09/08/2026
LA PALABRA EXPUESTA
Área de Estudio Bíblico
Libro de Éxodo
Rev. Julio Ruiz, pastor
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Estudio #69
Tema 69: Ofrendas voluntarias para la morada de Dios
Lectura bíblica sugerida: Éxodo 25:1–9.
Versículos clave: Éxodo 25:2, 8–9.
Después de establecer el pacto con Israel, Jehová comienza a revelar las instrucciones para el tabernáculo. Lo primero que aparece no es la descripción de una estructura, sino el llamado a traer una ofrenda. Esto es significativo, porque la morada de Dios en medio de su pueblo comenzaría con una respuesta voluntaria del corazón. El Dios que redimió a Israel de Egipto ahora invita a su pueblo a participar en la construcción del santuario donde Él manifestaría su presencia. La ofrenda seleccionada para el tabernáculo no era una compra del favor divino, sino una respuesta al Dios que ya los había salvado, guiado y hecho su pueblo por pacto.
“Habló Jehová a Moisés, diciendo…” (v. 1). La iniciativa vuelve a ser divina. El tabernáculo no nace de una idea religiosa de Moisés ni de una necesidad emocional del pueblo, sino de la palabra de Jehová. Dios determina cómo quiere habitar en medio de Israel. Esto nos recuerda que la adoración verdadera no comienza con la creatividad humana, sino con la revelación divina. El pueblo no podía inventar un santuario según su gusto; debía recibir el modelo de Dios.
“Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda…” (v. 2). La frase “para mí” muestra que la ofrenda pertenece al Señor. No se trataba simplemente de reunir materiales para un proyecto comunitario, sino de consagrar recursos para la morada de Dios. Todo lo traído debía tener un propósito santo. El mismo pueblo que había salido de Egipto con bienes recibidos por la providencia de Dios ahora podía devolver parte de aquello para la obra del Señor.
“De todo varón que la diere de su voluntad, de corazón…” (v. 2). Aquí encontramos el principio espiritual de la ofrenda: debía nacer del corazón. Dios no pidió una contribución forzada, sino una respuesta voluntaria. La adoración que agrada al Señor no se limita al acto externo, sino que incluye la disposición interior. Una ofrenda grande sin corazón obediente pierde su belleza; una ofrenda sencilla dada con gratitud puede honrar profundamente al Señor.
Matthew Henry comenta que Dios ama la ofrenda voluntaria, porque lo que se entrega para su servicio debe proceder de un corazón dispuesto. Para Henry, el Señor podía haber requerido los materiales por derecho absoluto, pero escogió recibirlos como expresión libre de amor y gratitud del pueblo redimido. Fuente: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible, comentario a Éxodo 25:1–9.
Los versículos 3–7 nos muestran que cada material tenía su lugar dentro del diseño divino. El oro hablaría de gloria; la plata y el bronce de valor y firmeza; los colores y telas de belleza; la madera de acacia de resistencia; el aceite y las especias del servicio sacerdotal; las piedras preciosas de dignidad y representación. Israel no produjo esos recursos en el desierto por su propia capacidad. Muchos de esos bienes habían sido recibidos al salir de Egipto, cuando Dios dio gracia al pueblo ante los egipcios. La provisión divina se convierte en adoración cuando el pueblo la devuelve con gratitud. Este será el primer acto de dar lo mejor para la obra del Señor.
Douglas Stuart observa que la colección de materiales para el tabernáculo refleja tanto la generosidad del pueblo como la riqueza simbólica del santuario. Según Stuart, la ofrenda no era un impuesto, sino una participación voluntaria en el proyecto central del pacto: la presencia de Jehová en medio de Israel.nFuente: Douglas K. Stuart, Exodus, The New American Commentary, comentario a Éxodo 25:1–9.
“Y harán un santuario para mí…” (v. 8). Este es uno de los versículos más importantes del capítulo. Dios pide un santuario, un lugar apartado para su presencia. La palabra indica separación, santidad y consagración. El tabernáculo no sería una carpa común en medio del campamento, sino el lugar donde Jehová manifestaría su gloria de manera especial. Israel debía aprender que el Dios santo no habita en medio de su pueblo de cualquier manera, sino conforme a su propia santidad.
