Mision Bautista Monte Carmelo

Mision Bautista Monte Carmelo pequeña iglesia en Chapel Hill, buena música, gran compañerismo, y la palabra de Dios. Pastor, Rev: Enrique H. Gil

Sunday: service 11:00 A.M- 1:00 P.M


Wednesday: Bible study 7:00 P.M

CULTO DOMINICAL 11.00 AM


MIERCOLES ESTUDIO BIBLICO 7:00 PM

VIERNES ORACION 7:00 PM

09/12/2026

Meditación Diaria
Meditacion del 12 de Septiembre
Texto: "Y Jacob respondió. Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para que, pues, me servirá la primogenitura?" (Génesis 25:31-32).

La primogenitura no consistía tanto en la prosperidad material, pues con toda probabilidad que Esaú, quien la perdió, tuviera mucho mas bienes que Jacob quien se quedo con ella, así que no era tanto material, sino mas bien espiritual, pues estaba asociado a la promesa de redención. Ni tampoco era que iba a ser exonerado de las desgracias, pues desde el mismo momento que la obtuvo se le multiplicaron las amarguras. Lo que si estaba incluido en la primogenitura era el privilegio espiritual, y las excelencias de dignidad y poder sobre el alma.

"Y guiso Jacob un potaje...." (v29-31); considerando el carácter piadoso de Jacob y lo que constituía la primogenitura, no debemos pensar que su fin fuera la ambición astuta o terrenal, no fue movido por la codicia, sino por su aspiración espiritual, cuestión con lo cual estaba bien enterado al estar tanto tiempo dentro de sus tiendas y oír sus padres hablar a menudo de ella; en cambio Esaú era ajeno al asunto, el negocio de su vida era el deporte y la destreza de su formidable cuerpo. Jacob tenía un ojo sabio para escoger así los mejores dones, los que son para esta vida y la que viene.

No se puede decir que Jacob tomo ventaja de la necesidad de su hermano, aunque sea eso lo que parece insinuar cuando leemos: "Véndeme en este día tu primogenitura" (v31), con toda probabilidad que ellos habían conversado anteriormente sobre este tema, pues no fue gran sorpresa para Esaú cuando su hermano le abordó con esta petición, no la encontró inusual, lo que parece indicar que el hermano mayor se había pronunciado con ligereza sobre esta herencia, siendo así, entonces Jacob aprovecho la buena oportunidad que se le presentaba e hizo la oferta de compra. Por tanto no puede ser acusado de un aprovechador.
Esaú, como todo hombre mundano tenia un apetito muy fuerte que no podía controlar, y acepto la oferta de compra: "He aquí yo me voy a morir; ¿para que, pues, me servirá la primogenitura?" (v32); estaba tan cansado y hambriento que no podía esperar a prepararse el mismo su comida, ni tenia un sirviente a mano para que se lo preparara; los hombre terrenales son así, impacientes, sensuales, cuando sus ojos se fijan en una codicia no hay quien los haga variar de sus mundanos propósitos.

Nótese su tonto argumento: ""He aquí yo me voy a morir; ¿para que, pues, me servirá la primogenitura?" (v32), como si nada lo pudiera mantener vivo, sino solo el guiso de lentejas; la razón dada por el es mucho mas censurable, porque pertenecía a una familia con buena provisión de bienes, no se trata de personas hambrientas, no eran pobres, sino acomodados. Que perjudicial fue y sigue siendo el dejarse controlar por el apetito del estomago.


La incredulidad nos impide escoger con sabiduría, pues hubiese sido mejor para el morir en honra, que vivir en desgracia. Solo la fe en Cristo nos podrá capacitar para escoger sabiamente, y en esto, Naboth es ejemplo a imitar, cuando dijo al malvado Acab: "Guárdeme Jehová de que yo te de a ti la heredad de mis padres" (1Re.21:3), prefirió perder su vida, que perder su herencia celestial.


