02/15/2026
No cortes tu cruz
Esta historia nos recuerda cómo muchas veces hacemos lo mismo en nuestra vida espiritual: cuando la cruz se vuelve pesada, en lugar de buscar fuerzas en Dios, comenzamos a cortar partes de ella. Tomamos atajos, dejamos de ir la milla extra, dejamos de participar, dejamos de vivir el evangelio con compromiso, y pensamos que mientras caminemos junto a otros todo estará bien. Pero la cruz se vuelve pesada no porque Dios quiera destruirnos, sino porque dejamos de fortalecernos en Él. En nuestra debilidad espiritual buscamos soluciones rápidas, creemos que encontramos un “atajo” o un “cheat code”, pensando que estaremos bien al final. Sin embargo, cuando llega el momento de cruzar el abismo, cuando somos medidos por nuestros frutos y enfrentamos el juicio, descubrimos que fue nuestra propia decisión la que nos dejó atrás. No fue la cruz de otros, no fueron las circunstancias, fuimos nosotros mismos quienes cortamos lo que Dios quería usar para llevarnos hasta el final. Por eso la Palabra dice: “El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí” (Mateo 10:38). Persevera, sigue adelante, porque nuestra salvación depende de permanecer fieles hasta el final. No cortes tu cruz.