08/11/2026
¿Qué voces estoy escuchando?
En nuestra vida espiritual existen muchas voces que hablan dentro y alrededor de nosotros.
Algunas nos acercan a Dios, nos dan paz y nos impulsan a servir con humildad y otras nos confunden, nos llenan de miedo, orgullo, resentimiento o deseos de sobresalir.
La voz que viene de Dios no siempre es la más fuerte, pero sí es la que conduce a la vida.
Nos invita a amar, perdonar, servir y buscar el bien de los demás.
“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.”
Juan 10,27
Las voces que me acercan a Dios
Son aquellas que me ayudan a:
* Servir sin buscar reconocimiento.
* Escuchar antes de juzgar.
* Tener paciencia y misericordia.
* Reconocer mis errores y pedir perdón.
* Buscar la unidad y no la división.
* Cumplir mi servicio con humildad.
* Preguntarme: “Señor, ¿qué quieres de mí?”
Cuando una voz me lleva a amar más, a servir mejor y a acercarme a Cristo, debo aprender a reconocerla y seguirla.
⚠️ Voces que me alejan y me confunden
También existen voces que pueden parecer convincentes, pero producen frutos que no vienen de Dios: el orgullo, la necesidad de controlar, la competencia, el resentimiento, los chismes, la desesperanza o el deseo de ser reconocido.
A veces la voz que dice “tienes que demostrar que eres mejor” puede confundirse con la voz del servicio.
Pero Jesús nos enseña que el verdadero servicio no busca sobresalir, sino entregarse.
Por eso debemos preguntarnos:
¿Esta voz me está acercando a Jesús o me está alejando de Él?
¿Me lleva a servir o a ser servido?
¿Produce paz y unidad, o división y conflicto?
¿Me hace más humilde o alimenta mi orgullo?
Meditemos por un momento..
Señor Jesús, ayúdame a reconocer tu voz en medio de tantas voces.
Dame un corazón humilde para escuchar, un espíritu de discernimiento para distinguir lo que viene de Ti y valentía para rechazar aquello que me confunde o me aleja de tu voluntad.
Que mi servicio no sea para demostrar quién soy, sino para mostrar quién eres Tú.
Porque discernir es aprender a escuchar la voz correcta, y servir a Dios es responder con amor a esa voz.
ÁNIMO!!