Mision Bautista Monte Carmelo

Mision Bautista Monte Carmelo pequeña iglesia en Chapel Hill, buena música, gran compañerismo, y la palabra de Dios. Pastor, Rev: Enrique H. Gil

Sunday: service 11:00 A.M- 1:00 P.M


Wednesday: Bible study 7:00 P.M

CULTO DOMINICAL 11.00 AM


MIERCOLES ESTUDIO BIBLICO 7:00 PM

VIERNES ORACION 7:00 PM

06/11/2026

Meditación Diaria
Meditacion del 11 de junio
Texto: “El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia que el que lisonjea con la lengua” (Pro.28:23)

Para nadie es un secreto que vivimos en una generación donde la pecaminosidad ha llegado a niveles escandalosos, de desenfreno; hay mucha maldad oculta y manifiesta. Eso coloca al Creyente en una situación de peligro contra su fe, tanto en lo creído como en lo practicado. Los verdaderos Creyentes no están exentos de ser contagiado con el mal del mundo. Cuando eso sucede no significa que la ley de Dios ha sido cambiada, sino que el modo del mundo vivir puede afectar nuestro buen juicio. Cuando hay mucha maldad el pecado es corriente, menos odioso, y el amor se enfría. Familiares que llevan una vida escandalosa, por ser objetos de nuestro amor filial, le vemos menos aborrecibles. Nos contagiamos. Ese contagio se hace general, toca casi todas las áreas de la vida piadosa. El sentido correcto de lo espiritual se hace tan nublado, que el juicio se pierde.

Una de las áreas afectadas es la amistad, se pierde el concepto de lo que ello significa. Es por esa razón que se ha escogido este versículo, ya que arroja luz sobre lo que es parte de la verdadera amistad, y sobre que se fundamenta. El sabio dice: “El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia que el que lisonjea con la lengua”. Habla de la amistad entre dos personas, y que esta puede ser fingida o verdadera. Leo el verso: “El que lisonjea con la lengua”. Es evidente que se trata de una relación amistosa de alguien con su prójimo. Somos criaturas sociales y necesitamos no sólo tener amistad, sino también cultivarla. En eso este hombre ha hecho bien, su falla fue en como lo hizo, se valió de la lisonja. Pregunta: ¿Qué es una lisonja? Esta palabra lisonja (Hebr. chalaq) tiene por significado primario dividir, se usó esta palabra cuando Jacob al encuentro con Esaú, dividió el campamento en dos, tal es su uso ordinario. Pero en sentido moral denota debilitar el alma ajena. Un caso: “El hombre que lisonjea a su prójimo le tiende red ante sus pasos” (Pro.29:5). O que su lisonja coloca a su prójimo en situación adversa, de peligro o debilidad. Entonces la lisonja es: El conjunto de palabras que se emplea para adular al amigo, es un motivo para que el otro se envanezca, y esto por medio de un falso cariño o adulación. La lisonja es mala, no sólo porque sale de un corazón dividido, sino también porque incita al otro a malos deseos. Por medio de la lisonja llevamos al otro a ignorar su realidad. Lo hundimos en tinieblas o ignorancia, y peor aun que allí toma decisiones injustas contrarias al bien de su alma. Un santo del pasado dijo: “Estaré en mayor problemas por elogios injustos, que por injustas difamaciones”. La lisonja no es pequeño mal. La difamación es cierto que debilita el alma (Neh.6:10), y uno lo nota; eso me lleva a orar. En cambio la lisonja debilita también, pero uno no se da cuenta de su mal. Es peor.

Si no reprendes a tu hermano cuando fuese necesario, entonces tu amor es deficiente y tu fe cuestionada. Una de la causas por lo cual tú no amonestas tu hermano es, porque te parece que si lo haces perdería su amistad, y estás en lo cierto, es muy posible que la pierdas por un tiempo, pero si el otro es honesto y ama a Cristo, de seguro que volverá a ti, y lo que te pareció pérdida vendrá con el pago del principal y los interés. Ten muy presente que los que confían en Jehová no serán avergonzados para siempre, talvez por un tiempo pero no más. Amen.

