Ministerios Alcance

Ministerios Alcance Nuestra misión es amar, servir y restaurar al prójimo.

08/12/2026
08/04/2026

Cristo en Colosenses: la imagen visible de Dios"
Agosto 04, 2026
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas … todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten (Colosenses 1:15-17 RVR1960).

¿Te ha pasado que sales de tu casa con prisa y sientes que se te ha quedado todo? A mí me pasa con frecuencia. Como que me falta algo…

Pablo escribe aquí a los colosenses porque estaban siendo influenciados por ideas que hacían ver a Jesús como un ejemplo, alguien importante… pero no suficiente. Pensaban que se les quedaba algo, que les faltaba algo.

Cuando Pablo dice que Jesús es “la imagen del Dios invisible” no está diciendo que se parece a Dios… está diciendo que en Jesús vemos exactamente Quién es Dios.

Luego dice “primogénito de toda la creación”. Esto no significa que Jesús fue creado. Significa que tiene autoridad sobre toda la creación. Es el Heredero, el Dueño, el que está por encima de todo.

Y lo explica: “en él fueron creadas todas las cosas… todo fue creado por medio de él y para él”.

Jesús no es parte de la creación. Él es el Creador. Todo existe por Él y para Él.

Y termina con algo maravilloso: “todas las cosas en Él subsisten”.

Eso significa que Jesús no solo creó el mundo… lo sostiene ahora mismo. Tu vida, tu día, todo lo que existe, sigue en pie porque Él lo sostiene.

Aquí vemos a Jesús en Colosenses, la imagen visible de Dios. Así que la próxima vez que sales de tu casa con prisa y sientes que se te ha quedado todo, recuerda que te pueden faltar las llaves, el celular y hasta la cartera, pero en Jesús tu vida eterna está asegurada. No se te ha quedado nada, no te falta nada. Bendiciones !!!!!!

07/09/2026

La Verdad que libera tu mente"
Julio 09, 2026
Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres (Juan 8:32)

¿Has leído el libro “Gana la guerra en tu mente”, de Craig Groeschel? Se ha vuelto algo famoso porque enseña que muchas veces no perdemos la paz por las cosas que nos pasan, sino por lo que nos decimos a nosotros mismos en medio de esas situaciones. Específicamente el primer paso para ganar la guerra en la mente: el Principio del Reemplazo.

Y reemplazar no es negar la realidad. No es fingir que todo está bien. Es detenerte y preguntarte: “¿Esto que me estoy diciendo es completamente cierto?” Y luego, con calma, cambiar esa mentira por una verdad más realista… o, mejor aún, por la verdad que Cristo declara sobre ti.

En Juan 8, Jesús no dice: “Piensen mejor”. Dice: “Permanezcan en mi palabra”. Y es que la libertad no empieza cuando tú logras controlar cada pensamiento, sino cuando lo que Dios declara sobre ti empieza a tener más peso que las mentiras que te repites.

En Juan 8, Jesús está hablando a judíos que habían creído en Él, pero que todavía pensaban que no necesitaban ser liberados. “Conocer” la verdad no es solo entender datos, sino permanecer en su Palabra, vivir bajo lo que Él declara. Y esa verdad es Él mismo, el Hijo de Dios que tiene autoridad para liberar. Así que cuando Su Palabra define quién eres, pecador perdonado, hijo amado, redimido por gracia, esa verdad empieza a desarmar las mentiras que gobiernan tu mente. Y ahí está la libertad real: no en tu capacidad de pensar mejor, sino en Cristo que te declara libre.

Y solo así, tu vida tiene sentido.

Padre nuestro, gracias porque en Tu Hijo nos has dado la verdad que nos hace libres. Ayúdanos a identificar las mentiras que repetimos y a reemplazarlas con la verdad de Tu Palabra. En el nombre de Jesús, amén. Bendiciones !!!!!!!

07/03/2026
07/03/2026

Cristo, tu verdadero descanso y tu libertad"
Julio 03, 2026
Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso (Mateo 11:28 NVI).

¿Cómo vas a celebrar este 4 de julio mañana? Acá mi esposo encenderá el asador y comeremos muy rico mientras recordamos la libertad que tenemos en este país. Pero tú y yo sabemos algo: hay una esclavitud que no se ve en las noticias, y un cansancio que no se quita con un día libre.

“Vengan a mí” no es un consejo motivacional. Es Evangelio. Es Cristo llamando a los que están cargados a descansar en Su obra. Hoy en día vemos esclavitud a la culpa, a expectativas imposibles, a la comparación constante, al viejo Adán que, como dice Romanos 7, sigue luchando dentro de nosotros.

Ese es el “cansancio y agobio” del que habla Jesús. No solo una agenda llena. Sino un corazón cargado.

Podemos celebrar independencia nacional, disfrutar un fin de semana largo, desconectarnos del trabajo… y aun así sentirnos agotados por dentro. Porque el problema no siempre es el calendario; es la conciencia inquieta que sabe que no puede justificarse sola.

El descanso que Él promete es el descanso de la justificación: saber que ya no tienes que ganarte el favor de Dios. Que tu culpa fue cargada por Él. Que la esclavitud más profunda, la del pecado y la muerte, ya fue rota en la Cruz.

