05/04/2026
Sabiduría sorprendente.
Cuando las personas vieron los milagros que Jesús realizó y lo que estaba haciendo, muchos «creyeron en su nombre» (Juan 2:23). Aunque Juan señala que «Jesús no les creía porque los conocía a todos; no necesitaba que nadie le informara nada acerca de los demás, pues él conocía el interior del ser humano» (vv.24-25).
Es sorprendente leer que Jesús no confió inmediatamente en aquellas personas, especialmente cuando leemos que el amor «siempre confía» (1 Corintios 13:7). Jesús es realista acerca de la naturaleza humana. Tendemos a buscar el cónyuge perfecto, los padres perfectos, los hijos perfectos, los amigos perfectos y la iglesia perfecta. Pero nada de eso existe pues todos somos seres humanos defectuosos.
Reconocer esto nos ayuda a ser más realistas, a decepcionarnos menos y a ser más tolerantes en nuestras relaciones.
Necesitamos la sabiduría de Jesús en nuestras relaciones y trato con los demás. Necesitamos equilibrar la sinceridad y la confianza amorosa con la sabiduría y la comprensión del corazón humano.
“Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.”
SAN JUAN 2:23-25