Valorando Tu Vida

Valorando Tu Vida Un lugar para reflexionar sobre los valores eternos dados al hombre, a la mujer, a la juventud y a nuestra sociedad en general.

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06/23/2026

Es posible que ya no escuches mucho la palabra "inquietarse". Es una palabra antigua que significa "preocuparse". Cuando te preocupas, te estresas, te pones ansioso e impaciente. Te preocupas porque las cosas están sucediendo ya sea demasiado rápido y no puedes manejar el cambio, o porque las cosas van demasiado lentas y quieres que Dios acelere las cosas.
Por lo general, no nos importa esperar si al menos podemos expresar nuestra frustración. Pero cuando eliges esperar pacientemente a Dios en lugar de preocuparte, en realidad es una declaración de fe. Estás haciendo una declaración acerca del carácter de Dios. Cuando esperas pacientemente, estás diciendo que confías en Dios y que tienes fe en Él. Estás admitiendo humildemente que eres dependiente de Dios.
La Biblia dice en el Salmo 37:7: “Quédate quieto en la presencia del Señor y espera con paciencia a que él actúe; no te inquietes por la gente mala que prospera”.
Una de las más grandes razones por la que nos estresamos, se debe a que estamos comparándonos constantemente con los demás. En lugar de enfocarnos en el amor de Dios y en lo que Él ha hecho por nosotros, vemos a otras personas, enfocándonos en lo que ellos tienen y nosotros no.
Compararte con los demás no es sabio; ya eres único e irrepetible. Dios tiene un plan para tu vida que es diferente de su plan para cualquier otra persona. ¡Si estás deseando el plan de otra persona, entonces vas a perder el plan para tu vida! Comparar conduce a preocuparse. Cuando comparas, empiezas a preocuparte.
Pero la preocupación es totalmente inútil. Cualquier momento que pasas preocupándote, es desperdiciado, porque la preocupación no logra nada. La preocupación no puede cambiar el pasado. No puede controlar el futuro. Solo te hará sentir miserable. Es como sentarte en una mecedora, ir y venir, de ida y vuelta. No se hace ningún progreso y eso agota tu energía.
Filipenses 4:6 dice, “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias”. La preocupación nunca cambiará nada, pero la oración puede cambiar las cosas. Así que no te preocupes esta temporada. ¡Solo ora!

06/22/2026

En el momento preciso, Dios tiene el poder de obrar en un instante. En Isaías 60:22, Dios dice: "A su debido tiempo, yo, el Señor, haré que esto suceda”.
Esto es difícil de aceptar porque la sala de espera de Dios es a veces el lugar más difícil de la vida. Estamos en la sala de espera de Dios cuando estamos en un apuro para que pase algo, pero Dios no lo está. Tal vez tienes prisa por graduarte, casarte, o cerrar un gran negocio. Estás viendo que el tiempo se acorta más y más y dices, “Dios, ya no queda mucho tiempo. Esto tiene que suceder ahora, o no va a suceder”.
Pero Dios no está sujeto al tiempo. Como Él creó el tiempo, Él opera fuera del tiempo. Es por eso que la Biblia dice en el Salmo 90:4, que mil años pueden parecerle unas pocas horas a Dios.
Él usa el tiempo para poner a prueba tu fe y para construir tu carácter. Mientras tú estás trabajando en tu meta, Dios está trabajando en ti. Y Dios está mucho más interesado en ti, que en lo que estás tratando de lograr, porque no vas a llevar tus logros al cielo. Solo te vas a llevar tu carácter.
Muchas veces pensamos que estamos esperando en Dios para que algo suceda, como una oración que sea contestada. Dios dice, “Tú no estás esperando en mí. Yo estoy esperando por ti. Estoy preparando tu corazón, fortaleciendo tu fe y ayudándote a madurar, porque la bendición que quiero darte es mucho más grande de lo que puedes manejar en este momento. ¿Confiarás en mí?".
Los retrasos pueden ser parte del diseño de Dios, para enseñarte a confiar en Él y a crecer en tu carácter. Isaías 49:8 dice: “En el momento preciso te responderé. En el día de salvación te ayudaré”. No dice ‘que te podría ayudar’, Dios te escuchará, responderá y ayudará, cuando sea el momento preciso.

