01/16/2022
Cuando plantamos una semilla, tenemos fe que está cosa muy chiquita puede llegar a ser algo maravilloso.
Esfuerzo es necesario. Trabajo es esperado. La semilla necesita agua, luz del sol, nutrientes y tiempo. A veces es difícil a tener esperanza que este semillita pude ser más que ya es.
En el Libro de Mormon, un profeta se llama Alma habla sobre cómo podemos crecer nuestra fe como una semilla.
También nuestra fe requiere atención. Necesita nutrición de la palabra de Dios.
Necesita luz que podemos recibir gracias a revelación personal por medio el espíritu santo.
Requiere el poder purificador y habilitador de la expiación de Jesucristo.
Requiere tiempo y diligencia. Paciencia.
Pero si cultiváis la palabra, sí, y nutrís el árbol mientras empiece a crecer, mediante vuestra fe, con gran diligencia y con paciencia, mirando hacia adelante a su fruto, echará raíz; y he aquí, será un árbol que brotará para vida sempiterna.
Y a causa de vuestra diligencia, y vuestra fe y vuestra paciencia al nutrir la palabra para que eche raíz en vosotros, he aquí que con el tiempo recogeréis su fruto, el cual es sumamente precioso, y el cual es más dulce que todo lo dulce, y más blanco que todo lo blanco, sí, y más puro que todo lo puro; y comeréis de este fruto hasta quedar satisfechos, de modo que no tendréis hambre ni tendréis sed.
Entonces, hermanos míos, segaréis el galardón de vuestra fe, y vuestra diligencia, y paciencia, y longanimidad, esperando que el árbol os dé fruto.
Alma 32: 41-43
¿Que haces para crecer tu fe?