06/11/2026

Jueves
11
Junio
Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
Mateo 6:12-13
No os venguéis vosotros mismos, amados míos… porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
Romanos 12:19
Perdonar (1)
Cómo perdonar
«Muy a menudo he dicho: ¡te perdono!, y en el mismo momento en que pronunciaba esas palabras, mi corazón seguía lleno de resentimiento. Siempre pensaba que, después de todo, yo era el que tenía razón… Pero el perdón de Dios es incondicional… Él exige que olvide la parte herida de mi corazón que ha sufrido y ha sido tratada injustamente» (Henri N.).

«Decimos: Bien, si la otra persona está arrepentida y me pide perdón, la perdonaré. Hacemos del perdón una ley de reciprocidad. Y nunca funciona porque ambos nos decimos: Dejemos que la otra persona dé el primer paso. Así que observo con ojos de águila para ver si me envía una señal o si leo, entre las líneas de su carta, el menor indicio de una disculpa. Siempre estoy a punto de perdonar, pero nunca lo hago» (Helmutt T.).

Los testimonios de estos dos cristianos nos muestran lo que a menudo dificulta el perdón. Esperamos que la persona que nos ha ofendido venga a pedirnos perdón. Pero si perdonamos de todo corazón, como Dios nos ha perdonado, nuestra indignación, nuestra ira, nuestro deseo de venganza serán sustituidos por sentimientos de gracia y podremos ayudar mejor al ofensor a reconocer su falta.

“Se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mateo 18:21-22).

(continuará los próximos 3 jueves)
Josué 8-9 – Romanos 16 – Salmo 69:19-28 – Proverbios 17:3-4Jueves
11
Junio
Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
Mateo 6:12-13
No os venguéis vosotros mismos, amados míos… porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
Romanos 12:19
Perdonar (1)
Cómo perdonar
«Muy a menudo he dicho: ¡te perdono!, y en el mismo momento en que pronunciaba esas palabras, mi corazón seguía lleno de resentimiento. Siempre pensaba que, después de todo, yo era el que tenía razón… Pero el perdón de Dios es incondicional… Él exige que olvide la parte herida de mi corazón que ha sufrido y ha sido tratada injustamente» (Henri N.).

«Decimos: Bien, si la otra persona está arrepentida y me pide perdón, la perdonaré. Hacemos del perdón una ley de reciprocidad. Y nunca funciona porque ambos nos decimos: Dejemos que la otra persona dé el primer paso. Así que observo con ojos de águila para ver si me envía una señal o si leo, entre las líneas de su carta, el menor indicio de una disculpa. Siempre estoy a punto de perdonar, pero nunca lo hago» (Helmutt T.).

Los testimonios de estos dos cristianos nos muestran lo que a menudo dificulta el perdón. Esperamos que la persona que nos ha ofendido venga a pedirnos perdón. Pero si perdonamos de todo corazón, como Dios nos ha perdonado, nuestra indignación, nuestra ira, nuestro deseo de venganza serán sustituidos por sentimientos de gracia y podremos ayudar mejor al ofensor a reconocer su falta.

“Se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mateo 18:21-22).

(continuará los próximos 3 jueves)
Josué 8-9 – Romanos 16 – Salmo 69:19-28 – Proverbios 17:3-4

06/10/2026

Meditación Diaria
Meditación del 10 de Junio
Texto: “A éste miraré con aprobación: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra” (Isa.66:2).