¿Cómo vas a celebrar este 4 de julio? Ya sea encendiendo el asador y comiendo rico o sencillamente descansando en casa, mientras recordamos la libertad que tenemos en este país, recordemos también que Cristo no solo entiende nuestro cansancio. Él lo cargó. Y en Él encuentras un reposo que ninguna otra libertad puede dar. La libertad terrenal es bonita, pero la libertad de Cristo es la que te sostiene cuando se apagan los fuegos artificiales. Bendiciones

04/07/2026

¿POR QUÉ DIOS BAJÓ DEL CIELO PARA SENTARSE A COMER CON UN HOMBRE?

En medio del desierto, lejos de palacios, templos y multitudes, ocurrió algo que rompe toda lógica humana: Dios decidió acercarse, no con truenos ni con fuego del cielo, sino con una presencia tan cercana que terminó compartiendo una comida. Abraham no vio una visión lejana ni escuchó solo una voz; vio llegar a tres visitantes, y sin saberlo, estaba frente a algo mucho más grande de lo que podía imaginar. La Escritura lo dice claramente: “Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre… y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él” (Génesis 18:1-2). No hubo distancia, no hubo barrera, Dios estaba ahí.

Lo sorprendente no es solo que Dios descendiera, sino lo que hizo después. Abraham, con humildad, preparó pan, carne, leche, lo mejor que tenía en ese momento, y lo puso delante de ellos. Y entonces ocurre algo que muchos pasan por alto: “Y tomó mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron” (Génesis 18:8). Dios no rechazó la mesa, no la ignoró… se quedó, compartió, participó de ese momento sencillo como si fuera lo más importante.

¿Por qué? Porque este acto revela algo profundo: Dios no solo busca ser temido o adorado desde la distancia, sino conocido de cerca. Mientras muchos esperan manifestaciones impresionantes, este momento muestra que Él también se revela en lo cotidiano, en lo simple, en lo íntimo. No eligió un trono, eligió una mesa; no buscó una multitud, buscó a un hombre dispuesto.

En un mundo donde muchos creen que Dios está lejos o inaccesible, esta escena cambia todo: Él es un Dios que se acerca, que visita, que se sienta contigo. No necesita hacerlo, pero lo hace porque desea relación. Y eso deja una pregunta que incomoda y a la vez transforma: si Dios estuvo dispuesto a sentarse a comer con Abraham en medio del desierto… ¿qué tan cerca podría estar de ti ahora mismo sin que lo notes?

04/02/2026

¿SABÍAS QUE EL PADRE DEL HIJO PRÓDIGO NO CORRIÓ HACIA ÉL SOLO POR EMOCIÓN, SINO PARA SALVARLO DE SER APEDREADO? EL MISTERIO DE LA "KEZAZAH"....

En Lucas 15, leemos la famosa historia del Hijo Pródigo. El muchacho pide su herencia, se va lejos, la malgasta toda, y cuando está muriendo de hambre entre los cerdos, decide volver a casa. La Biblia dice que cuando aún estaba lejos, su padre lo vio, fue movido a misericordia, corrió, se echó sobre su cuello y lo besó.

Nos parece una escena tierna de película. Pero para los judíos que estaban escuchando a Jesús, esta historia era un escándalo cultural, lleno de vergüenza y peligro de muerte para el muchacho.

EL CÓDIGO: LA CEREMONIA DE LA KEZAZAH (קְצָצָה)

En el Medio Oriente del siglo I, había una ley comunitaria estricta. Si un joven judío tomaba el dinero de su familia, se iba entre los gentiles y lo perdía todo, al regresar a su aldea se enfrentaba a la Kezazah (la ceremonia del "Corte").
Los ancianos del pueblo salían a la entrada de la aldea, tomaban un gran cántaro de barro, lo estrellaban contra el suelo frente a los pies del joven y gritaban: "¡Así como se rompe este cántaro, tú estás cortado y separado de tu pueblo para siempre!". A partir de ahí, quedaba excomulgado. El pueblo tenía derecho a repudiarlo e incluso apedrearlo.

Además, en esa cultura, un patriarca anciano y rico jamás corría. Para correr, tenía que levantarse la túnica larga y mostrar las piernas desnudas, lo cual era la mayor humillación y vergüenza pública para un hombre de honor.

EL PADRE QUE SE ROBÓ TU VERGÜENZA

¿Por qué corrió el padre? Porque sabía que si los ancianos de la aldea veían al muchacho primero, le harían la Kezazah y lo destruirían. El padre se levantó la ropa, aceptó la humillación pública y corrió para ganarle a la religión. Abrazó al muchacho antes de que el pueblo pudiera condenarlo. Su abrazo fue un escudo protector que le dijo a la aldea: "El que quiera apedrearlo, tendrá que apedrearme a mí primero".

MENSAJE PARA TI

Cuando le fallas a Dios, cometes un error grave o destruyes lo que tenías, el enemigo (y a veces la misma religión) prepara el "cántaro" para estrellarlo a tus pies. Te dicen: "Ya no tienes remedio, estás manchado, la iglesia te va a rechazar, estás cortado de las promesas".

¡Mira hacia el camino! Tienes un Padre celestial que se niega a dejar que la religión te rompa. Cuando tú das un solo paso de arrepentimiento, el Rey del universo rompe todo el protocolo, asume tu vergüenza y corre a toda velocidad hacia ti. Él te abraza en público para que ningún "anciano" ni ningún demonio pueda señalarte. ¡Su gracia llega a tu vida mucho más rápido que la condenación del mundo!

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