05/21/2026
"La Hermana Ma. Guadalupe Sandoval Amescua nació el 1 de mayo de 1935 en Pajacuarán, Michoacán. Desde joven, mostró la nobleza de carácter que la distinguiría toda su vida. El 19 de enero de 1955, unió su vida en matrimonio con el señor Ramón Aréchiga Quintero, con quien formó un hogar.
En el año 1966, su vida cambió radicalmente al conocer la verdadera Doctrina de Cristo en la ciudad de Compostela, Nayarit, motivo por el cual se identificaba con la expresión del himno: “La muerte me tenía ya aprisionado, y esperanza no tenía; pero a mi ser le dio Jesús la vida”. Fue bautizada el 15 de octubre de 1967 por el P.E. Joaquín Chic Delgado, en El Ahualamo, Nayarit, y sellada con el Espíritu Santo el 18 de julio de 1976 en la ciudad de Mexicali, Baja California, terminando sus días con 58 años y 7 meses de perseverancia en el Pueblo del Señor.
Fue la primera de su familia en abrazar la fe, convirtiéndose en una valiente predicadora del Evangelio. Cuando sus fuerzas se lo permitían, participó en el coro de la Iglesia, participó como obrera local y recitaba capítulos de memoria, aun en su ancianidad. Con amor y perseverancia, compartió la Palabra de Dios a su compañero; su madre, la señora Soledad Amescua; y sus hermanos: Pedro, Ramón, Salvador, Ester, José, María y Vicente Sandoval Amescua.
Dios la bendijo con una descendencia numerosa: 8 hijos, 29 nietos, 50 bisnietos y 5 tataranietos. En cada uno de ellos, siempre buscó sembrar la semilla de la verdadera fe de Dios.
Amó a Dios, a Jesucristo y a su Elegido hasta su último aliento. Conoció y reconoció a dos grandes Apóstoles de Jesucristo. El final de sus días fueron una espera fiel del regreso del Apóstol del Señor. Hoy, sus hijos y nietos testificamos con orgullo la firmeza de su fe y su gran amor.
Hoy despedimos a nuestra madre y Hermana en Cristo con dolor en lo material, pero con una firme esperanza espiritual. Su fe tocó generaciones y, por su ejemplo, muchos de su casa conocieron la verdadera doctrina de Cristo.
Hechos 16:31 “Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.”
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