Los montes tiemblan ante la presencia de Dios, y pregunto: ¿quedarían nuestros corazones fríos y mu***os al adorar? ¿Acaso somos más insensibles que los montes? Cuéntase que un rey prometió una gran recompensa al hombre que le trajera el mejor presente. Vinieron al rey un médico, un filósofo, un poeta, un negociante y un mendigo. El medico trajo un remedio para rejuvenecer; el poeta con una cautivante poema; el filosofo con un libro de grandes misterios; el negociante con una joya de gran precio, y el mendigo se acercó al rey de rodillas y le dijo, no tengo nada digno que darte, me doy yo mismo a tu servicio. Bendito son, pues, los pobres en espíritu que se dan ellos mismos a Dios. Es tener tu mente de acuerdo a cada parte de la adoración. Sentado cuando haya que estarlo, cantado al alabar, orando al orar, y oyendo la predicación. Las bendiciones del cielo son para esos: “A los hambrientos sació de bienes y a los ricos los despidió vacíos” (Luc.1:53). Un corazón reverente en la adoración a Dios se proporcionará a sí mismo muchos bienes.

La reverencia es una cualidad de mucha importancia en la adoración. Si el corazón no está sintonizado con este estado del alma, no se puede adorar. Cuando nos encontramos en la presencia del Presidente nuestra reacción es ser circunspectos, de manera semejante el corazón Creyente reacciona con reverencia ante la presencia del Creador: “Entonces Moisés se apresuró a bajar la cabeza hacia el suelo, y adoró” (Exo.34:8); la reverencia es a la adoración como el calor al fuego, inseparables. Si lees los Diez Mandamientos encontrarás que contiene sólo dos preceptos positivos y ocho negativos; esto es, que solamente el Cuarto y el Quinto son positivos, pero los demás empiezan con NO. A saber significa, que en el servicio a Dios debemos ocuparnos más en evitar el pecado que en hacer los deberes. En otras palabras, que el pecado perturba más la razón que la carencia de Gracia. En tu caso significa, que para venir adorar, lo primero es presionar tu corazón para evitar el mal, antes de estar en condiciones de hacer el bien. Un instrumento como la guitarra, dejada a sí misma se desafinará y no podrá ejecutar la melodía, pero si está afinado es más fácil tocarlo. Evitando tus faltas estarás en mejor condición de agradar a Dios. Ten en cuenta que la comunión con el Señor se corta con el pecado, más que por la carencia de Gracia. La frialdad y las distracciones te hacen inadecuado para el Señor, pero el pecado aun más. Presiona tu corazón a que se abstenga del mal. Amen.

06/10/2026

Miércoles
10
Junio
El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo… nos hizo renacer para… una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.
1 Pedro 1:3-4
Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.
Filipenses 3:20
Los cristianos y el coronavirus
En 2020 la epidemia de Covid-19 invadió el mundo. Día tras día las noticias eran cada vez más deprimentes: el virus se iba extendiendo por todas partes.

Llevábamos ya varios días confinados cuando una noche, miré la luna por la ventana y me impresionó la calma que reinaba allí arriba. ¡La luna brillaba intensamente, ajena a la agitación de la tierra! Mis pensamientos viajaron más arriba y llegaron al cielo, donde Jesús está sentado a la derecha de Dios. Su obra de salvación está hecha, y él descansa para siempre. Alejándome de la angustia que me rodea, me regocijo al pensar que mi verdadero hogar está en el cielo. Mi verdadera vida (la vida de mi alma) está “escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3), a salvo de todo daño. Aunque vivo en la tierra, en realidad soy un extraño aquí abajo. El virus puede alcanzar mi cuerpo, ¡pero nunca la vida eterna de mi alma! ¡La herencia que se me ha prometido es inalterable!

Cristianos, ¡qué reconfortante y tranquilizador es elevar nuestras miradas más allá de esta frágil tierra! Todo lo que parecía sólido parece desmoronarse, y la tierra parece que se tambalea como un borracho (Isaías 24:20). Pero la herencia que nos promete Dios es celestial, y está fuera del alcance de cualquier cosa que pudiera hacerle perder su valor, y guardada para nosotros por Dios mismo.

Esta esperanza reconfortante es el ancla del alma, firme y segura (Hebreos 6:19).

