05/14/2026
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Proverbios 19:21 lo explica de la siguiente manera: “Muchos planes hay en el corazón del hombre, pero solo el propósito del SEÑOR se cumplirá”.
Me fascina el hecho de que este versículo no solo diga que tenemos "algunos" planes, sino que tenemos "muchos" planes.
Sé que yo los tengo (usted también); hay objetivos que quiero cumplir. A veces, puede ser frustrante saber que en realidad no tengo ni el tiempo ni la energía suficiente para hacer cada proyecto que tengo en la mente.
No hay seguridad de que nuestros planes se vayan a cumplir a la perfección. Esto a menudo nos lleva a afrontar un sentimiento de fracaso cuando nuestros planes permanecen en los listados de nuestras agendas o como garabatos en nuestros diarios.
¿Y si elegimos ver nuestros planes interrumpidos o incumplidos como oportunidades y no como fracasos? ¿Y si Dios está usando lo que nosotros llamamos “planes fracasados” para Su propósito principal?
Piensa en algunos de los discípulos de Jesús. Mateo tenía pensado ser recaudador de impuestos (Mateo 9:9). Andrés, Pedro, Santiago y Juan habían planeado ser pescadores. Pero un encuentro con Jesús interrumpió esos planes con el propósito de difundir el evangelio a todas las naciones (Mateo 4:18-22).
A menudo los planes frustrados son caminos para el gran propósito de Dios. Cuando nos enfocamos en el propósito de Dios por encima de nuestros planes, nos liberamos de la presión que éstos crean. Soltamos el impulso de querer hacer todo a la vez y la frustración que provoca el darnos cuenta de que no podemos hacerlo.
Los planes son lo que tenemos, o sea la intención de hacer algo; pero los efectos de nuestro propósito en Cristo crecen mucho más allá de nosotros mismos.
Independientemente de que nuestros planes lleguen a cumplirse o no en este año, siempre podemos tener paz al saber que, incluso si los planes fracasan, el propósito de Dios siempre prevalece.