08/18/2026
No podemos engañar a Dios con palabras, lágrimas o apariencias de arrepentimiento. Él conoce el corazón y ve si realmente hemos abandonado nuestro pecado. El verdadero arrepentimiento no solo lamenta lo ocurrido; nos lleva a volvernos a Dios con fe, gozo y obediencia. No obedecemos para ganar Su perdón, sino porque hemos recibido Su gracia. Cuando comprendemos que en Cristo hay perdón verdadero, nuestra respuesta no es permanecer escondidos en culpa, sino acercarnos a Dios con gratitud y caminar en una nueva dirección. El arrepentimiento genuino produce fruto: un corazón que ahora encuentra su gozo en Dios y desea obedecer Su Palabra.