Josué 6-7 – Romanos 15:14-33 – Salmo 69:9-18 – Proverbios 17:1-2

06/09/2026

Meditación Diaria
Meditacion del 9 de Junio
Texto: “Dios temible en la gran congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él” (Salmos 89:7)

Este versículo dice que adorar a Dios debe ser el objeto único de nuestra adoración, y eso por estas dos palabras: “Temible y formidable”. Cuando nuestros ojos de fe están abiertos y lo ven, Su excelencia produce un sentimiento cuya cualidad es concentrar nuestra atención, ya que el temor no nos deja poner la vista para otro lado que no sea en el objeto al cual estemos temiendo. La adoración pública demanda un concentración única en el adorador. Entonces es nuestra labor llevar el corazón a ese estado de fe. En el verso se ven dos asuntos: Los sujetos que adoran, y la manera de hacerlo. Los sujetos: “Los santos, y todos cuantos están alrededor de él”. Esto es, los santos, los Creyentes, o los verdaderos cristianos. El Papá, la Mamá, los hijos y los visitantes. Tú y yo, los miembros y no miembros de esta Congregación de redimidos. La manera de adorar: “Dios temible”; esto es, con compostura de espíritu, reverencia o seriedad.

Veamos de nuevo el verso: “Dios temible en la gran congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él”; esto es, que se requiere adorar al Creador con reverencia. Esto es tener una mente atenta, el corazón envuelto, seriedad y postura apropiada. El autor a los hebreos lo dice explícitamente: “Retengamos la gracia, y mediante ella sirvamos a Dios, agradándole con temor y reverencia. Porque nuestro Dios es fuego consumidor” (Heb.12:28-29). Para honrar esta: “Dios temible en la gran congregación de los santos”; se requieren de tres cosas: Un acto del juicio, un sentido de la excelencia divina y una voluntad dispuesta del adorador hacia el Señor. Eso es lo que llamaríamos levantar el alma a Dios en adoración. No hay manera que podamos hacerlo si no envolvemos todo nuestro ser en esta obra. Lo primero que hay que hacer es llevar el corazón a un estado de fe. Pregunta: ¿Puedo yo producir fe? Sí. Veamos un caso: “Pero al ver el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó diciendo: ¡Señor, sálvame! De inmediato Jesús extendió la mano, le sostuvo y le dijo: ¡Oh hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mat.14:30-31). Fue una irracionalidad de Pedro ver el poder de Cristo sobre el viento y luego dudar. Entonces el uso de la razón antecede al ejercicio de la fe. Otro caso: “Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie. Acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios, que no saben que hacen mal” (Ecle.5:1). El necio deja sus sentimientos sueltos, y no pone en operación la razón, o que tú y yo podemos hacer conciencia de donde nos encontramos y comportarnos de acuerdo al lugar. El individuo ha de tener su mente poseída que se encuentra, no en un teatro o sala de diversiones, sino en la Casa de Dios: “Tendréis en reverencia mi santuario. Yo, Jehová” (Lev.19:30).

Amén.

06/09/2026

Martes
9
Junio
Jesús le dijo… Sígueme tú.
Juan 21:22
Llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
Marcos 8:34
¡Tú, sígueme!
En los evangelios leemos que en varias ocasiones Jesús le dijo a alguien que lo siguiese. Puede tratarse de un primer encuentro, como con Mateo, que estaba sentado en su oficina para cobrar los impuestos (Mateo 9:9), o al final de un largo viaje juntos, como con Pedro (Juan 21:23). Hoy Jesús ya no está en la tierra, ¿entonces qué significa seguir a Jesús?

Cuando seguimos a alguien, en un camino, no somos nosotros quienes elegimos la dirección, sino la persona a la que seguimos.

Seguir a Jesús significa escucharle en la oración, leer su Palabra escrita, la Biblia, para discernir lo que debemos hacer; lo que debemos elegir. También significa, como dice Jesús, tomar nuestra cruz, es decir, renunciar a nosotros mismos, a nuestra propia voluntad, para comprometernos con el camino que él nos ha trazado.

