Valorando Tu Vida

Valorando Tu Vida Un lugar para reflexionar sobre los valores eternos dados al hombre, a la mujer, a la juventud y a nuestra sociedad en general.

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09/04/2026

La Biblia dice en Lucas 6:27b-28, “Hagan bien a quienes los odian. Bendigan a quienes los maldicen. Oren por aquellos que los lastiman”. Observa estos tres verbos: “hagan bien”, “bendigan” y “oren por”. Gran parte del perdón es responder al mal con el bien.
¿Cómo sabes cuándo has perdonado a alguien? Cuando puedas orar para que Dios bendiga a esa persona. También empiezas a ver la herida de esa persona. Cuando alguien está sufriendo en el interior, lastima a otros. Las personas heridas, hieren a las personas. Cuando aprendes a perdonar, no sólo ves tu propio dolor, sino que también ves la herida del otro. Entonces empiezas a entender por qué actuaron de manera tan malvada o egoísta, o hiriente o abusiva. Puedes orar por ellos, e incluso puedes orar para que Dios los bendiga.
Tú dices: “Pero tú no sabes cómo me han hecho daño”. No, no lo sé. Y lo siento por cada herida que hayas tenido. Pero sí sé esto: Nunca vas a seguir adelante con tu vida a menos que perdones y lo dejes ir. Eso no significa que tengas que olvidar. Significa que renuncias a tu derecho de vengarte y respondes al mal con bien.
¿Cómo puedes hacer esto? Solamente de una manera: Tienes que ser lleno del amor de Jesucristo.
Cuando guardas un registro de lo malo, no eres una persona amorosa. Pero cuando lo dejas ir y bendices a los que te hacen daño, entonces estás dejando que el amor de Dios trabaje a través de ti. Dices: “¡No puedo hacer eso!” ¡Tienes razón! Por eso necesitas a Jesucristo. Sólo puedes hacerlo con Su ayuda.

09/03/2026

Hay muchos pensamientos erróneos sobre el perdón. El acto de perdonar se rebaja. Se abusa de él. Se desvaloriza. ¿Qué es realmente el perdón? Haz una prueba rápida respondiendo "verdadero" o "falso" a las siguientes afirmaciones:
• Una persona no debe ser perdonada hasta que lo pida.
• El perdón incluye minimizar la ofensa y el dolor que se causó.
• El perdón incluye restaurar la confianza y reanudar la relación.
• No has perdonado de verdad hasta que no has olvidado la ofensa.
• Cuando veo que han lastimado a alguien, es mi deber perdonar al ofensor.
Si estudias la Biblia, descubrirás que las cinco afirmaciones son falsas. Antes de hablar de lo que es el perdón, tenemos que hablar de lo que no es. Aquí hay cinco cosas que el perdón no es:
1. El perdón no es condicional. En otras palabras, no se basa en la respuesta de otra persona. El verdadero perdón es incondicional. No se gana. No se merece. No se negocia. No se paga. No se basa en una promesa de que no lo volverás a hacer. Si le dices a alguien "Te perdonaré si... eso no es perdón; eso es regateo”.

2. El perdón no es minimizar la seriedad de la ofensa. Hay una gran diferencia entre ser lastimado y ser perjudicado. Ser lastimado es algo que es accidental y no requiere perdón. Cuando eres perjudicado, alguien intencionalmente quiso herirte, y eso requiere perdón.

3. El perdón no es reanudar una relación sin cambios. La Biblia enseña que el perdón y la restauración de la relación son dos cosas diferentes. El perdón es instantáneo. La confianza debe ser construida durante un largo período de tiempo. El perdón es tu parte en la reconciliación. Pero para que una relación sea restaurada, el infractor tiene que hacer otras tres cosas que no están relacionadas con el perdón: Demostrar un arrepentimiento genuino, hacer una indemnización siempre que sea posible, y reconstruir tu confianza demostrando que él o ella ha cambiado con el tiempo.

4. El perdón no es olvidar lo que ha pasado. Es imposible tratar de olvidar algo. Cuando intentas olvidar algo, ¿en qué te concentras? en lo que quieres olvidar. Y en lo que sea que te concentres, tiendes a moverte hacia allá... La clave no es olvidar. La clave es aprender a verlo a través del lente de la gracia y la soberanía de Dios y descubrir cómo Él puede convertir incluso las cosas malas en buenas en tu vida, si confías en Él y respondes de la manera correcta.

5. El perdón no es mi derecho cuando yo no fui el que fue herido. Sólo la víctima tiene derecho a perdonar. No puedes perdonar a la gente que no te ha hecho daño. Siempre hay un costo por el pecado. Y siempre hay un costo para el perdón. Por eso tienes que entender lo que el perdón no es, antes de poder ver lo que es realmente el perdón.