Cuando Esaú se dio cuenta de que Dios le había quitado la primogenitura y se la había dado a Jacob: "Clamo con una muy grande y muy amarga exclamación" (Ge.27:30-34); aunque lo procuro con lagrimas no hubo oportunidad para el arrepentimiento. Esta reacción de Esaú es un indicio de lo que acontecerá a los que desprecian la voluntad de Dios y escogen ser gobernados por sus propios deseos carnales, la perplejidad los consumirá de amargura, y como Esaú su grito llegara demasiado tarde.


Al mismo tiempo Jacob es confirmado con la herencia. Es cierto que la obtuvo de manera fraudulenta, pero el tenia razón para esperar que Dios lo perdonaría de su mala conducta. Es notoria aquí la piedad de Isaac, ya que su expectativa y deseo era bendecir al mayor, pero cuando se dio cuenta que Dios lo había hecho de otra manera, se sometió y: "Por la fe bendijo Isaac a Jacob" (Heb.11:20).
Así que, nunca olvides lo que hizo Dios con el profano Esaú. Porque como el hay muchos que han venido al mundo con maravillosos talentos, pero venden sus privilegios con una breve zambullida en la laguna cloacal de ciertos apetitos sensuales y egoístas. Cuídate, pues del muy agradable olor de los guisos del Diablo, porque ellos prometen hacer mas por nosotros que toda la Biblia. Esaú le pareció que podía pecar sin consecuencias negativas sobre el.

El pecado no es tanto los hechos externos o aparentes, sino las circunstancias que rodean su comisión. Pedir de comer a un hermano es algo muy familiar e inocente, pero la manera como lo hizo revela codicia, impaciencia, y profanación de los dones de Dios. Hay muchas cosas que la Biblia no prohíbe, pero las circunstancias pueden hacerlo un gran pecado por el lugar y las personas con los cuales participes.

¡Cuídate, pues, de la mundanalidad, y esfuérzate en honrar el Nombre de tu Redentor, y la buena profesión de fe que has hecho en Cristo!



Amen.

09/12/2026

Sábado
12
Septiembre
Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño… si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
Marcos 9:21-23
Jesús y los padres (2)
Leer Marcos 9:14-27
Un padre llevó a Jesús su hijo poseído por un demonio: los discípulos no habían podido curarlo. Jesús interrogó al padre, quien le contó la maldad de ese espíritu “mudo” y sus intenciones de matar al muchacho. El hombre suplicó a Jesús: “Si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros”. Jesús le respondió: ¡Cree! “Al que cree todo les es posible”. A lo cual el padre, llorando, exclamó: “Creo; ayuda mi incredulidad”. Entonces Jesús expulsó al demonio, llamándolo “espíritu mudo y sordo”. En seguida el espíritu, clamando y sacudiendo con violencia al muchacho, salió de él, dejándolo como mu**to. Pero Jesús lo tomó de la mano y lo devolvió a su padre.

– En este caso los discípulos no pudieron hacer nada. El Señor mostró a sus siervos que él es el que siempre trae la liberación.

– No hay ningún límite a lo que el Señor puede hacer. ¡Nuestra incredulidad es la que pone obstáculos!

– La fe del padre estaba mezclada con la incredulidad, como a menudo lo está la nuestra. El Señor censuró su falta de fe, pero no lo abandonó, pues él responde incluso a una fe débil.

– El padre habló de un espíritu mudo. El Señor conocía mejor la gravedad del caso y reprendió a un espíritu “mudo y sordo”. Sin embargo, ¡este espíritu sordo oyó la voz del Hijo de Dios y obedeció!

– La liberación causa dolor: el muchacho fue lastimado y parecía mu**to. Pero Jesús no libera a medias: levantó y devolvió el joven a su padre (Lucas 9:42).