Seguir a Jesús significa ser su discípulo, aceptar sus enseñanzas de todo corazón. A lo mejor tenemos que cambiar nuestros hábitos, pero debemos estar abiertos al cambio, dispuestos a salir de nuestra zona de confort.

Seguir a Jesús significa aceptar obedecerle. Cuando leo la Biblia y comprendo que debo hacer esto o aquello, como por ejemplo, pedir perdón a alguien, al hacerlo, estoy siguiendo a Jesús.

Seguir a Jesús es también aceptar lo que soy, con mis defectos y mis errores, y dejarme transformar por él. En los evangelios, la palabra seguir traduce a menudo una palabra que significa «ir de camino con». Seguir a Jesús es hablar con él, escucharle, como cuando damos un paseo con un amigo.

Josué 4-5 – Romanos 15:1-13 – Salmo 69:1-8 – Proverbios 16:33

06/08/2026

Texto: "La manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:13).

El Señor Jesucristo no solo se manifestará como nuestro Salvador, sino también como nuestro "gran Dios", y se puede adivinar que sucederá ante tal revelación, tres versículos nos ayudaran a comprender mejor este asunto.


La luz que vino sobre los pastores en el nacimiento de Jesús: "La gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron miedo" (Lc.2:9). La gloria de Cristo en la transfiguración: "Se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol..los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor" (Lc.2:2). Y luego la aparición del Señor a Pablo (Hch.9:3), y como consecuencia el apóstol duró tres días ciego. Este temor o miedo se produce por causa de nuestros pecados. Pero esta gloria, aunque es muy grande, será consoladora para los santos, porque Jesucristo no solo viene como el "gran Dios", sino también como nuestro "Salvador Jesucristo", y la debilidad y el pecado serán totalmente quitados.

"Así vendrá." Nada podrá dilatarlo, ni asuntos secretos evitarlo, ni artimañas corromperlo, y cuando nadie le este esperando el vendrá. Alguien pregunta: ¿Cual es la mejor manera de esperarlo? La mejor manera de esperarlo es tal como se puede aprender del pasaje; ocupado en las cosas de Cristo como estaban los apóstoles cuando El se fue, ellos estaban cerca de El, manifestándole amor y devoción, así mismo debemos hacer nosotros, pues nada sino la santificación puede darnos confort en Su venida. Los ángeles tuvieron participación en Su ida, y la tendrán también en Su venida: "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos las santos ángeles con él" (Mat.25:31), nótese el énfasis de la expresión: "y todos los santos ángeles con él", el rey y toda su corte vendrá a la tierra. El cielo se quedara vacío, ya que todos los ángeles estarán presentes en este gran acto que marca el fin de este mundo. Los ángeles estuvieron presente cuando se dio la Ley en el Sinaí y estarán presentes también cuando la sentencia de la ley venga a ser ejecutada en todos los que desprecian la salvación que hay en Cristo Jesús Señor nuestro.

Cristo siempre usó ángeles. En la concepción el ángel Gabriel vino a María (Lc.1:30). En el nacimiento un coro de ángeles proclamó las nuevas de salvación (Lc.2:14). En su pasión fue consolado por ángeles (Lc.22:43); en su resurrección hubo ángeles en la tumba (Jn.20:12). En su ascensión he aquí dos ángeles, y en Su venida estará acompañado de ángeles (Mt.25:31), como esta escrito: "Son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación" (Heb.2:14).

Amén.

06/08/2026

Lunes
8
Junio
(Jesús dijo:) Escudriñad las Escrituras… ellas son las que dan testimonio de mí.
Juan 5:39
Mi palabra… hará… y será prosperada en aquello para que la envié.
Isaías 55:11
La botella en el mar
En 1968, en Devon, Inglaterra, alguien encontró en la playa una botella de color verde oscuro, pegajosa y sellada. Contenía una carta de un marinero a su hermano con un plano cuidadosamente dibujado. En este croquis, una pequeña marca indicaba un tesoro escondido en una bodega. La botella había sido arrojada por la borda al Mar Negro en 1843. La carta llegó a su destino 125 años después.