06/19/2026

Lo opuesto al miedo es la fe. Cuando llenas tu vida de fe, el miedo sale por la puerta de atrás. Cuando las cosas no suceden en tu horario, entre más confíes en Dios, menos temeroso estarás. En Marcos 5:36, Jesús dice, “No tengas miedo. Solo ten fe”. Este es un mensaje tan grande en la Biblia que la frase “no temas” aparece 365 veces. Dios quiere que recibamos el mensaje de que no debemos tener miedo porque podemos confiar en Su tiempo.
Confiar en Dios es el calmante número uno para el estrés en tu vida, una verdad importante para recordar en siempre. Entre más confíes en Dios, más disminuirá tu estrés. Otra forma de aliviar el estrés y demostrar tu confianza en Dios es cuando le pides en oración. Cuando lo hagas, no trates de establecer un límite de tiempo o fecha límite de respuesta de Dios. Deja todo en el tiempo de Dios.
Para ayudar a que tu fe se profundice, debes hacer una oración como el Salmo 31:14-15, “Pero yo confío en ti, oh Señor; digo: ‘¡Tú eres mi Dios!’ Mi futuro está en tus manos”. ¿Por qué no memorizas esa Escritura? Cuando te levantes todas las mañanas, lee el Salmo 31 como una oración y dile a Dios: “Pero yo confío en ti, oh Señor; digo:
‘¡Tú eres mi Dios!’ Mi futuro está en tus manos”. En la práctica, eso significa que probablemente tienes más que hacer hoy, que el tiempo que tienes para hacerlo. Así que pídele a Dios que te ayude a organizar todo, para que puedas hacer lo que más importa y no te preocupes por el resto. Tú le dices, “Te entrego mi horario, te entrego mi calendario. Te entrego mi agenda. Mis tiempos están en Tu mano y eso significa que no voy a tener miedo. Voy a confiar en ti”.

06/18/2026

Dios nunca tiene prisa y nunca llega tarde. Él siempre llega a tiempo. El tiempo de Dios es perfecto, incluso cuando no podemos entenderlo. Probablemente nunca lo entendamos, porque Dios existe en una longitud de onda diferente. Él tiene una visión diferente del tiempo, debido a que es eterno. La Biblia habla acerca del entendimiento de Dios del tiempo, en 2 Pedro 3:8. Dice, “Para el Señor, un día es como mil años y mil años son como un día”.
¿Suena de la misma manera en que tú tratas el tiempo? Se pueden sentir como mil años cuando a veces estoy esperando una comida, pero los seres humanos no pensamos en esos términos. La eternidad de Dios tiene grandes implicaciones para tu vida. Cuando Dios te creó, puso un sueño en tu corazón. La mayoría de las personas comienzan con una gran visión y un gran objetivo, tenemos algún tipo de sueño, plan o proyecto para nuestra vida.
¿Qué visión te ha dado Dios? Con los años he descubierto que, si bien todos tienden a comenzar a la edad temprana con una visión, mientras pasa el tiempo, más y más personas renuncian a su sueño antes de que se logre porque no sucede lo suficientemente rápido. Tal vez tu sueño ha sido maltratado. Tal vez tu sueño se ha roto. O tal vez, por desánimo y desilusión, has enterrado tu sueño. Te has dado por vencido.
Dios no quiere que hagas eso. Si Dios te dio un sueño para tu vida, eso sucederá. Simplemente tiene que suceder en Su tiempo, no en el tuyo. Dios dice esto acerca de Su sueño: “Esta visión es para un tiempo futuro. Describe el fin y éste se cumplirá. Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará” Habacuc 2:3.
Dios nunca llega antes en tu vida. Él nunca llega tarde en tu vida. Dios siempre tiene la razón a tiempo.

06/17/2026

Dios es un Dios de libertad radical. De hecho, la Biblia dice: “Por lo tanto, Cristo en verdad nos ha liberado. Ahora asegúrense de permanecer libres y no se esclavicen de nuevo a la ley” Gálatas 5:1. ¿Qué te da la libertad de Dios? En los últimos días, hemos aprendido que te da una conciencia tranquila, acceso directo a Dios y el poder de hacer lo correcto. También te libera del miedo a la muerte.
La muerte es un miedo universal, pero es un miedo que pocas personas quieren enfrentar. Puede ser tentador ir por la vida fingiendo que no vas a morir. Pero solo un tonto iría por la vida sin estar preparado para lo que sabe que es inevitable. Estas son las buenas noticias: Jesús vino a liberarte del miedo a la muerte.
Hebreos 2:14-16 dice: “Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte es decir, al diablo, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida”.
Puedo decir, con toda honestidad, que estoy totalmente libre del miedo a morir. ¿Por qué? Porque conozco a Dios y no le tengo miedo. He sido su amigo durante más de 40 años. Las únicas personas que le temen a Dios son las personas que no lo conocen. Cuanto más lo conoces, menos le tienes miedo, porque Dios es amor. "En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor” 1 Juan 4:18.
¿Cómo puedes temer a alguien que te ama incondicionalmente? ¿Cómo puedes temer a alguien que piensa en ti más que tú? Dios conoce cada detalle de tu vida. ¡Hasta sabe cuántos cabellos tienes en la cabeza! Entonces, ¿por qué tendrías miedo de ir a estar con él para siempre?
Si conoces al Señor cuando mueras, no te irás de casa, ¡te irás a casa! Irás a donde debías estar por toda la eternidad, al “reino preparado para ustedes desde la creación del mundo” Mateo 25:34. ¡Alabado sea Dios, puedes vivir libre! Puedes vivir sin culpa, capaz de hablar con Dios en cualquier momento y en cualquier lugar, libre de hacer lo correcto y seguro de que no hay necesidad de temer a la muerte, todo porque perteneces a Jesús.

06/16/2026

Dios da cuatro grandes libertades a todos los que ponen su confianza en Él. Ya vimos las dos primeras: una conciencia limpia y acceso personal a Dios. La tercera libertad es el poder de hacer lo correcto.
La mayoría de las personas piensan que la libertad significa que no hay reglas, límites ni regulaciones, pero esa es una visión muy limitada de la libertad. En cambio, la libertad es el poder que Dios te da en Su gracia para decir “sí” a las cosas que son buenas para ti y “no” a las cosas que son dañinas.
Si no tienes el poder de decir “no”, hay una palabra para eso: adicción. Y con ello vienen las obsesiones y las compulsiones en tu vida. La Biblia enseña: “Uno es esclavo de aquello que lo controla” 2 Pedro 2:19.
Una vez leí una historia sobre un hermano y una hermana que fueron alentados por sus padres a “encontrar su felicidad”. Su hogar no tenía límites y se les permitía experimentar con el s**o y las dr**as. Para cuando tenían veintitantos años, sus vidas estaban fuera de control. El hermano pronto se dio cuenta: “Mi libertad no era libertad en absoluto. Por fuera, parecía estar disfrutando de la vida. Pero por dentro estaba esclavizado a mis propios miedos, inseguridades y compulsiones. Necesitaba a alguien que me liberara de mí mismo”.
Eso es exactamente lo que todos necesitamos: alguien que nos libere de nosotros mismos. ¿Alguna vez pensaste, “¿Por qué me vuelvo loco con las personas que más amo? ¿Por qué estoy ansioso y temeroso todo el tiempo? ¿Cómo me detengo? Estas son cosas que quizás hayas intentado cambiar de ti mismo pero que no tuviste el poder de cambiar. Ese tipo de poder viene sólo de Dios.
Pablo expresó esta tensión en Romanos 7:24-25: “¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte? ¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor. Así que ya ven: en mi mente de verdad quiero obedecer la ley de Dios, pero a causa de mi naturaleza pecaminosa, soy esclavo del pecado”.
¿Por qué Jesucristo es la respuesta? Jesús promete: “Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres” Juan 8:36. La libertad no es simplemente no tener límites. La libertad radical es la libertad de decir “sí” a las cosas que mejoran tu salud, aumentan tu felicidad y llenan tu vida de significado. La libertad radical es el poder de hacer lo correcto.

