07/12/2026
Hay corazones que no se educan solos. Necesitan una madre que los forme.
Durante 33 años, Dios quiso esconderse y dejarse formar en el corazón de una mujer. No tuvo prisa. Se dejó cargar, se dejó enseñar, se dejó amar. En el Corazón Inmaculado de María, el Verbo aprendió a habitar entre nosotros.
Lo que te propongo no es un reto ni un contenido más para tu feed. Es una pregunta: ¿Qué pasaría si, por 33 días, te dejaras formar por la misma Madre que formó a Jesús?
Consagrarse al Corazón de María no es agregar una devoción a tu vida. Es entregarle a Ella el lugar donde tu corazón se hace. Es dejar que una madre vuelva a enseñarte lo que el huérfano olvidó: que eres hijo, que eres amado, que naciste para el Cielo. Y a eso caminamos.
El 15 de agosto celebramos que María fue llevada, en cuerpo y alma, a la Casa del Padre. Ella ya está donde nosotros vamos. Estos 33 días son para dejar que Ella prepare tu corazón para ese mismo destino.
En la cruz, Jesús no nos dejó una idea. Nos dejó una Madre: “Ahí tienes a tu madre.” Y desde aquella hora, el discípulo la recibió entre lo suyo (Jn 19,27).
Eso haremos juntos. Recibirla. Darle lugar. Dejar que habite. Este domingo, 8 PM (hora de México), en vivo por aquí. Empezamos el camino juntos. Preparando tu corazón con María. 🤍
¡Te esperamos!