“Y habitaré en medio de ellos” (v. 8). Esta frase revela el corazón del pasaje. El propósito del santuario no era meramente tener un centro religioso, sino que Dios habitara en medio de su pueblo. El Dios que los sacó de Egipto no quería permanecer distante; quería morar entre ellos. La redención tenía una meta: comunión con Dios. Israel fue sacado de la casa de servidumbre para convertirse en el pueblo entre el cual Jehová pondría su morada.
Esta verdad responde a una de las grandes preguntas del libro de Éxodo: ¿cómo puede un Dios santo habitar en medio de un pueblo pecador? El tabernáculo será parte de la respuesta. Dios habita en medio de su pueblo, pero lo hace mediante santidad, sacrificio, sacerdocio, mediación y obediencia al modelo revelado. Su cercanía no elimina su santidad; la confirma.
“Conforme a todo lo que yo te muestre…” (v. 9). Dios no solo ordena construir el santuario, sino que también revela el modelo. Israel debía hacer el tabernáculo y sus utensilios de acuerdo con el patrón mostrado a Moisés. Esto enseña que la adoración debe estar regulada por la palabra de Dios. No basta con tener buenas intenciones; el pueblo debía obedecer cuidadosamente las instrucciones divinas.
El modelo revelado también muestra que Dios es un Dios de orden. Cada detalle del tabernáculo tendría significado y propósito. Nada debía ser dejado a la improvisación. En la adoración, la sinceridad debe ir acompañada de sumisión. Dios no acepta ser adorado según la imaginación humana, sino conforme a lo que Él mismo revela.
De esta manera, el tabernáculo anticipaba la presencia de Dios entre su pueblo, vista en Cristo, cuando el evangelio nos dirá y “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). La palabra “habitó” comunica la idea de poner su morada o tabernáculo entre los hombres. En Jesús, Dios no solo visita a su pueblo; viene a morar con nosotros en gracia y verdad.
Verdades teológicas
1. Dios toma la iniciativa de habitar en medio de su pueblo.
2. La ofrenda verdadera nace de un corazón voluntario y agradecido.
3. Todo lo que damos al Señor proviene primero de su provisión.
4. La adoración bíblica debe hacerse conforme a la revelación de Dios.
5. El tabernáculo muestra que la redención tiene como meta la comunión con Dios.
6. La cercanía de Dios no elimina su santidad; la confirma.
7. Cristo es el cumplimiento pleno de la presencia de Dios habitando entre su pueblo.
Preguntas para nuestra reflexión
¿Por qué Dios pidió una ofrenda voluntaria y no una contribución forzada?
¿Qué nos enseña este pasaje sobre la relación entre gracia, provisión y generosidad?
¿Por qué era importante que el santuario se hiciera conforme al modelo revelado por Dios?
¿Qué significa que Dios diga: “habitaré en medio de ellos”?
¿Cómo nos ayuda este pasaje a entender mejor la obra de Cristo como Dios habitando entre nosotros?
Aplicación para nuestra vida espiritual
Este pasaje de Éxodo 25:1–9 nos recuerda que la adoración no debe ser inventada por nosotros, sino regulada por la palabra de Dios. El Señor desea cercanía con su pueblo, pero una cercanía marcada por santidad, reverencia y obediencia. Hoy, en Cristo, Dios ha venido a habitar con nosotros de manera perfecta. Por tanto, nuestra vida debe convertirse en una ofrenda voluntaria, agradecida y santa delante del Dios que nos redimió.
La oración de la Palabra Expuesta
Señor, gracias porque no solo nos redimes, sino que deseas habitar en medio de tu pueblo. Danos un corazón dispuesto para ofrecerte lo que tú mismo nos has dado. Líbranos de una adoración centrada en nuestros gustos y enséñanos a acercarnos conforme a tu palabra. Que nuestra vida, nuestros dones y nuestros recursos sean consagrados para tu gloria. Gracias porque en Cristo has venido a morar con nosotros en gracia y verdad. En el nombre de Jesús. Amén.
Somos una comunidad cristiana comprometida con vivir y compartir la gracia de Jesús. Aquí encontrarás una familia espiritual que te recibe con los brazos abiertos, sin importar de dónde vienes o en qué etapa de tu vida estás.