05/30/2026
Maria Pinto Urenda
June 24, 1929 – May 21, 2026
Maria Pinto Urenda, age 97, passed away suddenly on May 21, 2026, in Manor, Texas. Born on June 24, 1929, in San Juan Peyotán, Nayarit, Mexico, Maria lived a long and meaningful life marked by resilience, devotion to her family, and a deep appreciation for traditional craftsmanship.
Maria lost her mother, Petra Urenda, in infancy and was lovingly raised by her maternal grandmother, Juana Urenda. She was the second child of Porfirio Pinto and Petra Urenda. Her life was defined by hard work, perseverance, and an unwavering love for her family. She was preceded in death by her infant daughter, Ramona Quezada Pinto; her husband, Tranquilino Quezada; and her brothers, Agapito Pinto Urenda and Zenaido Pinto Quezada.
She found joy in life’s simplest moments and remained closely connected to her roots through ranch work. Maria also took great pride in her crocheting and embroidery, creating pieces that reflected both her patience and artistry.
Maria carried a distinctive sense of humor, often finding light even in life’s hardships. She would recount the story of how she lost her middle finger with a comical twist. The straightforward version: while roping a calf, the rope wrapped tightly around her finger and severed it. Maria’s version: after it “popped off,” she went to retrieve it, only to discover that a chicken had beaten her to it—and eaten it.
There is no love like that of a mother, and for Maria, that love was most evident in her devotion to her only son, Antonio Quezada Pinto. She was content simply being in his presence. In his absence, she would often ask, “Donde está Antonio?” (“Where is Antonio?”). When he returned home, her face would fill with undeniable joy, and she could finally rest, knowing her son was near. In the last six years of her life, God granted her the precious gift of time with him—time that was truly invaluable to them both.
Maria cherished her family deeply and found great joy in watching her great-grandchildren experience the innocence of childhood. During those moments, she would often ask, “Are the children baptized?”—a question rooted not in judgment, but in her deep faith and desire to see them guided in Christ. Her family finds comfort in knowing that Maria was a devoted daughter of God and has now returned to Him, reunited once more with her daughter.
Her legacy of strength, love, and perseverance lives on through her family. She is survived by her devoted son, Antonio Quezada Pinto (Martha); her cherished family members, Jesus Jose (Ryan Leen), Kassandra Anahi (Brian William), Pablo Gerardo, and Sebastian Ulises; her beloved great-grandchildren, Antonio Julian and Augustus Ryan; and her cousins, Lupe, Ester, Petra, and Lidia Flores Urenda.
Maria will be deeply missed and lovingly remembered by all who had the privilege of knowing her.
María Pinto Urenda
24 de Junio de 1929 – 21 de Mayo de 2026
María Pinto Urenda, de 97 años de edad, falleció repentinamente el 21 de Mayo de 2026 en Manor, Texas. Nacida el 24 de Junio de 1929 en San Juan Peyotán, Nayarit, México, María vivió una vida larga y plena, marcada por su resiliencia, la devoción a su familia y un profundo aprecio por las artesanías tradicionales.
María perdió a su madre, Petra Urenda, durante su infancia y fue criada con amor por su abuela materna, Juana Urenda. Fue la segunda hija de Porfirio Pinto y Petra Urenda. Su vida estuvo definida por el trabajo duro, la perseverancia y un amor incondicional hacia los suyos. Le precedieron en el fallecimiento su hija lactante, Ramona Quezada Pinto; su esposo, Tranquilino Quezada; y sus hermanos, Agapito Pinto Urenda y Zenaido Pinto Quezada.
Maria encontraba la felicidad en los momentos más sencillos de la vida y se mantuvo estrechamente conectada a sus raíces a través del trabajo de rancho. María también se sentía muy orgullosa de sus tejidos de ganchillo (crochet) y sus bordados, creando piezas que reflejaban tanto su paciencia como su arte.
Ella poseía un sentido del humor muy particular y a menudo encontraba el lado ligero incluso en las dificultades de la vida. Solía contar la historia de cómo perdió su dedo medio con un toque cómico. La versión simple: mientras lazaba a un becerro, la soga se enredó con fuerza alrededor de su dedo y se lo cortó. La versión de María: después de que el dedo "salió volando", fue a buscarlo, solo para descubrir que una gallina se le había adelantado y se lo había comido.
No hay amor como el de una madre, y para María, ese amor se hacía más evidente en la devoción por su único hijo, Antonio Quezada Pinto. Ella estaba feliz con el simple hecho de estar en su presencia. Cuando él no estaba, solía preguntar: "¿Dónde está Antonio?". Al regresar él a casa, el rostro de María se iluminaba con una alegría innegable y por fin podía descansar, sabiendo que su hijo estaba cerca. En los últimos seis años de su vida, Dios le concedió el precioso regalo de pasar tiempo a su lado, un tiempo que fue verdaderamente invaluable para ambos.
María amaba profundamente a su familia y disfrutaba enormemente de ver a sus bisnietos vivir la inocencia de la niñez. Durante esos momentos, solía preguntar: "¿Están bautizados los niños?", una pregunta que no nacía del juicio, sino de su profunda fe y de su deseo de verlos guiados en Cristo. Su familia encuentra consuelo al saber que María fue una devota hija de Dios y que ahora ha regresado con Él, reuniéndose una vez más con su hija.Su legado de fortaleza, amor y perseverancia sigue vivo a través de su familia. Le sobreviven su devoto hijo, Antonio Quezada Pinto (Martha); sus queridos familiares, Jesús José (Ryan Leen), Kassandra Anahí (Brian William), Pablo Gerardo y Sebastián Ulises; sus amados bisnietos, Antonio Julián y Augustus Ryan; y sus primas, Lupe, Ester, Petra y Lidia Flores Urenda.María será extrañada profundamente y recordada con mucho amor por todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerla.Por favor, avíseme si desea:Cambiar alguna palabra o frase para que se adapte mejor al vocabulario de su región.Agregar los datos de las honras fúnebres o del sepelio en español.Hacer cualquier otra corrección de nombres en esta versión.
María será extrañada profundamente y recordada con mucho amor por todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerla.