06/14/2026
Cuando Jesús mira a la multitud,
no ve un problema que resolver.
Ve personas.
Personas cansadas.
Personas que buscan un camino.
Personas que cargan más de lo que otros alcanzan a ver.
Y su respuesta no es la frustración.
Es la compasión.
Antes de enviar a sus discípulos,
primero les enseña a mirar.
A darse cuenta de quienes sufren.
A acercarse a quienes están al margen.
A llevar sanación, esperanza y paz.
La misión comienza ahí.
No teniendo todas las respuestas.
No siendo expertos.
Sino con un corazón abierto a las necesidades de los demás.
Esta semana, quizá la invitación es sencilla:
Mira a tu alrededor.
¿Quién necesita una palabra de aliento?
¿Quién necesita un gesto de bondad?
¿Quién necesita saber que no está solo?
La cosecha sigue siendo abundante.
Y la compasión sigue siendo el lugar donde comienza el trabajo de Dios.