirse.

Una buena pregunta sería:

¿Llego tarde porque ocurrió algo inesperado, o porque normalmente comienzo a prepararme demasiado tarde?

Reconocer la diferencia es parte de la madurez.

4. NUESTROS HÁBITOS CAMBIAN SEGÚN LA IMPORTANCIA QUE DAMOS A LAS COSAS

Aquí tenemos un ejemplo que merece reflexión.

Cuando tenemos una cita médica importante a las 9:00 a.m., normalmente procuramos llegar antes.

Cuando tenemos que tomar un avión, no llegamos al aeropuerto exactamente a la hora en que despega.

Cuando tenemos una entrevista de trabajo, procuramos no hacer esperar al entrevistador.

¿Por qué?

Porque sabemos que habrá consecuencias si llegamos tarde.

Entonces conviene preguntarnos:

¿Por qué a veces somos puntuales para aquello que consideramos importante, pero descuidados con otros compromisos?

La puntualidad también puede revelar nuestras prioridades.

5. EN LA IGLESIA, NUESTRA PUNTUALIDAD TAMBIÉN AFECTA A OTROS

Pensemos en una reunión que comienza a las 7:00 p.m.

Alguien tuvo que llegar antes para abrir.

Otro preparó el lugar.

Alguien organizó el sonido.

Otro preparó un mensaje, una enseñanza o una participación.

Varias familias hicieron el esfuerzo de llegar a tiempo.

Cuando nosotros llegamos tarde constantemente sin una causa justificada, nuestra tardanza ya no afecta solamente nuestra persona.

Formamos parte de un cuerpo.

Por eso Pablo escribió:

“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen la misma operación; Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros.”
Romanos 12:4-5

Lo que hace un miembro puede afectar a los demás.

6. LOS PADRES TAMBIÉN ENSEÑAMOS PUNTUALIDAD CON EL EJEMPLO

Podemos decirle muchas veces a nuestros hijos:

“Debes ser responsable.”

Pero si ellos crecen viendo que siempre salimos tarde, dejamos todo para el último momento y hacemos esperar a los demás, también están aprendiendo.

Los hábitos se enseñan con palabras, pero muchas veces se aprenden mirando.

Un niño que aprende desde pequeño a prepararse con tiempo está adquiriendo una disciplina que mañana le servirá en la escuela, el trabajo, la iglesia, su matrimonio y muchas otras responsabilidades.

7. EL MINISTRO Y LA PUNTUALIDAD

Quien sirve también debe procurar dar buen ejemplo.

Si un ministro, maestro, músico, quien maneja la computadora, encargado o cualquier hermano tiene una responsabilidad a determinada hora, debería procurar estar preparado antes de que llegue ese momento.

No solamente porque alguien lo está observando, sino porque aceptó una responsabilidad.

La Escritura dice:

“Ahora bien, se requiere de los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel.”
1 Corintios 4:2

La fidelidad también se demuestra en responsabilidades aparentemente pequeñas.

8. SER PUNTUAL NO SIGNIFICA SER INFLEXIBLE CON LOS DEMÁS

También debemos mantener equilibrio.

Aprender puntualidad no significa convertirnos en jueces de quien llegó cinco minutos tarde.

No conocemos siempre lo que sucedió en el camino o en su hogar.

La enseñanza debe comenzar con nosotros mismos:

¿Qué puedo hacer yo para ser más responsable con mi tiempo?

Es más fácil exigir puntualidad que practicarla.

Por eso este tema no debe utilizarse para señalar a otros, sino para examinarnos personalmente.

UNA REFLEXIÓN SENCILLA

Imaginemos dos personas.

Una dice:

“La reunión comienza a las 7:00; a esa hora voy saliendo.”

La otra piensa:

“La reunión comienza a las 7:00; quiero estar allí antes para estar preparado cuando comience.”

Las dos conocen la misma hora.

La diferencia está en la manera de entender el compromiso.

La puntualidad no consiste solamente en mirar el reloj.

Es aprender a honrar nuestros compromisos.

PARA TERMINAR

No siempre podremos evitar llegar tarde.

Habrá emergencias e imprevistos.

