04/11/2026
CARTA A LA IGLESIA DE FACEBOOK
Tengo contra ti…
Que cambiaste el altar por la pantalla,
y la comunión por la comodidad.
Te acostumbraste a escuchar…
pero dejaste de congregarte.
Consumes palabra, pero no rindes cuentas.
Te alimentas… pero no te sometes.
Y no sabes… que una fe sin cobertura
termina deformándose en opinión.
Porque te sentaste a la mesa
de los que dicen ser predicadores…
pero no tienen pastor,
ni proceso,
ni revelación.
Hablan… pero no fueron enviados.
Enseñan… pero no fueron formados.
Aconsejan… pero nunca fueron corregidos.
Son voces sin altar.
Mensajes sin cruz.
Palabras sin peso eterno.
Y tú… los consumes.
Te volviste seguidor…
pero dejaste de ser discípulo.
Te emocionas con frases…
pero no produces fruto.
Y lo más peligroso es esto:
Comenzaste a llamar “unción”…
a lo que solo es carisma.
Y “palabra de Dios”…
a lo que solo es contenido.
Escucha esto con claridad:
No todo el que predica… representa a Cristo.
No todo el que tiene alcance… tiene autoridad.
Y no todo el que habla bonito… viene del cielo.
Porque hay lobos…
que aprendieron a monetizar el mensaje.
Que viven de likes…
y se alimentan de aplausos.
No confrontan… entretienen.
No corrigen… complacen.
No levantan discípulos… producen audiencia.
Pero el cielo no reconoce seguidores…
reconoce hijos.
Vuelve al lugar secreto.
Vuelve a la casa.
Vuelve al orden.
Porque una fe sin iglesia…
termina siendo una fe sin fundamento.
Y una voz sin cobertura…
termina guiando hacia el error.
El que tiene oído…
oiga lo que el Espíritu dice hoy:
No cambies la presencia…
por contenido.