(continuará el sábado)
1 Reyes 19-20:21 – 2 Corintios 1 – Salmo 105:7-15 – Proverbios 23:6-8

09/11/2026

Meditación Diaria
Meditacion del 11 de Septiembre
Texto: " Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos" (Juan 8:31).

Las palabras de Cristo son el medio designado por Dios para dar fe a los hombres. Los apóstoles no tuvieron ningún otro medio de salvación que las Palabras de Cristo, y llama la atención que cuando da un reporte de la fe de ellos, no menciona Sus milagros, sino solo Su doctrina: "He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste... Las palabras que me diste, les he dado" (Jun.17:6,8). No solo menciona la obra interna del Espíritu santo en el alma de Sus discípulos, sino también el medio externo, las enseñanzas de Sus palabras.

En otro lugar hay un dicho general que dice lo mismo: "La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Cristo" (Ro.10:17); este es el método y la manera usual en que la Gracia de Dios obra sobre los corazones de los hombres.

El primer sermón que predicaron los apóstoles trajo la conversión de 3000 en un mismo día; de modo que la Palabra de Dios es un poderoso instrumento para obrar la fe (Hch.2:41). En un pasaje del AT se nos informa que un ángel mato 185,000 en una sola noche. Es más fácil matar a muchos que convertir un alma.

Entonces se puede decir que no puede haber fe sin conocimiento, no puede ser un asentir ciego sin tener conciencia de lo que se cree: "¿Como creerán a aquel de quien no han oído?" (Ro.10:14); debemos saber que Cristo es, antes de que podamos confiarle nuestras almas. Hubo un hombre ciego a quien Jesús le hizo un pregunta, cuya respuesta fue muy sensata: "Jesús oyó que lo habían echado fuera; y cuando lo hallo, le dijo: ¿Crees tu en el Hijo del Hombre? El respondió y dijo: Señor, ¿quien es, para que yo crea en el?" (Jun.9:35-36); debemos saber que Dios es. Hasta que tengamos un conocimiento de la naturaleza de Dios y los términos del pacto, estaremos llenos de temores infundados. Los temores crecen y se dan en la oscuridad.

El conocimiento de fe o salvífico depende de dos cosas que no pueden engañarnos, la revelación de la Palabra de Dios, y la iluminación del Espíritu. Toda clase de conocimiento espiritual no es suficiente para la fe, sino el sano y verdadero conocimiento. La Biblia enseña acerca de una forma de conocimiento y una forma de piedad. La luz de la luna alumbra, pero no calienta. La luz de la fe es obrada por el Espíritu de Dios y además es transformadora.

Obrada por el Espíritu. Puede haber un conocimiento que nos llega por medio del mero sermón o los libros, que en verdad brillan mucho en la mente, pero esa luz es débil y borrosa. Brillan con la luz de otros hombres: "Ellos decían a la mujer: Ya no creemos a causa de la palabra tuya, porque nosotros mismos hemos oído y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo" (Jun.4:42); hay una enseñanza de los hombres y hay otros de Dios usando los hombres como simple instrumentos. La luz del Espíritu es de otro material, la humana no es escrita en el corazón como la de Dios, sino solo reportada al oído: "Pondré mis leyes en la mente de ellos y en sus corazones las inscribiré" (Hebr.8:10); la verdad es escrita por el dedo del Espíritu, la otra es reportada por los hombres. No es lo mismo ver a Dios y las cosas de Dios en la luz del Espíritu, que verlo por el reporte de los hombres. Hay una gran diferencia en conocer países por el mapa y libros, que conocerlo en propia experiencia.

Luz transformadora. Es luz verdadera la que sujeta nuestras codicias y purifica el corazón; el conocimiento del incrédulo es luz, pero sin fuego; puede dirigir, pero no persuade a la obediencia sincera: "En esto sabemos que nosotros le hemos conocido: en que guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco y no guarda sus mandamientos es mentiroso, y la verdad no esta en el" (1Jn.2:3-4; vease además Col.3:10); la luz que no trasforma es mera inactividad. En el Paraíso hubo un árbol de vida y uno de conocimiento, muchos prueban el árbol del conocimiento, pero no el de la vida. La seguridad del amor de Dios y de la salvación de tu alma depende mucho del conocimiento espiritual.

Hermano amado, te rogamos tomar estas palabras como una exhortación a que te esfuerces en obtener mas conocimiento de Dios y del Señor Jesucristo.
Es posible que una persona tenga buen conocimiento y aun así, Dios le atribule para probarle o humillarle; aunque lo usual es que los Creyentes con mucha ignorancia se llenan de escrúpulos, de temores infundados que le deprimen y paralizan innecesariamente, cuando bien pueden evitarlo, porque la luz desvanece los temores como el sol disipa la niebla.



Amen.

09/11/2026

Viernes
11
Septiembre
De palabra de mentira te alejarás.
Éxodo 23:7
Sabroso es al hombre el pan de mentira; pero después su boca será llena de cascajo.
Proverbios 20:17
Un ambiente de mentiras
En nuestra sociedad, la ley castiga la mentira solo si esta perjudica los bienes o los derechos de los demás. Sin embargo, la mentira está ligada a un hecho moral: injusticia, infidelidad, engaño… En cambio, la verdad está unida a la rectitud, la sinceridad, la lealtad… Estas virtudes morales fueron perfectamente practicadas y enseñadas por Cristo. Hoy en día la gente se aleja del cristianismo, y este ambiente endurece la conciencia: entonces, ¿qué sentido tiene ser sincero si Dios es ignorado?

Parece que hemos llegado a una época en la que, según la Biblia, muchos “apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:4). Actualmente los medios de comunicación, en particular con las «noticias falsas», trivializan el uso generalizado de mentiras, de «conspiraciones». En realidad, el mundo y su forma de pensar están dirigidos por Satanás, el “padre de mentira” (Juan 8:44), “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31).

Después de que Jesús venga por los suyos y los lleve al cielo, Dios enviará al mundo “un poder engañoso, para que crean la mentira” (2 Tesalonicenses 2:11). El hecho de abandonar las virtudes morales prepara estos acontecimientos futuros. Para que los creyentes sean preservados de ese relajamiento, Jesús rogó al Padre por ellos: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:16-17).

“Los labios mentirosos son abominación al Señor; pero los que hacen verdad son su contentamiento” (Proverbios 12:22).

1 Reyes 18 – 1 Corintios 16 – Salmo 105:1-6 – Proverbios 23:4-5

09/10/2026

Meditación Diaria
Meditación del 10 de Septiembre
Texto: "Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese" (Juan 17:4).



Este versículo es parte de la oración sacerdotal de nuestro Salvador, y la misma fue hecha horas antes de Su muerte, y es notorio que el Señor Jesús, por Su fidelidad y pureza camina hacia este sacrificio de forma confiada, de donde aprendemos que para morir bien, antes debemos vivir bien, o que para morir consolados y en paz, hemos de tener como nuestro mayor cuidado glorificar a Dios mientras estamos sobre la tierra.


Surge una pregunta: ¿Cómo glorificar a Dios en todo? Que es glorificar a Dios: En relación con las criaturas, la gloria de Dios tiene dos aspectos: Por un lado es pasiva, o que Dios se glorifica a Si mismo sobre ellas, o activa que la criatura de forma consciente y voluntaria busca honrar la Palabra del Señor. Un ejemplo de gloria pasiva es descrito en este texto: "Ciertamente la ira del hombre te glorificará" (Sal.76:10). Faraón fue levantado para mostrar la gloria de Dios; tal como el poder y valor de un gobernante se manifiesta en la rebelión de los súbditos, y la destreza de un medico por lo grave de una enfermedad. Tal manera de glorificar solo glorifica a Dios, pero no beneficia al hombre.



La gloria activa, en cambio, es cuando nos entregamos de corazón hacer lo que Dios manda para que El sea magnificado y tenido en cuenta entre los hombres: "El que sacrifica alabanza me honrara" (Sal.50:23); las alabanzas o el reconocerle tanto en publico como en privado son una forma de dar gloria. Las cosas en la creación manifiestan el poder y la deidad del Creador, pero nosotros como criaturas racionales y redimidas podemos hacer mas que eso, hablarla, cantarla y explicarla a otros hombres como una invitación a que hagan lo mismo: "Te alaben, oh Jehová, todas tus obras; Y tus santos te bendigan" (Sal.145:10).

También cuando sujetamos nuestra voluntad a la Suya, porque nuestras obras glorifican mas al Señor que nuestras palabras: "Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre, de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en el, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo" (2Tes.1:11-12).


Muchos pueden hablar buenas cosas de Dios, pero sus corazones no están sujetos a Él; honran a Dios con sus alabanzas, pero lo deshonran con sus vidas. Dios es muy glorificado en la obediencia de las personas. También le glorificamos cuando estudiamos como agradarle: "Para que andéis como es digno del Señor, a fin de agradarle en todo; de manera que produzcáis fruto en toda buena obra y que crezcáis en el conocimiento de Dios" (Col.1:10); es una honra para el maestro cuando sus alumnos se esfuerzan en complacerle.


En la providencia podemos glorificarle, y esto cuando preferimos Su gloria que nuestra comodidad, Su honra que nuestra complacencia. Así fue con Cristo: "Ahora esta turbada mi alma. ¿Que diré: Padre, sálvame de esta hora? ¡Al contrario, para esto he llegado a esta hora! Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: ¡Ya lo he glorificado y lo glorificare otra vez!" (Jun.12:27-28). Los hijos de Dios deben tener siempre presente que ellos están para anunciar las virtudes de Cristo en este mundo, y así como hay empresas que anuncian sus productos entre los clientes por medio de los comerciales de TV, del mismo modo los Creyentes: "Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable" (1Pe.2:9). La vida de un Cristiano fiel es un himno viviente a Dios.


Quiera el Señor darnos Su bendición en esto y que cuando lleguemos al final de la jornada, a la hora de la muerte, podamos decir sin fingimiento como dijo el apóstol:


"Porque nuestro motivo de gloria es este: el testimonio de nuestra conciencia de que nos hemos conducido en el mundo (y especialmente ante vosotros), con sencillez y la sinceridad que proviene de Dios, y no en sabiduría humana, sino en la gracia de Dios" (2Co.1:12).



Amen.

09/10/2026

Jueves
10
Septiembre
Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
2 Corintios 5:10
Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él… Y vi a los mu**tos, grandes y pequeños, de pie ante Dios.
Apocalipsis 20:11-12
Dos tribunales
En la Biblia, Dios es llamado “el Juez de toda la tierra” (Génesis 18:25). A lo largo de ella encontramos expresiones similares: “Hay Dios que juzga en la tierra” (Salmo 58:11); Dios es “el Juez de todos” (Hebreos 12:23).

Después de nuestro paso por esta tierra, cada uno tendrá que comparecer ante un tribunal (Hebreos 9:27). Pero hay una gran diferencia entre los que hayan recibido a Cristo como Salvador y los que no hayan creído en él.

– El que cree “tiene vida eterna; y no vendrá a condenación” (Juan 5:24). Su nombre está escrito “en el libro de la vida” (Filipenses 4:3). Todos los creyentes tendrán que comparecer ante el tribunal de Cristo, pero no serán condenados, porque Cristo sufrió el castigo que ellos merecían. Sus hechos, sus palabras, incluso sus pensamientos y sus motivaciones, saldrán a la luz. Por algunas cosas sufrirán “pérdida”; por otras, producidas por la gracia divina, recibirán “recompensa” (1 Corintios 3:14-15).

