06/01/2026
aqui va la de JunioEl Beato Juan Pablo I, Albino Luciani, solía escribir cartas imaginarias a personajes históricos, literarios y hasta ficticios, con el fin de iluminar temas pastorales, sociales y morales desde un ángulo cercano y profundamente humano. Aquellas cartas, reunidas luego en Illustrissimi, no buscaban respuestas, sino provocar diálogo. Siguiendo esa tradición, con la diferencia de que los destinatarios de estas reflexiones están vivos y probablemente jamás leerán estas líneas, continúa esta serie que pretende abrir conversaciones necesarias.
A: Steven Spielberg
La responsabilidad de recordar
Estimado Mr. Spielberg:
En la memoria colectiva permanece aquel acontecimiento extraordinario del 23 de febrero de 1997, cuando Schindler’s List fue transmitida por primera vez en televisión abierta, sin un solo corte comercial y bajo el auspicio exclusivo de Ford Motor Company. Aquella decisión, inusual y valiente, permitió que millones de personas contemplaran la historia sin interrupciones, no como un simple evento televisivo, sino como un acto de memoria compartida. La transmisión se convirtió en una de las más significativas de su época, no solo por la audiencia masiva, sino por la dignidad con la que se trató el relato.
Antes de la emisión, Usted ofreció una presentación sobria y clara. Advirtió sobre la crudeza de las escenas y la inconveniencia del filme para niños de escuela elemental, pero subrayó la importancia de que los estudiantes de escuela superior la vieran. Su intención era evidente: que la película invitara a la reflexión, al diálogo y, sobre todo, a la responsabilidad moral. Recordó que el Holocausto no es un recuerdo distante, sino una advertencia permanente sobre lo que ocurre cuando el odio se normaliza y la humanidad se olvida de sí misma.
Al concluir su mensaje, exhortó a la audiencia a ver la película con el corazón abierto, a compartirla con sus hijos cuando fuera apropiado y a no guardar silencio: hablar, preguntar y recordar. Porque solo así se evita que la historia vuelva a repetirse.
Hoy, esa advertencia resuena con fuerza. El mundo vive una polarización creciente, como si la sociedad hubiese decidido olvidar su pasado. Se pretende borrar lo que existió y lo que tanto daño causó. El filósofo George Santayana lo expresó con lucidez en The Life of Reason (1905): “Those who cannot remember the past are condemned to repeat it.”(Quienes no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo.)
Aunque usted mi querido Spielberg es judío y la tradición cristiana difiere en prácticas y expresiones, existe un punto de encuentro profundo: la humanidad compartida y el deseo sincero de que este mundo avance hacia el bien. Esa raíz común, la dignidad humana, es más fuerte que cualquier diferencia religiosa.
En tiempos marcados por la incomprensión, la falta de aceptación y la división, Schindler’s List sigue siendo una llamada urgente a reflexionar sobre el genocidio que marcó la historia. Un recordatorio de lo que ocurre cuando el egoísmo, el miedo y las ideas distorsionadas permiten que lo peor del ser humano salga a flote.
Es justo reconocer el valor que tuvo al realizar esta película, así como su decisión de no recibir regalías por considerarlas “blood money”, destinando todas las ganancias a una entidad sin fines de lucro dedicada a preservar la memoria del Holocausto mediante archivos, testimonios y recursos educativos.
Tal vez esta reflexión no se asemeje a las cartas habituales de esta serie, pero es necesario recordar a la humanidad que solo reconociendo quiénes fuimos podremos aspirar a ser mejores en el futuro. Y que no nos corresponde jugar a ser Dios: Dios es uno, y ese Uno no desea que estemos divididos por Él, sino unidos en Él.
Que שָׁלוֹם וְאוֹר יְלַוּוּ אוֹתְךָ (paz y luz te acompañen siempre).
Que תִּמְצָא בְּרָכָה בְּכָל צַעַד (encuentres bendición en cada paso).
Que יְבָרֶכְךָ הַשֵּׁם בְּשָׁלוֹם וּבְהַבְהָרָה (el Señor te bendiga con paz y claridad).
Y que זִכָּרוֹן וְתִקְוָה יַנְחוּ אוֹתְךָ תָּמִיד (memoria y esperanza te guíen siempre).
Shalom
El padre
Un humilde servidor, un cura inspirado por la fe y el amor de los que andamos despistados por este mundoy que cree profundamente en la bondad del corazón humano
Junio 2026
PS: Y si después de todo esto alguien insiste en que “eso fue hace mucho tiempo” o que “ya no tiene que ver con nosotros”, uno solo puede respirar hondo, mirar al cielo y decir: “Señor… dame paciencia. Pero dámela rápido, que la cosa está apretá”.