06/08/2026
⚠️ Uno de los peligros más sutiles en muchas iglesias es reemplazar la centralidad del evangelio por el entretenimiento. Cuando el objetivo principal es atraer personas mediante experiencias llamativas, el mensaje de Cristo puede quedar en segundo plano. La iglesia fue llamada a predicar la Palabra, porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios (Ro. 10:17; 2 Ti. 4:2).
La salvación no es producida por espectáculos ni métodos humanos, sino por el poder del evangelio (Ro. 1:16). Dios ha decidido salvar a los creyentes por medio de la proclamación fiel de Su verdad (1 Co. 1:21).
La iglesia debe ser un lugar de gozo, pero Cristo y Su Palabra deben permanecer en el centro. El entretenimiento puede reunir multitudes, pero sólo la verdad de Dios transforma corazones (Jn. 17:17).
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias; y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Timoteo 4:3-4, RVR1960)