– Los que mueran sin haber aceptado la gracia de Dios comparecerán ante su tribunal. Todo lo que hayan hecho será mostrado por la luz divina, y no resistirá la santidad de Dios. Al no estar escritos en el “el libro de la vida” (Apocalipsis 20:15), serán condenados, y su juicio será inmediato y definitivo. Ya no habrá más gracia para ellos. Sin embargo, aún hoy, esta gracia es ofrecida a todos los habitantes de la tierra.

1 Reyes 16-17 – 1 Corintios 15:29-58 – Salmo 104:27-35 – Proverbios 23:1-3

09/09/2026

Miércoles
9
Septiembre
Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
Juan 6:68
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar… y hallaréis descanso para vuestras almas.
Mateo 11:28-29
¡Cuéntale todo a Jesús!
Palabras de un cántico a los que sufren:

¿Estás cansado, lleno de tristeza?
¡Cuéntaselo todo a Jesús!
Su corazón está siempre abierto a tu voz,
¡Oh, cuéntaselo todo a Jesús!
¡Cuéntaselo todo a Jesús!
¡Oh, cuéntaselo todo!
¡Qué dulce es su bienvenida!
Él puede entenderte, desea escucharte:
¡Cuéntaselo todo!
Ve tus ojos enrojecidos por las lágrimas;
¡Cuéntaselo todo a Jesús!
Conoce tu corazón, conoce tus alarmas,
¡Oh, cuéntaselo todo a Jesús!
Si tu pasado surge como una sombra,
¡Cuéntaselo todo a Jesús!
Su sangre lava tus innumerables pecados,
¡Oh, cuéntaselo todo a Jesús!
Y para mañana, lo que temes,
¡Cuénteselo todo a Jesús!
Está junto a ti a lo largo del camino,
¡Oh, cuéntaselo todo a Jesús!
“Los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco” (Marcos 6:30-31).

1 Reyes 14-15 – 1 Corintios 15:1-28 – Salmo 104:19-26 – Proverbios 22:29

09/09/2026

Meditación Diaria
Meditacion del 9 de Septiembre
Texto :"Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad" (Santiago 2:12).



Que la Ley en las manos de Cristo es una ley de la libertad.



¿Que es una ley?: "No estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo" (1Co.9:21). Toda ley tiene un yugo, pero el del Cristiano es ligero y fácil de llevar. Es cierto que no hay rigor, pero si una beneficiosa regla: "Oh hombre, el te ha declarado lo que es bueno" (Miq.6:8). La aceptable voluntad de Dios es descubierta en la Ley, y la parte moral de las Escrituras no es sino el comentario de ella. Además es imperativo, pues no hay ley que no sea obligatoria por definición: "La ley es santa y el mandamiento justo, santo y bueno" (Ro.7:12).



Ella requiere una obligación perpetua, pues si la ley no fuera obligatoria, entonces no habría pecado, ya que "el pecado es trasgresión de la ley" (Jn.3:4). La conciencia natural se sentiría ofendida por esa doctrina, pues haría que el crimen, el incesto y el adulterio no serian pecado; por esta razón no es sino un vano concepto de ciertos hombres profanos en estos tiempos, quienes piensan tontamente que el evangelio nos libra de la obligación de la ley, porque hemos sido librados de la maldición de ella. De ser así todas las obras serian adoración voluntaria y el pecado un pasatiempo inofensivo.



Hay un gran tratado o convenio de libertad comprado por Cristo. Hemos sido librados de la ley, como un pacto de obras. No estamos atados al rigor y exactitud que ella requiere. La vida y la gloria no han sido ofrecidas en términos tan estrictos. Debemos procurar exactitud en la obediencia, pero no para desesperarnos sino lo alcanzamos. La exactitud de obediencia es por amor, pero no para salvarnos. Un buen corazón no puede ofender al buen Dios, sin dolerse por la ofensa. Tenemos más ayuda y más ventajas, por eso debemos ser cuidadosos con el deber: "Si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los mu**tos" (Fil.3:11), es decir la santidad de ese estado. La obediencia que se requiere de nosotros no es como sirvientes, sino como hijos: "Y los perdonare como el hombre que perdona a su hijo que le sirve" (Mal.3:17).



