12/23/2025
Todos tenemos pasajes o historias favoritas de la Biblia; yo también. Pero en la temporada navideña, para mí, es Lucas 2:8–20. De hecho, este pasaje lo utilicé para una tarea en la clase de Introducción a la Teología. Lamentablemente, ya no tengo acceso a ese documento de Word. Sin embargo, desde que escribí esa tarea, Lucas 2:8–20 se ha hecho muy presente en mi vida cada diciembre. Cada vez me bendice de una manera más profunda, y este año no es la excepción.
Aunque en esta temporada navideña muchos hemos tenido que mantenernos en las sombras para no exponernos a los peligros que conlleva ser hispanos en este país, quiero que seas confortado en la verdad que poseemos: aun en las sombras, nuestro Dios envía a Sus ángeles para traernos luz y anunciarnos: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres que gozan de Su favor!”
Si tú has experimentado salvación, entonces has gozado del favor de Dios, y Su voluntad es que experimentes paz aquí en la tierra.
Para aquellos pastores de ovejas, en un día cualquiera, mientras hacían lo que debían hacer, el Dios que los ve, que los conoce y que sabe su ubicación —aun en los lugares más remotos— se aseguró de que Su mensaje de paz y favor no pasara desapercibido.
Tal vez hoy se nos olvida que nosotros somos tanto esos pastores como las mismas ovejas. Las ovejas son protegidas por su pastor aun en la oscuridad de la noche; ellos arriesgan sus vidas para defenderlas de los depredadores y de los peligros del campo. Y si eso hacen los pastores de carne y hueso, ¡cuánto más hará nuestro Jesús por Sus ovejas!
El Salmo 23 nos recuerda que Él es nuestro Pastor: con Él nada nos falta. Nos da reposo, nos conforta, camina con nosotros por el valle de oscuridad y de temor, nos infunde aliento, nos provee alimento, unge nuestra cabeza, y Su bondad y misericordia nos siguen todos los días de nuestra vida.
Él es el Buen Pastor que nació en un pesebre para luego dar Su vida por Sus ovejas, y Sus ovejas conocen Su voz.
Esta Navidad quiero que recuerdes que, aun en tiempos de incertidumbre, ansiedad y hostilidad, tenemos razones para glorificar al Dios de las alturas y experimentar Su paz y Su favor. Dios te ama tanto que no te deja caminar solo en las sombras; Él sabe que necesitas Su reposo y te alienta con Su Espíritu.
Hoy quiero hacer eco de las palabras del ángel:“¡No tengan miedo! Les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todos: hoy les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor.”
De parte del equipo SMEF, les deseamos una Navidad llena de paz, esperanza y un Año Nuevo colmado de bienestar para ustedes y sus familias.