05/23/2020
Saludos
Bendiciones
Solo para pensar
La presencia de Jesucristo a través del compañerismo en amor (koinonía) entre los creyentes constituye la Iglesia. Sin la presencia de Cristo no hay Iglesia.
¿Cómo podemos palpar la existencia de la Iglesia? Solamente en el contexto del amor del creyente por su Señor y del creyente discipulado por otro discípulo.
Lo que Pablo dice en 1 Corintios 13 se aplica aquí: Si la Iglesia es una sola, santa, y apostólica pero no una que no tiene amor, no es nada en sí. El amor ágape constituye la base de todo lo demás. El amor ágape es la marca suprema de la auténtica presencia del Pueblo de Dios.
Si la Iglesia no es primeramente una comunidad de amor, la Palabra y los sacramentos son sólo una vana apariencia. En este «tiempo entre los tiempos» la Iglesia debe oír la voz de su Señor una vez más:
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros (Juan 13:34–35).
El amor abarca lo que dice tambien 1 Corintios 13, lealo con detenimiento.
El compañerismo, por definición, significa relaciones interpersonales. Este surge cuando los creyentes se conocen, disfrutan mutuamente de esa relación y se cuidan unos a otros. Sin embargo, mientras la «koinonía» se torna en koinonitis y avanza la enfermedad, estas relaciones interpersonales vienen a ser tan absorbentes que se convierten en el centro de casi todas las actividades de la iglesia. Sus relaciones se vuelven introvertidas, olvidándose del mundo al cual la Iglesia fue enviada.
Cuál es el enfoque en este pensar: que el amor se siga reflejando en usted y en mi como la Iglesia del Señor.
Como dije al principio: Solo para pensar,
En amor Pastor Eric Febus