Libertados somos de la maldición y de la condenación. La ley puede condenar las acciones, pero no puede condenar las personas de los Creyentes. Para ellos el juicio es sobre las cualidades de las obras, pero no sobre la personas. Ellos, nos dicen las Escrituras: "Están mu**tos a la ley (GAL.2:19). Por eso dice el apóstol: "Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (Ro.8:1). Somos librados de la ira de la ley: "El pecado tomando ocasión del mandamiento" (Ro.7:8). Cuando al corazón carnal se le prohíbe algo, entonces aumenta su deseo, se pone peor, como las aguas cuando su curso normal se detiene que se desbordan". Pero el corazón en la Gracia cuando se le hacen las prohibiciones del Evangelio, humilde se somete y es motivo suficiente para el deber.



Somos librados de la esclavitud y el miedo. Por naturaleza todos los deberes del humano son hechos por un principio de esclavitud: "Pero no hemos recibido el espíritu de esclavitud para estar en temor" (Ro.8:15). En el AT el principio del deber y adoración era el temor: "El todo del hombre es temer a Dios y guardar sus mandamientos" (Ecl.12:13). Pero en el NT el principio es el amor: "El amor de Cristo nos constriñe" (2Co.5:14) y luego: "Este es el amor, que guardemos sus mandamientos" (Jn.5:2).



Esto nos muestra lo ligero y fácil que es el yugo de la ley de Cristo, la ley de la libertad; porque para otros es la ley del rigor, la ley de muerte y esclavitud. Podemos "servirle sin temor" (Lc.1:57), esto es sin el miedo esclavizante. El cristiano es elevado por sentimientos santificantes, motivos de Gracia y consideraciones de gratitud. Mira a ti mismo si estas en Cristo. No te incomodes con el mandamiento, sino del pecado. Servimos al Señor Jesucristo por amor, él nos amo primero y nosotros le hemos correspondido, él es el esposo amado de nuestras almas.



Los que son de Cristo marchan bajo la bandera del amor y los privilegios del evangelio y cuando ellos vengan a ser juzgados lo serán por los términos del evangelio: El Juez que los juzgara será su Hermano Mayor, el mismo que murió por ellos en la Cruz del Calvario.



Amen.

09/08/2026

Meditación Diaria
Meditación del 8 de Septiembre
Texto: "El pecado no se enseñoreara de vosotros, ya que no estáis bajo la ley, sino bajo la Gracia" (Romanos 6:14).


Alguien pregunta: ¿Como puedo saber cual es mi dependencia? ¿En que Pacto estoy? ¿Si estoy bajo la ley, o fui mudado a estar bajo la Gracia?

Es seguro que alguien este todavía bajo la vieja frontera, si esa persona no puede discernir como su titulo fue cambiado. Los herederos de la promesa son descritos así: "Han acudido para asirse de la esperanza puesta delante de ellos" (Heb.6:18). Los hijos de Dios son temerosos del vengador de la sangre, y diligentemente han entrado en las nuevas fronteras de la libertad, al Nuevo Pacto, acudieron a Cristo, por considerar el enorme peligro y miseria que tenían en Adán.

