10/22/2026
LA INTIMIDAD *ES UN REGALO*
🔐 La intimidad es un regalo
Déjame contarte cómo sería mi tiempo ideal con Dios.
Me encanta cuando puedo despertar en la mañana antes que el resto de mi familia. Cuando la casa está en silencio, puedo prepararme un mate y sentarme en mi sillón favorito.
Para mí, ese tiempo ideal es tener una hora ininterrumpida con Dios, leyendo la Biblia y buscando escuchar su voz a través de su Palabra. Me gusta subrayar y anotar en mi Biblia de notas, y después meditar sobre aquello que llamó mi atención, preguntándole a Dios por qué esas palabras me hicieron detenerme.
Después viene un tiempo de oración, donde puedo compartir con Dios las cosas que me cargan, me preocupan y también las que me dan alegría. Oro por mis seres amados y por aquellas peticiones específicas que otros me han pedido.
En esos momentos “*en lo secreto*” con Dios donde muchas veces recibo ánimo, dirección, inspiración, corrección, visión y edificación.
De hecho, podría confesarte que gran parte de lo que escribo en estos devocionales nace de esos momentos.
Ahora, ¿por qué empecé diciendo que este sería mi tiempo “ideal” con Dios? Porque la vida diaria no siempre deja espacio para que ese tiempo ideal ocurra.
La realidad es que no siempre tengo una hora. A veces mis hijos despiertan tan temprano que, en lugar de una hora, tengo diez minutos. Y si ellos ya están despiertos, bueno… digamos que el silencio deja de ser una opción.
A veces estoy de viaje y no tengo el espacio que me gustaría, ni mi Biblia de notas, ni el tiempo de oración que quisiera.
¿Y por qué te cuento todo esto?
Porque el versículo que sigue es probablemente mi favorito de esta sección. Mira lo que dice Jesús: “_Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará_.” (Mateo 6:6, NTV).
Me encanta porque hay una palabra que viene inmediatamente a mi mente cuando leo este versículo: *Intimidad*.
Jesús nos está invitando a tener una relación personal con nuestro Padre celestial, lejos de las miradas, de la aprobación y de la necesidad de impresionar a otros. Y quiero animarte a nunca cambiar *la intimidad por la apariencia.*
Amigo/a, quizás hoy no tengas una hora, quizás solo tengas diez minutos, quizás tu tiempo con Dios no sea exactamente como lo imaginaste.
Pero no desprecies esos momentos.
Porque cuando entramos en lo secreto, no estamos perdiendo el tiempo. *Estamos encontrándonos con nuestro Padre*. Y verdaderamente, ¿qué mayor recompensa podríamos pedir?
Cuando logro tener ese tiempo ideal con Dios, siento que recibo energía, ánimo, fortaleza y fe para seguir adelante. Es verdaderamente una de las mejores experiencias en la vida. Pero incluso cuando solo tengo diez minutos, la intimidad con él sigue siendo un regalo hermoso que costó el sacrificio de Jesús, *no lo menosprecies.*
*No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!*
Eleazar Díaz
Ministerio Un Milagro Cada Día