06/16/2026
¿POR QUÉ DIOS PERMITE LAS ENFERMEDADES, DESDE LAS LEVES HASTA LAS MORTALES?
La Biblia enseña que las enfermedades existen porque el pecado entró al mundo. Antes de la caída de Adán y Eva no había dolor, sufrimiento ni muerte (Génesis 1:31). Con el pecado llegaron la corrupción y las enfermedades (Romanos 5:12).
Sin embargo, no toda enfermedad es un castigo directo de Dios. Jesús corrigió esa idea cuando habló del hombre ciego de nacimiento:
"No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él" (Juan 9:3).
1. Dios puede permitir enfermedades para mostrar su gloria
En algunos casos, Dios usa la enfermedad para manifestar su poder, misericordia y soberanía. La resurrección de Lázaro ocurrió después de una enfermedad que Jesús permitió.
"Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios" (Juan 11:4).
2. Dios puede usar la enfermedad para corregir y disciplinar
Así como un padre disciplina a sus hijos, Dios puede permitir pruebas que conduzcan al arrepentimiento y al crecimiento espiritual.
Hebreos 12:6 dice:
"Porque el Señor al que ama, disciplina."
No significa que toda enfermedad sea disciplina, pero puede ser un medio para acercar a una persona a Dios.
3. La enfermedad puede fortalecer la fe
Las pruebas producen paciencia, madurez y dependencia de Dios.
Santiago 1:2-4 enseña que las diversas pruebas perfeccionan la fe del creyente.
El apóstol Pablo habló de un "aguijón en la carne" que Dios no quitó, para mantenerlo humilde (2 Corintios 12:7-10).
4. Vivimos en un mundo afectado por la caída
Muchas enfermedades son consecuencia de la fragilidad humana, el envejecimiento, la contaminación, los virus, la genética o malos hábitos. La creación entera sufre los efectos del pecado.
Romanos 8:22 afirma:
"Toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora."
5. Dios también sana
La Biblia registra numerosas sanidades realizadas por Jesús y los apóstoles. Dios sigue teniendo poder para sanar según su voluntad.
Santiago 5:14-15 anima a orar por los enfermos y confiar en el Señor.
Sin embargo, Dios no siempre concede una sanidad física inmediata; en ocasiones concede la gracia y la fortaleza para atravesar la enfermedad.
6. La enfermedad y la muerte no tienen la última palabra
Para quienes creen en Cristo, la esperanza final no es evitar toda enfermedad, sino la promesa de una nueva creación donde ya no habrá sufrimiento.
En Apocalipsis 21:4 se promete:
"Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor."
Conclusión
Desde una perspectiva bíblica, Dios permite enfermedades leves y mortales por diversas razones que no siempre comprendemos plenamente. Algunas sirven para manifestar su gloria, otras para formar el carácter, corregir o fortalecer la fe, y muchas son consecuencia de vivir en un mundo caído. Pero en medio del sufrimiento, la Escritura presenta a Dios como un Padre compasivo que acompaña a sus hijos y ofrece una esperanza eterna: un día eliminará definitivamente la enfermedad, el dolor y la muerte para todos los que están en Cristo.