La ira de Dios anda tras los pasos de los descendiente de Adán y por eso claman: "Y ser hallados en El" (Fil.3:19). Los presumidos en cambio, son como el joven rico, "todo eso lo he guardado desde mi juventud" (Mat.19:20). En cambio los salvos, ser hallados en Cristo. Mucho puede ser conocido del presente estado en que se encuentran sus corazones. Un espíritu legalista es signo del Viejo Pacto de las obras. Ellos tienen una mezcla de Ley y Evangelio. Tienen el carácter de los religiosos, pero fuera de Cristo: "Están toda su vida sujetos a esclavitud" (Heb.2:15). Es cierto que la piedad es cuidadosa, pero un carácter escrupuloso y servil pertenece a querer salvarse por obras: "Dios no nos ha dado espíritu de cobardía" (2 Tim.1:7).


Los que quieren salvarse por las obras, procuran tener "su propia justicia", brillar con luz propia (Ro.10:3); buscar la paz y el asiento de sus almas sobre sus propias obras. Muy sutilmente quieren ganarse la salvación, ser aceptados por Dios por sus oraciones. Los judíos lo preguntaron así: "¿Cuales son las obras de Dios?" (Jun.6:28). En otras palabras, dinos como hallar la divina Gracia con nuestras obras.

Algunos dicen así: No se lo que me sucede, pues leo la Biblia, asisto a los cultos, oro mis oraciones, etc., y a pesar de eso las cosas me salen mal. Esperan ganar el favor de Dios con lo que hacen, como esta escrito: "¿Por que dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas y no te diste por entendido? (Isa.58:2-3). Quieren acercarse a Dios con las obras de sus manos. Así hizo el fariseo de (Lc.18:11).


En cambio los santos de Dios, los verdaderos creyentes no están atentos a esas cosas, sus obras son por amor, se sorprenden de ser recompensados. Nótese: "Señor, ¿cuando te vimos hambriento, y te sustentamos...?" (Mat.25:37). Hay auto negación en hacerlo y también en cobrarlo. Para ellos es un privilegio que Dios les conceda servir, donde para otros es construir sobre sus propios dones.
Están bajo el pacto de las obras, o en condenación cuando se toman libertad para pecar, y al mismo tiempo reparar lo malo, haciendo luego cosas buenas. Son como Robin Hood, que roban para dar de comer a los pobres. La convicción no los dejaría pecar tan abiertamente, si ellos no hacen una clara promesa de deformación.


Los religiosos incrédulos son como Balaan que construyo siete altares, después de rebelarse contra Dios y allí ofreció siete sacrificios. Se dice que los italianos cometían mucho pecado para después tener mucho que confesar. Se puede reunir muchas pruebas de lo inadecuado de esos corazones al estado de la Gracia. Viven bajo el reino de cualquier pecado cuando es constante y permitido: "El que ofende en un punto se hace culpable de todos" (Stgo.2:10). El diablo tiene interés en ellos, no Cristo. La regla segura es esta: La disposición habitual en una persona, sea esta disposición buena o mala, muestra quien es su padre. La sentencia bíblica para los creyentes es esta: "El pecado no se enseñoreara de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la Gracia" (Ro.6:14). Un interés en la Gracia no puede convivir con un pecado conocido.

Si alguien abusa de la Gracia, entonces la Gracia no es su amiga, porque no se abusa de los amigos. La justicia defenderá la Gracia y juicio sin misericordia se ara con ellos. Es un consciente error en muchos hombres que por el hecho de pertenecer a una congregación donde se predique la sana doctrina, entonces eso es signo de estar en la verdad, pero al mismo tiempo ser un enemigo de esa verdad viviendo en el hábito del pecado. Gustan de la buena doctrina, pero no toman el debido cuidado en sus maneras de vida. Si ellos encontraran otra congregación donde se predique sana doctrina, pero no se metan con ellos, entonces estarían felices. "Hombres impíos, que convierten en libertinaje la Gracia de nuestro Dios" (Judas 4).


Los hombres que toman la Gracia o libertad cristiana para excusar el pecado, sabiendo de antemano que hay arrepentimiento, tienen una aprehensión o sentido de la Gracia, pero pudiera decirse que tristemente no tienen interés en ella.



Amen.

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