06/15/2026

Cuando pones tu confianza en Jesús como tu Salvador, él te da cuatro grandes libertades. La primera es una conciencia tranquila. Él perdona tu pecado y borra tu culpa.
La segunda gran libertad es el acceso personal a Dios. Eres su hijo, parte de Su familia, y puedes hablar con Dios en cualquier momento y en cualquier lugar, las 24 horas del día, los siete días de la semana. Es un mito que todo el mundo tiene acceso directo a Dios. ¡Simplemente no es cierto! Dios da acceso directo a sí mismo solo a través de su Hijo, Jesucristo.
La Biblia dice: “Gracias a Cristo y a nuestra fe en él, podemos entrar en la presencia de Dios con toda libertad y confianza” Efesios 3:12. Algunas veces fui a un concierto donde me dieron un pase de "acceso total". Pude ir detrás del escenario y pasar el rato con quien quisiera. ¡Nadie pudo detenerme!
Ese es el tipo de libertad que obtienes cuando estás en la familia de Dios. Dios te da un pase de acceso total a él. No tienes que recibir una invitación o una presentación especial. No necesitas tener una gran idea en mente. Debido a que eres su hijo, tienes acceso directo a Dios durante todo el día, todos los días.
A veces la gente dirá: “Medardo, ora por mí”, como si mis oraciones fueran mejores que las de ellos. Pero eso no es cierto. Tienen el mismo acceso personal a Dios que tengo yo. Pueden hablar con Dios en cualquier momento y por cualquier motivo.
No es necesario que uses palabras elegantes, cierres los ojos o termines cada oración con "en el nombre de Jesús". Simplemente mantén una oración continua a lo largo del día, retomando donde la dejaste. Hago eso con Dios todo el tiempo.
Qué increíble libertad es saber que podemos “Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos” Hebreos 4:16. Cuando te conviertes en parte de la familia de Dios, tienes la libertad de una conciencia limpia y acceso personal a Dios.

06/12/2026

Cuando las personas piensan en la libertad, a menudo piensan en las libertades políticas o religiosas. Pero hay una libertad que va mucho más allá: tu libertad espiritual. La mayoría de las personas no están viviendo vidas espiritualmente libres. Están todos atados por dentro. Tienen estrés, preocupación, fatiga, aburrimiento, amargura, culpa, arrepentimiento, miedo y ansiedad. Pueden vivir en un país libre, pero no son libres espiritualmente.
Jesús dijo en Juan 8:36: “Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres”. Jesús está hablando de sí mismo aquí. Él está diciendo: “Si te libero, vas a ser muy, muy libre”. Esto es lo que yo llamo libertad radical. Y en los próximos días, veremos cuatro grandes libertades que Jesús te da cuando pones tu confianza en él como Salvador.
La primera gran libertad de la vida cristiana es una conciencia limpia. Es lo que sucede cuando Dios perdona todos tus pecados y borra toda tu culpa. Pasa una goma de borrar gigante a todo lo que hayas hecho mal o vayas a hacer mal.
Una vez vi un cartel en una gasolinera que decía: “Un motor limpio da más potencia”. Eso también es cierto con la conciencia. La culpa es una de las emociones más destructivas. Te cargará y te pesará. La razón por la que tantas personas están agotadas es porque llevan una bolsa de basura de culpabilidad sobre sus hombros.
Pero la Biblia te dice: “[Dios] quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados” Colosenses 1:14. Jesús ha comprado tu libertad con su propia vida. Su muerte no fue para hacerte religioso, sino para hacerte libre.
¿Debería un creyente en Cristo sentirse culpable alguna vez? Sí, pero por un segundo. En otras palabras, en el momento en que hagas algo mal, confiésalo y luego no te sientas culpable por ello. Cuando te aferras a la culpa, en realidad es un insulto a Jesús. Es como decir: “Jesús, lo que hiciste en la cruz no fue suficiente. También necesito castigarme a mí mismo”.
Pero imagina despertarte todos los días y decir: “Ya no tengo que preocuparme por eso. Se acabó. Está pagado. ¡Jesús hizo posible hacer eso! La voluntad de Dios para tu vida es que ya no cargues con una carga de culpa. Él quiere que seas libre. La libertad radical es una conciencia tranquila. No significa que seas perfecto. Pero sí significa que estás perdonado. ¡Y esas son buenas noticias!

