09/06/2026
Escuela dominical Dover De 8/30/2026
La iglesia reunida dando gracias a Dios por su grande Amor oyendo el consejo y por la tarde el servicio de adoración a Dios por su don inefable
EL ALMA: SU ORIGEN, ESENCIA Y DESTINO
través de las Sagradas Escrituras y de la enseñanza apostólica actual, se recordó que el ser humano está compuesto de cuerpo y alma: el cuerpo, formado del polvo de la tierra, y el alma espiritual, que procede de Dios y da vida al cuerpo.
«Y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.»
— Génesis 2:7
JOB 32 8 Ciertamente espíritu hay en el hombre, Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda
Carta 8 diciembre 2024 ángeles CA
Existen dos órdenes: el físico y el espiritual. Y Dios se ha reservado a ambos: que,independientemente de toda voluntad humana, hace girar al sol en torno nuestro; la noche sucede al día; las estaciones, al tiempo climatológico; el frío al calor, las lluvias a la sequedad, la serenidad a la borrasca.
El cuerpo necesita alimento, descanso y cuidado; el alma también necesita alimento espiritual. Necesita la Palabra de Dios, la oración, las alabanzas, la comunión con Dios, la obediencia, las virtudes y una vida de fidelidad.
En la oración se da una verdadera transfiguración del alma en Dios. Y entre más intensa es la oración, más íntima es la unión del alma con Dios; porque no pudiendo el alma,contener la plenitud de la luz divina que refleja en ella por su unión con Dios, inunda nuestro ser, como característica especial de los hijos de Dios. Y esos momentos los hemos vivido juntos en diferentes días, en diferentes oraciones, ¡y tú sabes bien cuándo ha sido! Jesucristo entonces, nos enseñó, que por medio de la oración se puede cambiar,
transfigurando y haciendo del ser, ¡un ser radiante de luz divina!, que aunque no podamos acceder a esa maravillosa transformación plena, como lo hizo Jesucristo, la oración es un acercamiento tan íntimo con Dios, que mientras se humilla el alma ante él, se eleva hasta los lugares más santos y maravillosos de su reino celestial, para participar de su amor, de sus maravillas celestiales, purificando su alma, ¡Dichosos nosotros, si hacemos de la oración, nuestra delicia y nuestro recreo!
Carta apostólica 31 diciembre 2025