07/18/2026
And just like that, our Vacation Bible School has come to a close.
Our hearts are filled with gratitude for every child who laughed, learned, prayed, sang, played, and reminded us what it means to encounter God with wonder and joy.
To the parents, thank you for entrusting us with your children. It has been a privilege to walk alongside them and witness the beautiful ways God is already at work in their lives.
To our incredible volunteers, thank you for generously sharing your time, gifts, patience, and love. Through every story told, every game played, every craft created, every prayer offered, and every smile shared, you became living witnesses of God's love.
Throughout this week we heard Jesus' invitation, "Let the children come to me." We saw that invitation come alive through prayer, worship, Scripture, laughter, new friendships, and moments of wonder. Little by little, we wove together a community rooted in faith, hope, and love.
May the seeds planted this week continue to grow in every heart, and may we all leave reminded that God's story continues through each one of us.
Until next year, may God continue to bless each of our families.
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Y así llegamos al último día de nuestra Escuela Bíblica de Verano.
Nuestro corazón está lleno de gratitud por cada niño y niña que compartió con nosotros esta hermosa semana de oración, aprendizaje, cantos, juegos, risas y amistad. Gracias por recordarnos que el Reino de Dios se descubre con la alegría y la sencillez de un corazón de niño.
A los papás y a las familias, gracias por confiarnos a sus hijos. Ha sido un verdadero privilegio acompañarlos y ser testigos de las maravillas que Dios sigue haciendo en sus vidas.
A nuestros maravillosos voluntarios, gracias por compartir generosamente su tiempo, sus talentos, su paciencia y su amor. En cada historia contada, cada dinámica, cada manualidad, cada oración y cada gesto de cariño, hicieron visible el amor de Dios.
Durante esta semana escuchamos la invitación de Jesús: "Dejen que los niños vengan a mí." Esa invitación cobró vida en la oración, la alabanza, la Palabra de Dios, las risas, las nuevas amistades y los momentos compartidos. Poco a poco fuimos tejiendo una comunidad llena de fe, esperanza y amor.
Que las semillas sembradas en cada corazón sigan creciendo y dando fruto mucho después de que esta semana haya terminado.
¡Hasta el próximo año! Que Dios siga bendiciendo abundantemente a cada una de nuestras familias.