Pero cuando está dentro de nuestras posibilidades, procuremos ser personas conocidas por cumplir nuestra palabra, respetar el tiempo ajeno y estar preparadas para nuestras responsabilidades.

Que nuestra vida pueda reflejar el principio bíblico:

“Empero hágase todo decentemente y con orden.”
1 Corintios 14:40

La puntualidad quizá parezca un detalle pequeño.

Pero repetida todos los días, se convierte en disciplina.

La disciplina produce responsabilidad.

Y la responsabilidad contribuye a un buen testimonio.

PARA CONVERSAR

¿Qué nos ayuda a ser más puntuales?

¿Prepararnos desde antes?
¿Salir con mayor anticipación?
¿Organizar mejor nuestras actividades?

Comparta respetuosamente su experiencia. Quizá lo que usted ha aprendido pueda ayudar también a otra persona.

Dios les bendiga.

08/08/2026

¿QUÉ DICE REALMENTE LA BIBLIA SOBRE LA CREMACIÓN?

En los últimos años la cremación se ha vuelto cada vez más común. Mientras algunos creyentes consideran que es un pecado, otros afirman que no existe diferencia entre la cremación y el entierro.

Ante opiniones tan diversas, la pregunta más importante no es qué dice la tradición, ni qué opinan las personas, sino:

¿Qué enseña realmente la Palabra de Dios?

Como cristianos, nuestro compromiso debe ser hablar donde la Biblia habla y guardar silencio donde ella guarda silencio. Debemos tener cuidado de no convertir nuestras conclusiones personales en mandamientos divinos, ni tampoco ignorar los principios que las Escrituras sí nos presentan.

1. El entierro es la práctica predominante en las Escrituras

Desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento, la Biblia presenta el entierro como la práctica funeraria más común entre el pueblo de Dios.

Encontramos numerosos ejemplos:

• Sara fue sepultada por Abraham (Génesis 23).
• Abraham fue sepultado por Isaac e Ismael (Génesis 25:7-10).
• Isaac fue sepultado (Génesis 35:29).
• Jacob fue sepultado en la cueva de Macpela, conforme a su petición (Génesis 50:13).
• José pidió que sus huesos fueran llevados a la tierra prometida para ser sepultados allí (Éxodo 13:19; Josué 24:32).
• Moisés fue sepultado por Dios mismo (Deuteronomio 34:5-6).
• Nuestro Señor Jesucristo fue colocado en un sepulcro nuevo (Mateo 27:57-60).

Estos ejemplos muestran que el entierro fue la práctica predominante entre los siervos de Dios.

Sin embargo, una práctica frecuente no equivale automáticamente a un mandamiento universal. La Biblia registra estos hechos, pero en ningún lugar ordena expresamente que todo creyente deba ser sepultado.

2. La Biblia menciona la cremación, aunque no como la práctica funeraria habitual

El caso más conocido aparece en 1 Samuel 31:11-13.

Después de que los filisteos mutilaron los cuerpos de Saúl y de sus hijos, los hombres valientes de Jabes de Galaad recuperaron los cuerpos, los quemaron y posteriormente enterraron sus huesos.

Muchos estudiosos consideran que se trató de una circunstancia extraordinaria, posiblemente debido al estado en que se encontraban los cuerpos después del maltrato recibido. Sin embargo, es importante reconocer que el propio texto bíblico no explica expresamente la razón de esa acción.

Por ello, tampoco es correcto presentar este episodio como un modelo general para todos los funerales.

3. La quema de cuerpos también aparece en contextos de juicio

En otros pasajes, la quema del cuerpo aparece relacionada con juicios específicos y no con ceremonias funerarias.

Entre ellos encontramos:

• Levítico 20:14.
• Levítico 21:9.
• Josué 7 (Acán y su familia).

Asimismo, Amós 2:1 condena a Moab por haber quemado los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos. En este caso, el pecado no consistía en el fuego en sí, sino en la profanación irrespetuosa de los restos humanos.

Estos textos muestran que debemos analizar cuidadosamente cada contexto y no asumir que toda referencia al fuego tiene el mismo significado.

4. ¿Existe un mandamiento que prohíba la cremación?

La respuesta es no.

