07/09/2025
PRESIDENTE MILEI VISTA IGLESIA EVANGÉLICA.
Lejos de celebrar un encuentro fructífero, mi ánimo se tiñe de tristeza y decepción al contemplar cómo gran parte de los medios argentinos reducen nuestra fe a un espectáculo trivial.
Se habla de anillos de plástico que “se transmutan” en oro, de pesos que mágicamente se convierten en dólares… Prácticas que, más que testimoniar el poder soberano de Dios, exaltan al hombre y erosionan la credibilidad de todo un pueblo de creyentes.
Creo firmemente en un Dios todopoderoso, capaz de realizar milagros fuera de toda lógica humana. Pero el propósito de esos prodigios no es nunca lucir habilidades espirituales de un individuo, sino amplificar la gloria de Aquel que, por gracia, nos rescata y transforma. Cuando el foco se desplaza de Cristo al orador, asistimos a una desviación peligrosa: la apostasía insinuada por Pablo en su carta a Timoteo cobra actualidad entre nosotros (1 Ti 4:1).
Más allá de este lamentable episodio, me preocupa la ausencia de una respuesta contundente de la Asociación de Pastores de la República Argentina. Conozco la integridad de su presidente y estoy convencido de que él, al igual que muchos de nosotros, repudia estas prácticas. Es hora de que esa institución alce la voz, defienda la autenticidad evangélica y establezca estándares claros de conducta.
Por si todo esto no fuera suficiente, hemos visto en Estados Unidos cómo algunas congregaciones usaron la imagen de Donald Trump en sus servicios dominicales, mezclando religión y política de un modo que desvirtúa el mensaje del Evangelio. Hoy denuncio con la misma firmeza ese coqueteo con los poderes terrenales: la iglesia existe para proclamar la esperanza de Jesucristo, no para promocionar candidatos ni sistemas políticos.
Desde mi modesta tribuna, repudio enfáticamente este espectáculo y elevo una plegaria para que el Señor renueve en nosotros un anhelo de santidad, una pasión por la verdad y un profundo respeto por Su Nombre.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”
Colosenses 3:23
Oremos juntos por un avivamiento de integridad y humildad en nuestras iglesias.
Marcelo Guidi