04/03/2024
1 Corintios 12
Dones espirituales
1 No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.
2 Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.
3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?
18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.
19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.
21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.
22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;
23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.
24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,
25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.
26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
29 ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?
30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?
31 Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.
En este pasaje el apóstol Pablo nos habla de la diversidad de dones. ¿En qué consiste? Pues, como el mismo apóstol lo presenta, esto significa que todos tenemos talentos particulares, por lo tanto todos tenemos diferentes virtudes y esas cualidades pueden ser utilizadas de diferentes maneras en la obra de Dios.
El cuerpo está compuesto por distintas partes, y no todas hacen lo mismo, y esto es lo que pasa dentro de la iglesia, somos el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular, de manera que hacemos cosas diferentes.
Existe un sistema en muchas congregaciones de hoy, que cada día nos lleva más al desorden, donde el estar preparados no es importante, en el sentido de que, no importa cual sea tu don, puedes intentarlo todo si te gusta o a veces hasta por capricho…me explico: personas que ni siquiera saben cantar le dan la oportunidad para cantar en el púlpito, y personas que ni siquiera saben predicar le dan una prédica el domingo.
¿Se imagina usted que un médico le diga a una persona que no sabe de medicina que lo quiere probar en una operación que le realizará a un paciente? ¡Esto es descabellado! ¡Es imposible! De la misma manera, ¿Se imagina usted que el pastor le diga a un hermano que nunca ha predicado, que ni siquiera ha estudiado a profundidad la Biblia ni ha tomado seminario alguno, que predique el próximo domingo? Sí, usted se puede imaginar eso, porque pasa con bastante frecuencia. ¿Es esto correcto? Muchas personas mostrarán la excusa de que lo que hacemos es para Dios y no para los hombres, pero ese es exactamente el punto, «lo que hacemos es para Dios» y ¿Quién es Dios? Es la personalidad más importante del universo, por lo cual debe recibir siempre lo mejor, la excelencia, y si queremos servirle debemos procurar prepararnos como El se merece.
Debemos entender esto: Todos tenemos un don o diversidad de dones para Dios, pero no todos hacemos lo mismo. Unos predican, otros cantan, unos oran, unos enseñan, otros sirven en diferentes áreas de la iglesia, etc. Somos un cuerpo en Cristo, lo que quiere decir que cada parte del cuerpo realiza una función diferente, una mano no puede ser pie, y un dedo no puede ser cabeza.
La iglesia de hoy debe cambiar su manera de pensar sobre Dios, pues a Dios se le da lo mejor, y para lograrlo debemos esforzarnos por aprender más y prepararnos para desarrollar nuestros dones, si no lo hacemos le estamos haciendo un daño enorme a la iglesia de Jesucristo.
Si todos hacemos lo mismo dentro de la iglesia, esto se puede convertir en un gran desorden, puesto como ya hemos leído: «Existe la diversidad de los dones». Debemos prepararnos en esto, para hacer lo mejor para Dios.
Hermanos, el púlpito no es una plataforma donde probamos los talentos personales, es un lugar serio y de respeto, pues es donde nos paramos, frente a una multitud de testigos, para adorar y honrar a nuestro Dios. No nos creamos sabelotodos. Cada uno tiene dones diferentes en el Señor y cada quien debe trabajar en su don para servir dignamente al Dios nuestro quien se merece lo mejor y más excelente.
Es nuestro deseo y oración que cada uno crezca espiritualmente y desarrolle sus dones, con el propósito de ser util en la obra del Señor, extender el reino de Dios en el lugar que le ha puesto y glorificar su Santo nombre.
Con amor,
Sus pastores y amigos
Dariel y Yigsy Marrero