En ninguna parte de las Escrituras encontramos un mandamiento que diga:

“No cremarás.”

Tampoco encontramos otro que ordene:

“Todo creyente deberá ser enterrado.”

Cuando Dios establece un mandamiento, nuestra responsabilidad es obedecerlo.

Cuando Dios presenta ejemplos, debemos aprender de ellos.

Y cuando la Biblia guarda silencio, debemos actuar con prudencia y evitar imponer como doctrina aquello que Dios no ordenó expresamente.

5. El cuerpo vuelve al polvo

Después de la caída del hombre, Dios declaró:

“Porque polvo eres, y al polvo serás tornado.”
Génesis 3:19

Con el paso del tiempo, el cuerpo enterrado termina descomponiéndose y regresando a sus elementos naturales.

Desde una perspectiva física, la cremación acelera ese proceso.

Esta observación no pretende convertir Génesis 3:19 en una enseñanza sobre la cremación, sino simplemente reconocer que, tanto mediante el entierro como mediante la cremación, el cuerpo finalmente vuelve al polvo.

6. Nuestra esperanza está en el poder de Dios

La esperanza del cristiano nunca ha dependido de conservar intacto el cuerpo.

Dios resucitará a los suyos por su poder.

El apóstol Pablo enseña ampliamente esta verdad en 1 Corintios 15:35-44 y afirma también que el Señor transformará nuestro cuerpo de humillación para hacerlo semejante al suyo (Filipenses 3:20-21).

A lo largo de la historia han existido creyentes cuyos cuerpos:

• desaparecieron en el mar;
• fueron consumidos por incendios;
• murieron en guerras;
• fueron destruidos por animales;
• o simplemente se descompusieron por completo.

Nada de ello limita el poder del Dios que creó todas las cosas.

La resurrección depende de Dios, no del estado físico del cuerpo.

7. ¿Es la cremación una práctica satánica o de santería?

La Biblia tampoco enseña eso.

Es cierto que algunos pueblos paganos practicaron la cremación.

También existen ceremonias idolátricas u ocultistas que pueden incluirla.

Sin embargo, sería un error concluir que toda cremación constituye automáticamente un acto satánico.

El problema nunca ha sido el fuego.

El verdadero problema siempre ha sido la idolatría.

Si una persona participa en ocultismo, espiritismo o cualquier forma de adoración prohibida por Dios, el pecado está en ese culto y en la intención del corazón, no simplemente en el método físico utilizado para disponer del cuerpo.

8. ¿Por qué muchos cristianos siguen prefiriendo el entierro?

Muchos creyentes continúan prefiriendo el entierro porque:

• es la práctica predominante que encontramos en las Escrituras;
• fue la forma en que fue sepultado nuestro Señor Jesucristo;
• representa de manera significativa la esperanza de la resurrección.

Por estas razones, numerosos cristianos consideran el entierro como la opción que mejor refleja el patrón bíblico, aunque reconocen que la Biblia no lo presenta como un requisito para la salvación.

En Conclusión a lo leído

Después de examinar cuidadosamente las Escrituras, podemos afirmar con seguridad:

• El entierro es la práctica predominante que encontramos en la Biblia.
• La Biblia menciona algunos casos de cremación, pero no como la práctica funeraria habitual.
• No existe un mandamiento bíblico que prohíba expresamente la cremación.
• La cremación no determina la salvación de una persona ni impide la resurrección.
• La esperanza del creyente descansa únicamente en el poder de Dios.
• Si la cremación forma parte de un rito idolátrico u ocultista, el pecado está en la idolatría y no en el acto físico de la cremación.

Como cristianos, debemos esforzarnos por mantener el mismo equilibrio que muestran las Escrituras.

No debemos llamar pecado a lo que Dios no llamó pecado, ni tampoco despreciar los ejemplos que la Biblia presenta como dignos de consideración.

Que nuestras convicciones siempre estén fundamentadas en la Palabra de Dios y no únicamente en tradiciones, costumbres o suposiciones humanas.

