02/13/2022
Evangelio Lucas 6: 17,20-26
En aquel tiempo, Jesús descendió del monte con sus discípulos y sus apóstoles y se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón.
Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo:
“Dichosos ustedes los pobres,
porque de ustedes es el Reino de Dios.
Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre,
porque serán saciados.
Dichosos ustedes los que lloran ahora,
porque al fin reirán.
Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.
Pero, ¡ay de ustedes, los ricos,
porque ya tienen ahora su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora,
porque después tendrán hambre!
¡Ay de ustedes, los que ríen ahora,
porque llorarán de pena!
¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe,
porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!”
Palabra De Dios
Gloria a Ti Señor Jesús
Reflexión del Padre Ricardo Rosales (Colorado Springs):
Las bienaventuranzas tocan uno de los más importantes y profundos temas y deseos del hombre; la felicidad.
La gente proveniente de todo los lugares buscaban a Jesús . Los pobres, los ricos, los enfermos; todos venían a escuchar a Jesús.
Todos buscaban ser sanados, pero sobre todo, estaban buscando la palabra de vida eterna; la felicidad. En lo más profundo de nuestro corazón buscamos ser felices.
Queremos llenar nuestros corazones con alegría?
Si, todos queremos la felicidad.
Pero, el problema es que buscamos la felicidad en donde no la hay. La buscamos donde hay ira, resentimiento, envidia, odio, critica, orgullo y pecado.
Si quieres frutas frescas, vas al mercado, el lugar donde venden frutas frescas; si quieres ser un buen músico, buscas los mejores maestros; si quieres ser feliz, busca a Dios y las cosas de Dios.
Quieres ser bendecido? Vive las bienaventuranzas.
Los pobres son los que no tienen nada, pero Dios los satisface, porque lo buscan de todo corazón.
Los pobres son los que pueden comprender que solo en Dios tienen la verdadera riqueza, el consuelo y la felicidad tan deseada.
El camino de las bienaventuranzas es difícil, pero ahí, es donde está la plenitud de la felicidad.
Bienaventurados los pobres, los que tienen hambre, los que lloran, los que sufren. Bienaventurados los pobres de espíritu porque serán felices. Bienaventurado tu, si pones todo en manos de Dios.