08/29/2023
Cuando estás fatigado - Mateo 11:25-30
Estaba sentada quieta al concluir un día de trabajo, con mi computadora portátil delante de mí. Tendría que haber estado exultante por lo que había terminado ese día, pero no. Estaba cansada. Me dolían los hombros por la carga de ansiedad por un problema laboral y tenía la mente agotada de pensar en una relación problemática. Quería huir de todo.
Pero cerré los ojos y susurré: «Señor». Estaba demasiado cansada para decir más. Toda mi fatiga se redujo a esa sola palabra. Y algo hizo que me diera cuenta de que era allí adonde debía acudir.
«Vengan a mí», nos dice Jesús a los que estamos fatigados y cargados, «y los haré descansar» (Mateo 11:28 RVA-2015). No es el descanso de un buen sueño nocturno ni el alivio por haber solucionado un problema. Aunque estas cosas pueden ser buenas fuentes de descanso, el respiro que ofrecen es breve y depende de las circunstancias.
Por el contrario, el descanso que da Jesús es duradero y garantizado por su carácter inmutable. Él es bueno siempre. Da reposo verdadero a nuestra alma, aun en medio de los problemas, porque sabemos que Él tiene el control. Podemos confiar y someternos al Señor, e incluso atravesar situaciones difíciles por la fortaleza que solo Él puede dar.
«Vengan a mí —nos dice Jesús—. Vengan a mí».
De Kirsten Holmberg
Reflexiona y ora
Cuando tu espíritu está cansado, ¿a quién acudes por descanso? ¿Cómo responderás a la invitación de Jesús a ir a Él?
Padre, recuérdame que el verdadero descanso se encuentra solo en ti.