Texto para memorizar:

“Examinadlo todo; retened lo bueno.”
1 Tesalonicenses 5:21

💬 Para reflexionar

¿Qué fue lo que aprendió con esta enseñanza? ¿Que podemos aprender sobre el tema? ¿Continúa teniendo dudas? ¿Es bíblico lo que he defendido, o es cultural?
Si lo desea, Por favor y con mucho respeto compártalo en los comentarios. Tal vez su respetuoso comentario aporte mucho al tema, y tal vez ocupemos hasta hacer una segunda parte.

Texto para meditar durante la semana:

1 Corintios 4:6
6 Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros; para que en nosotros aprendáis á no saber más de lo que está escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro.

🙏 Oración

Señor, gracias por todo lo que nos has otorgado a través del tiempo que tenemos de conocerte, ayúdanos a tener buenas decisiones en nuestra vida, y a valorar verdaderamente tu palabra. Que cuando tu palabra calle; yo también calle. Y cuando tu palabra hable, también hable yo: el nombre de Jesucristo. Amén.

08/06/2026

CUANDO EL SILENCIO TAMBIÉN MINISTRA

A veces pensamos que la mejor manera de ayudar es teniendo una respuesta para todo.

Sin embargo, el libro de Job nos deja una lección que fácilmente pasamos por alto.

Cuando Job perdió a sus hijos, sus bienes y su salud, llegaron sus amigos para acompañarlo.

La Biblia dice:

“Y sentáronse con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra; porque veían que su dolor era muy grande.”
Job 2:13

Durante esos siete días hicieron exactamente lo que un verdadero amigo debía hacer: estuvieron presentes.

No intentaron explicar el sufrimiento.

No buscaron culpables.

No pronunciaron discursos.

Simplemente acompañaron a un hombre que estaba profundamente quebrantado.

El problema comenzó cuando pensaron que ya tenían todas las respuestas.

A partir del capítulo 3 comenzaron largas conversaciones en las que intentaron explicar el sufrimiento de Job. Muchas de sus afirmaciones parecían razonables desde el punto de vista humano, pero no representaban correctamente la realidad de lo que Dios estaba haciendo.

Al final del libro, Dios mismo reprendió a aquellos amigos.

“Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras á Job, Jehová dijo á Eliphaz Temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job.”
Job 42:7

Qué gran enseñanza para todos los que servimos al Señor.

No siempre se ministra hablando.

Hay momentos en que un abrazo, una presencia sincera, una oración silenciosa o simplemente permanecer al lado de quien sufre comunican más amor que el mejor de los discursos.

El Nuevo Testamento confirma este principio.

“Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.”
Romanos 12:15

Llorar con los que lloran no siempre requiere palabras.

Muchas veces requiere sensibilidad, paciencia y disposición para compartir el dolor sin apresurarnos a dar explicaciones.

También Santiago nos recuerda la actitud que debe caracterizar al creyente.

“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.”
Santiago 1:19

Escuchar no significa estar de acuerdo.

Escuchar significa amar lo suficiente como para comprender antes de responder.

Como siervos de Dios debemos aprender a hablar cuando la Palabra lo requiere, pero también a guardar silencio cuando el amor lo aconseja.

No toda persona necesita inmediatamente un consejo.

Muchas veces necesita primero alguien que la escuche con paciencia, ore por ella y camine a su lado.

A veces Dios usa nuestras palabras para consolar.

Otras veces usa nuestro silencio para acompañar.

La sabiduría consiste en discernir cuándo ofrecer cada uno.

¿Qué enseñanza le dejó esta reflexión?

Nos alegrará leer sus comentarios.

Si en algún momento de su vida alguien lo consoló simplemente estando a su lado, o si el Señor le habló por medio de esta publicación, comparta su experiencia, en los comentarios; Puede ser de bendición para otras personas que hoy estén atravesando un tiempo difícil.

Si considera que este estudio puede ayudar a alguien más, le invitamos a compartirlo. Tal vez una persona necesite hoy no una respuesta inmediata, sino descubrir que Dios también obra por medio de una presencia amorosa y un silencio lleno de compasión.

Dios le bendiga grandemente.

05/04/2026

Hermoso mensaje. Dios bendiga a mi hermano Danny

04/20/2026

Check out Emmanuel Cornejo’s video.

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