12/20/2023
“Tú eres el Dios que hace maravillas; hiciste notorio en los pueblos tu poder. Con tu brazo redimiste a tu pueblo, los hijos de Jacob y de José”. (Salmos 77:14-15)
Este Salmo recuerda las grandes obras de Dios en tiempos de tribulación. En el día de su angustia, Asaf no buscó las distracciones de los negocios o la recreación para librarse de su angustia, sino que buscó a Dios, su favor y su gracia. Él habla de las obras milagrosas que demostraron la fuerza de Dios, como había hecho una y otra vez en la historia de Israel. ¡Cuántas veces a lo largo de su historia, Israel vio la fuerza fiel de Dios rescatarlos de todo tipo de problemas! SIN DUDA ÉL ES EL REDENTOR DE SU PUEBLO.
REDENCIÓN es el acto de liberar o rescatar a una persona o una cosa de una situación gravosa a cambio del pago de un precio. REDENTOR es el que paga ese precio. En la Biblia existen múltiples referencias a la idea de la redención, la cual que puede tener connotaciones prácticas (liberación de un esclavo) o espirituales (redención de los pecados). En el Antiguo Testamento, se menciona que Dios es el redentor del pueblo de Israel, pues los liberó de su cautiverio en Egipto: “Yo los sacaré de debajo de las cargas de Egipto, y los libraré de su servidumbre, y los redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes”. (Éxodo 6: 6)
El concepto de REDENTOR lo vemos de una manera preciosa en el libro de Ruth. Cuando Noemí reconoce que Booz es pariente de ellas, le dice a su nuera: “Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han mu**to. Después le dijo Noemí: Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden redimirnos”. (Ruth 2:20) Booz, entonces, se convierte en su redentor. Es quien las rescata de la situación en la que se encontraban. Si no fuera por el redentor, ellas habrían continuado una vida de pobreza. Sin embargo, Dios les provee un rescate de su situación a través de este hombre.
En el Nuevo Testamento se usan los términos griegos apolutrösis y lutrösis, traducidos como “redención” y agorazo (comprar en el mercado) exagorazö (comprar y sacar del mercado) y lutroö (soltar y poner en libertad). La idea del Señor Jesús como redentor se presenta en las mismas palabras de Cristo, cuando dijo: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. (Mateo 20:28)
Aunque la compra y venta de esclavos es una de las cosas más execrables que existen en la historia humana, por increíble que parezca hay una esclavitud más crítica, profunda y mortal; esta es la esclavitud del pecado (Romanos 6:17-18). El pecado destruye, mata, imposibilita e inutiliza al ser humano para tener comunión con Dios. Es una rebelión directa a la voluntad y al propósito de Dios. En tal condición, necesitamos de alguien que se compadezca de nuestra triste y lamentable situación y nos rescate de tal condición. ¡NECESITAMOS DE UN REDENTOR!
Sin lugar a dudas, el pasaje en toda la Biblia que de manera más clara profetiza que la labor del Mesías sería la de un sustituto que traería redención a su pueblo es Isaías 53. Este “siervo sufriente de Jehová” llevaría nuestras enfermedades y dolores (53:4), sería herido por nuestras rebeliones y molido por nuestros pecados (53:4), sería un cordero llevado al matadero (53:7), cargaría con nuestro pecado (53:6) al poner su vida en expiación por el pecado (53:10), llevaría el pecado de muchos (53:12). ¡QUÉ EXPOSICIÓN MÁS CLARA DE LA OBRA DE REDENCIÓN EN JESUCRISTO!
En el cumplimiento del tiempo, Jesús se convierte en el redentor todo aquel que cree en Él. Al morir en la cruz, Jesucristo expía y propicia el pecado de Su pueblo y muere como sustituto. En lugar de morir nosotros, Jesús muere en nuestro lugar y lleva sobre sí mismo nuestra culpa, nuestros pecados (1 Pedro 2:24). Es en Jesucristo “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”. (Efesios 1:7)
¡Nuestra redención tiene dimensiones pasadas, presentes y futuras! El Antiguo Testamento prefigura la obra redentora de Jesucristo. El Nuevo Testamento atestigua que aquel que cree Jesucristo es redimido eternamente. En la eternidad cantaremos el maravilloso cántico de los redimidos por la sangre preciosa de Jesucristo. “Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra...” (Apocalipsis 5:9-14).
Si eres de Jesucristo, si has creído en Él, si gratuitamente has recibido la redención de tus pecados por la fe, entonces serás parte de esta canción que los redimidos entonaremos eternamente agradecidos al Cordero perfecto que nos redimió para siempre nuestros pecados. ¡Gloria a Su Nombre!
¡REDENTOR! ¡OH, QUÉ BELLEZA!
1. ¡Redentor!, ¡Oh qué belleza en tal título se ve!
Cristo solo, con certeza, digno de llevarlo fue.
:!Redentor mío!, ¡Redentor mío!
¡Qué alegría tuyo ser!:
2. En miseria sumergido, de Satán esclavo fui;
Tú escuchaste mi gemido cuando sin valor me vi.
:!Redentor mío!, ¡Redentor mío!
Tú me diste libertad:
3. Cuando en tu celeste gloria al final he de llegar,
y con himnos de victoria tus loores entonar,
:!Redentor mío!, ¡Redentor mío!
¡Qué alegría celestial!:
CON MUCHO APRECIO