09/28/2026
Lecturas bíblicas diarias para leer la Biblia en un año; oración y devocional diarios. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión; y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco; y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares; y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra; y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género; y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero. Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra; y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y Dios las puso en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas; y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su especie, y toda ave alada según su especie; y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto. Dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su especie, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie; y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su especie, y ganado según su especie, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie; y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto de árbol que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, les he dado toda planta verde para comer; y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había creado y hecho. Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un v***r, el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. El nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates. Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y Jehová Dios mandó al hombre, diciendo: «De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás». Y dijo Jehová Dios: «No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él». Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese fue su nombre. Y puso Adán nombre a todo ganado y a las aves de los cielos y a toda bestia del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: «Esta es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada». Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban
Olvidamos que el pecado puede esclavizarnos. Sabemos que la adicción puede esclavizar, pero ¿pensamos en el pecado como en un amo? Cuando pecamos, le abrimos la puerta a Satanás, quien está más que dispuesto a entrar. El ladrón de bancos no empieza robando bancos; probablemente comenzó tomando dinero de sus padres o hurtando en la tienda local. Si no lo atrapan ni lo castigan, el robo puede ir a más. Si a un mentiroso no lo descubren, se vuelve más hábil y miente sobre asuntos más importantes. Quien malversa fondos probablemente empezó llevándose a casa material de oficina. Los pecados pequeños conducen a pecados mayores. Satanás se complace en susurrarnos al oído que debemos obtener lo que queremos, sin preocuparnos por cómo lo conseguimos. Cuando desobedecemos los mandamientos y no nos cae un rayo encima, podemos pensar: "¿Y qué más da?". Esto nos lleva a creer que somos libres para vivir como nos plazca, sin preocuparnos por las consecuencias. Olvidamos que el pecado conlleva sus propias consecuencias y que el juicio final pertenece a Dios. Cuando decimos la verdad, no tenemos que preocuparnos por recordar lo que dijimos, porque hemos dicho la verdad. Si no insultamos a las personas ni las llamamos con nombres ofensivos, no tenemos que preocuparnos por represalias. Cuando somos amables, los demás nos corresponden con amabilidad. Cuando vivimos conscientes de la presencia de Dios, nos liberamos del miedo. Sabemos que nos esforzamos al máximo por estar preparados para encontrarnos con Él cuando nos llame. No tenemos que preocuparnos por el futuro, porque sabemos que Dios tiene el control y que, pase lo que pase, estaremos bien. ¿Por qué alguien elegiría la esclavitud del pecado en lugar de la libertad?
Oración: Dios amoroso y misericordioso, tú quieres que seamos libres. Sabemos que siempre estás ahí para perdonar nuestros pecados y necesitamos tu gracia para permanecer libres en tu amor y misericordia. Amén