03/15/2025
ES NECESARIO ENTENDER EL PROPOSITO DE DIOS EN TU VIDA. Y EL PORQUE ESTAS SOLA O SOLO.
La historia de José, un joven con un corazón puro, con un espíritu de servicio, con un llamado extraordinario. Dios le dio sueños, visiones, promesa. Lo marcó como un favor especial, con una gracia que lo hacía destacar donde quiera que fuese. Pero en lugar de ser celebrado, fue rechazado. En lugar de ser honrado, fue traicionado. Y lo más sorprendente es que esa traición no vino de extraños, no vino de enemigos lejanos, sino de su propia casa, de sus propios hermanos, de aquellos que deberían haberlo amado y protegido. Génesis 7:18-20. Dice que cuando José se acercaba, sus hermanos conspiraron contra él y dijeron, ahí viene el soñador, ahora pues matémoslo y echémosle en una cisterna y diremos alguna mala bestia lo devoró y veremos qué será de su sueño. ¿Puedes sentir el peso de esas palabras? No fue su talento lo que despertó el odio de sus hermanos no fue su personalidad, no fue su manera de hablar. ¿Fue su luz, su llamado, su destino en Dios? ¿Por qué tantas veces los primeros en rechazar a una mujer de Dios son aquellos que deberían apoyarla? Porque aquellos que han caminado contigo, que reconocen que han visto tu corazón, son los primeros en juzgarte, en hablar mal de TI, en apartarse cuando Decides vivir En Santidad, cuando decides priorizar a Dios por encima de todo. Porque hay personas que solo están cómodas contigo mientras tu vida no los confronta, están cómodas mientras sigues en la misma mediocridad, en los mismos hábitos, en los mismos círculos, pero el momento en que Decides cambiar el momento en que Decides buscar a Dios con todo tu corazón. El momento en que Decides caminar en integridad y dejar atrás todo lo que no le agrada a él es cuando algunos comenzarán a alejarse, no porque hayas hecho algo malo, sino porque tu vida es un recordatorio de lo que ellos no están dispuestos a cambiar. La luz no solo alumbra, también expone. Y eso es lo que molesta a muchos. José no pidió ser elegido, no pidió tener sueños, no pidió tener fama. Pero Dios lo escogió. Y su elección trajo consigo rechazo, traición, aislamiento. Fue vendido como esclavo, fue acusado injustamente fue encarcelado. Y todo eso ocurrió antes de que llegara al lugar que Dios le había prometido. Hay mujeres que están pasando por un tiempo de rechazo y no entienden por qué han perdido amistades. Han visto relaciones a un perderse, han sido apartadas desde donde antes eran bien recibidas. Pero lo que parece un rechazo es en realidad una redirección. Dios no está permitiendo que esas personas se alejen porque seas indigna de amor. Sino porque ellas no están destinadas a caminar contigo hasta donde él quiere llevarte. Muchas veces el aislamiento que parece un peso, la soledad que parece un castigo es en realidad la mayor protección de Dios sobre tu vida. Hay personas que no pueden estar cerca de TI porque no tienen la madurez para manejar el favor que Dios ha puesto en TI. Hay amistades que se rompieron porque si hubieran permanecido habrían retrasado tu proceso, habrían contaminado tu fe, habrían sembrado dudas en tu corazón. Y aunque en el momento duele, aunque en el momento te preguntas por qué Dios permitió que te rechazaran, llegará el día en que mirarás atrás y darás gracias porque él te guardó de conexiones que no eran para tu bien. José no lo entendió en el momento. Cuándo estaba en la cisterna, cuando fue vendido como esclavo, cuando estaba en la prisión, debió haberse preguntado muchas veces, Señor, ¿por qué? Que hice mal? ¿Por qué me has permitido pasar por esto? Pero el tiempo reveló que todo lo que parecía ser una pérdida en realidad era un camino hacia su destino, porque Dios no solo lo. Estaba preparando, sino que estaba alineando todo para que llegara al lugar que le había prometido y cuando finalmente fue exaltado, cuando Dios lo posicionó en el lugar de autoridad que le había prometido, entendió que cada traición, cada rechazo, cada momento de soledad tenía un propósito divino. Por eso, cuando se reencontró con sus hermanos en lugar de vengarse, les dijo. Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó para bien. Génesis 50:20. ¿Hay algo que necesitas comprender hoy? Lo que ahora parece un rechazo, lo que ahora duele, lo que ahora no entiendes un día será parte de tu testimonio. Un día mirarás atrás y verás que lo que el enemigo intentó usar para destruirte Dios lo usó para impulsarte. Que aquellas personas que te dieron la espalda, que hablaron mal de TI, que te despreciaron, no hicieron más que abrir el camino para que Dios cumpliera su propósito. Por eso deja de lamentarte por aquellos que se fueron, deja de tratar de entender por qué ciertas amistades ya no están. Deja de buscar aceptación en lugares donde Dios ya cerró la puerta. Porque cada vez que alguien te rechaza por tu fe, por tu integridad, por tu compromiso con Dios, es una señal de que estás brillando en medio de la oscuridad y escúchame bien, mujer de Dios, no permitas que el rechazo te haga pagar tu luz. No permitas que la crítica te haga retroceder. No permitas que la soledad te haga comprometer tu fe solo para encajar, porque lo que Dios ha puesto dentro de él, TI no es para que lo escondas, es para que lo dejes brillar. Y aquellos que no pueden soportar tu luz, que no pueden caminar contigo en este nivel de fe, no son parte de tu destino. Dios traerá a tu vida personas que te edifiquen, que te impulsen, que caminen contigo en el propósito. Pero primero necesitas aprender a estar bien con su elección, aprender a confiar en que si él ha permitido que algunos se alejen. Es porque está preparando conexiones que serán mucho más poderosas y mucho más alineadas con su voluntad. Así que hoy, en lugar de llorar por quien se fue en lugar de afligirte por quienes no pueden acompañarte, levanta tu rostro y sigue Adela. Porque cuando Dios está contigo, no importa quién esté en contra y lo que él ha comenzado en TI, él mismo lo llevará a su cumplimiento. Cuando Dios permite que algo salga de tu vida, no es un castigo, es un acto de amor. Muchas mujeres se sienten frustradas porque han perdido amistades, relaciones y hasta oportunidades que creían que eran parte fundamental de su vida. ¿Pero alguna vez te has detenido a pensar que quizás no fue el enemigo quien quitó, sino Dios quien removió? ¿Y si esa pérdida no fue un accidente, sino una intervención divina? Y si aquello que tanto lamentaste no era parte de tu destino sin un obstáculo para lo que Dios tenía preparado, porque el señor nunca permite que algo se vaya de tu vida sin un propósito mayor por detrás. Cuando él cierra una puerta no es para limitarte, sino para protegerte. Cuando él corta una relación no es porque quiera verte sola, sino porque está limpiando el camino para lo que realmente te llevará a su voluntad. Y cuando él permite que ciertas oportunidades se escapen de tus manos. No es porque no seas digna, sino porque lo que él tiene para TI es mucho mayor de lo que podrías imaginar.