06/11/2026

Nadie se sacrificó como la iglesia primitiva. La Biblia dice en Hechos 2:44-45: “Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad”. Estos primeros cristianos no dieron solo su dinero. Eran generosos con todo lo que tenían. Eran radicalmente generosos.
Dios no solo te da recursos para tu propio disfrute, sino para marcar una diferencia en el mundo que te rodea. Dios nunca te bendice solo para que puedas sentarte en lo que tienes. Él te bendice para que puedas bendecir a otros. Aquí hay cuatro cosas que debes recordar al usar tus bendiciones como Dios lo dispuso.
1. Tus bendiciones deben fluir hacia los demás.
“No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás” Filipenses 2:4. Esta es la primera ley de la bendición: debe fluir hacia el exterior. ¿Cómo bendices a los demás? Satisfaciendo una necesidad, ya sea de apoyo físico o emocional, ayuda financiera o consejos prácticos.
2. Cuando bendices a otros, Dios se ocupa de tus necesidades.
Lucas 18:29-30 dice: “Les aseguro que todo el que haya dejado casa o esposa o hermanos o padres o hijos por causa del reino de Dios recibirá mucho más en esta vida y tendrá la vida eterna en el mundo que vendrá”.
Cuando te enfocas en ayudar a otras personas, Dios asume la responsabilidad de tus problemas. Y eso es una verdadera bendición, porque él es mucho mejor que tú para manejar tus dificultades.
3. Tus bendiciones para los demás volverán a ti.
Cuanto más bendices y ayudas a los demás, más Dios bendice tu vida. Lucas 6:38 dice: “Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio”.
No puedes dar más que Dios. A veces me imagino a Dios diciendo: “Jugaremos un jueguito aquí. A ver quién puede dar más. ¡Pero siempre voy a ganar! Porque cuanto más bendices a los demás, más te voy a bendecir a cambio”.
4. Cuanto más seas bendecido por Dios, más espera que ayudes a los demás.
Jesús lo dijo así en Lucas 12:48: “Alguien a quien se le ha dado mucho, mucho se le pedirá a cambio; y alguien a quien se le ha confiado mucho, aún más se le exigirá”.
Tienes la bendición de ser una bendición. Esa es una verdad esperanzadora y alentadora para recordar. En un mundo que te insta a cuidarte a ti mismo, encuentra formas de ser radicalmente generoso con las personas que Dios ha puesto en tu vida.

06/10/2026

Se produce una transformación asombrosa cuando vives con generosidad en cada área de tu vida. El control del materialismo comienza a romperse y tu corazón se hace más grande. Pero sucede algo aún más grande: te vuelves como Jesús.
¿Cómo es Jesús? Una de sus características es Su generosidad escandalosa, fastuosa y radical. Todo lo que tienes, el aire y el agua, tu cerebro y los latidos de tu corazón, es un regalo total de la generosidad de Dios. De hecho, sin la generosidad de Dios, no tendrías nada.
Jesús es el ejemplo maestro de la generosidad. La Biblia dice: “Ustedes conocen la gracia generosa de nuestro Señor Jesucristo. Aunque era rico, por amor a ustedes se hizo pobre para que mediante su pobreza pudiera hacerlos ricos” 2 Corintios 8:9.
¿Qué significa ese versículo? Jesucristo es Dios. Tenía todo el esplendor del cielo, pero renunció a el y vino a la Tierra para nacer en un granero. Eso es lo más bajo que una persona puede llegar. ¿Por qué lo hizo? Ciertamente no lo hizo por sí mismo. Jesús lo hizo por ti.
Fue el último acto de generosidad: “Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo” Juan 3:16. Entonces, ¿por qué Dios quiere que vivas generosamente? ¡Porque quiere que seas como Él, y eso significa que quiere que seas generoso!
La Biblia dice: “Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos. Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios” Efesios 5:1-2.
Dios no te puso en la Tierra para vivir para ti mismo. En cambio, te puso aquí para que aprendas a ser desinteresado y centrado en los demás. Él te creó para reflejarlo. ¿Cómo estás imitando la generosidad de Jesús hoy? Cada vez que eres generoso con tu tiempo, dinero, influencia o amor, empiezas a parecerte cada vez más a Él.

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