¡La Biblia es un poco como esa botella! La parte más reciente de ella viajó durante casi 2 000 años*. Pero no está sellada, sino todo lo contrario, es el libro más leído del mundo. Su mensaje sigue siendo relevante y universal. ¡También es un tesoro escondido!

Es el mensaje de Dios al hombre, condensado en este versículo: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¿Le ha llegado este maravilloso mensaje? Entonces léalo atentamente, con humildad y sin prejuicios. Pida a Dios que le ayude a captar su profundo significado para usted personalmente. Deje que la luz que emana de esta Palabra le ilumine. Le hará reconocer las barreras secretas que le impiden acercarse a Dios y, sobre todo, la manera de librarse de ellas. ¡Llegará a conocer a Aquel que llena toda la Biblia, es decir, al Señor Jesucristo!

* Es el Nuevo Testamento, la segunda parte de la Biblia. Si no lo tiene, se lo enviaremos gratuitamente si lo solicita a nuestra dirección postal o a: [email protected]

Josué 2-3 – Romanos 14 – Salmo 68:28-35 – Proverbios 16:31-32

06/07/2026
06/07/2026

Meditación Diaria
Meditacion del 7 de Junio
Texto: “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, Con los ojos puestos en el cielo” (Hechos 1:10).

Aun cuando Jesús se había desaparecido de sus ojos, los discípulos siguieron mirando con cara de asombro; se quedaron como perplejos, como si estuviesen haciendo presión con su vista, quizás tratando de descifrar el misterio de esta súbita e inexplicable desaparición, es posible que intentaran ver más allá de donde humanamente es posible, penetrar con sus miradas hasta el mismo cielo, y no era para menos, pues el Señor se les ha ido. O quizás estaban esperando que El regresaría de inmediato para restaurar el reino a Israel o que ellos partirían en breve con El, o quizás esperaban algún cambio portentoso en el cielo visible por causa de la ascensión, pues Cristo le había dicho anteriormente que habrían de ver el cielo abierto (Jn.1:51), ¿y por qué no esperarlo ahora?

Los once estaban en total silencio, y como ninguno rompería lo callado del momento, los mensajeros de Dios en forma humana comenzaron la conversación, e hicieron una pregunta: "Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo?" (v11); los ángeles le conocían, pues le llamaron por su lugar de origen, de Galilea, como para recordarles que a pesar de lo que acababan de ver, ellos estaban aun sobre la tierra. La manera de la narración y los comentarios es sencilla, como para indicar que el regreso de Cristo será en un cotidiano día como este de Su ascensión. Un día corriente veremos el regreso de Cristo en gloria, los días seguirán siendo normales como aquel y de pronto el Señor Jesús entrará de nuevo a este mundo.

Aun cuando Cristo esta corporalmente ausente de Su iglesia que esta sobre la tierra, se ocupa de manera constante de Ella, pues envío a Sus discípulos dos de aquellos que le recibieron para decirles que esperaran con confianza en todo lo que El les había prometido.

Volviendo al contenido de la tierna reprensión de los ángeles, se nota que no se prohibe ver al cielo, pero quedarse mirando con atención en procura de averiguar algo de Cristo esta prohibido: ¿Por qué estáis mirando al cielo? (v11); esto es, por qué ven con atención, ya que el significado de mirar es ver fijamente, ellos se quedaron embelesados. Dios nos permite hacer lo que es inocentemente natural, pero no nos deja ir más allá de los limites del beneficio de nuestras almas, porque el tiempo de contemplación tiene sus limites, pues la vida no solo es pensar, sino también hacer, ya que estamos constituidos de dos esencias, la invisible y la visible.

Amén.

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