08/16/2026
En la perspectiva de este aniversario sacerdotal la primera palabra, una vez más, gratitud a la divina Providencia.
Con este Espíritu celebro con ustedes este aniversario, lejos de la tierra que me vio necer como hombre y como sacerdote.
Hay momentos en la vida en los cuales el Señor nos pide pasos decisivos, que dejarán una huella indeleble y señalaran rumbos definitivos, momentos en los cuales un Si (o un No!) a su voluntad pueden determinar para siempre todo lo que viene después. Y hay momentos en los cuales la fe y la constancia nos piden recoger serenamente el maná de cada día. Y creo que la grandeza, la consistencia espiritual y salvifica de estos momentos está determinada no tanto por lo que se hace, si no por la fe, la esperanza y el amor con que se hace lo pequeño de cada día.