05/26/2026
DEVOCIONAL DE LA IGLESIA BAUTISTA NUEVA VIDA, MADRAS OREGON, Pastor Miguel A. Castillo. Mateo 20:9-10. La envidia es común en la vida de los cristianos y una manera de evitarla es no compararse con los demás porque la comparación es la raíz de la envidia. Si lee toda la parábola en el texto de hoy verá que ese fue el primer error de los trabajadores en la viña, ellos se compararon con los trabajadores que entraron en la tarde y pensaron que merecían ganar más. Hay dos razones para no compararse con alguien: Una porque usted es único y Dios le hizo especial. No hay nadie como usted. Él hizo el molde, y luego lo rompió. Segundo, si usted se compara con otros siempre llegará a uno de estos dos pecados: el orgullo o la envidia. Cuando se compara con otros su evaluación respecto a usted siempre será mejor y se llenará de orgullo, y si cree que ellos están mejor que usted le llegará la envidia. Cuando envidiamos a una persona podría ser porque no la conocemos bien. Usted ve lo bueno de una persona desde lejos, pero cuando se acerca a ella ve sus faltas. Todos tenemos algo oculto. Cuando conoce a una persona de cerca, quizá no le tenga envidia, más bien puede orar por ella. La envidia le aísla. El compañerismo le une. ¿Qué necesita hacer para acercarse a otros? ¿Qué dones y talentos le ha dado Dios que le hace único o única? ¿Quién es la persona a quien envidia o envidiaba antes?