09/02/2026

Cuando comienzas a preocuparte por algo que Dios está haciendo en la vida de otra persona, entonces la envidia se incrementa. Enfócate en el plan que Dios tiene para tu vida. No te distraigas enfócate en la voluntad de Dios para tu vida.
Hay una simple frase en la historia de los trabajadores de la viña que el dueño de la viña les dijo a quienes estaban renegando de no recibir lo que creían que merecían: “Toma tu dinero y vete” Mateo 20:14a. Él está diciendo básicamente a aquellos que no pueden dejar de sentir envidia “Es tiempo de avanzar. Dejen de tener una fiesta de lástima. ¡Ya supérenlo!”.
Algunas veces nos quedamos en el pasado. Tal vez todavía tienes envidia de la persona que fue el rey o la reina del baile de graduación. Pero ¿por qué deberías dejar que lo que alguien más hizo impida que sigas el plan de Dios para tu vida justo ahora?
Hebreos 12:1b dice, “Corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante”. La “carrera” significa tu única carrera, la carrera que es únicamente para ti. Dios tiene un plan que Él quiere que tu persigas y que no es para nadie más. Él lo planeó para ti antes de que nacieras, e incluye mejores cosas, cosas que ni en tus mejores sueños has imaginado tener.
Una vez que comiences a descubrir y perseguir el propósito único que Dios tiene para tu vida, no envidiarás nunca más a nadie. Serás liberado de la tiranía de querer ser el mejor todo el tiempo. Sólo tienes que ser el mejor que puedas ser, la persona para lo que Dios te creó.
Cuando te enfocas de esta manera en la carrera particular de Dios para ti, también entenderás lo que Él quiere que hagas y no tendrás tiempo para la envidia. Estarás viviendo tu vida para la audiencia de uno.

09/01/2026

Cuando parece que Dios está bendiciendo a alguien de una forma en la que no te está bendiciendo a ti, relájate y confía en Dios. Cree que Él sabe lo que es mejor para ti, y confía en Él cuando parezca que la vida es injusta. Una de las formas para saber que la envidia está invadiendo tu vida, es el lenguaje que usas. Si te descubres usando la frase: “No es justo”, es que has caído en la trampa de la envidia. Dices: “¡No es justo! ¿Por qué ellos? ¿Por qué yo no? He trabajado tan duro como ellos”.
La parábola de Jesús de los trabajadores de la viña, éstos sentían que estaban siendo tratados de manera injusta, no porque no se les hubiera pagado lo prometido, sino porque otros que trabajaron menos recibieron la misma paga. Mateo 20:12 dice: “Estos que fueron los últimos en ser contratados trabajaron una sola hora —dijeron—, y usted los ha tratado como a nosotros que hemos soportado el peso del trabajo y el calor del día”. Aquí se puede escuchar la envidia.
Mira bien en los siguientes versículos la réplica del dueño, que representa a Dios: “Amigo, no estoy cometiendo ninguna injusticia contigo. ¿Acaso no aceptaste trabajar por esa paga? Tómala y vete. Quiero darle al último obrero contratado lo mismo que te di a ti. ¿Es que no tengo derecho a hacer lo que quiera con mi dinero? ¿O te da envidia de que yo sea generoso?” Mateo 20:13-15.
La conclusión de la envidia es esta: cuando eres envidioso, estás luchando con Dios. Dudas de la bondad de Dios en tu vida. Resientes su decisión de bendecir a alguien más. Lo acusas de ser injusto. No crees que tu mayor interés es importante para Él. Lo acusas de favoritismo.
Al contrario, el amor de Dios —ilimitado, eterno, incondicional—, es igual para todos. Pero Él no es una máquina expendedora: no puedes introducir una oración y conseguir lo que quieres. Dios tiene una buena razón para que no tengas lo que deseas. Él te conoce mejor que tú mismo. Comienza a orar: “Dios, voy a confiar que tú tienes un plan único para mi vida y que sabes mejor que yo lo que necesito ahora mismo”.
La envidia es una fiebre. Dudar de Dios es la infección. Cada vez que comienzas a tener envidia, es porque dudas de Dios. La medicina que necesitas es comenzar a confiar en Dios y en su amor por ti.

08/31/2026

En vez de enfocarte tanto en lo que no tienes y lo que no ha pasado, sé agradecido por lo que sí tienes. Esto no pasa de manera natural para mí, y probablemente tampoco para ti, ni siquiera para el apóstol Pablo, quien dijo: “He aprendido a estar satisfecho”. Estar satisfecho es un proceso de aprendizaje.
La Biblia dice en 1 Corintios 4:7-18, “Todo lo que tienen, lo han recibido de Dios. Y si todo se lo deben a él, ¿por qué presumen, como si ustedes solos lo hubieran conseguido? Ustedes tienen ahora todo lo que desean”.
La envidia se basa en el mito de que tú debes tener más para ser feliz. La envidia siempre mira a los demás y pregunta: “¿Por qué ellos? ¿Por qué merecen eso? Yo merezco lo que ellos tienen”. Pero la gratitud dice: “¿Por qué yo? ¿Por qué Dios me dio esto? Soy bendecido porque no merezco lo que tengo”. Cambia totalmente nuestra perspectiva.
Aunque todos luchamos con la envidia, es difícil admitirlo porque es una emoción muy fea y desagradable. Cuando tienes envidia de otros, realmente quieres que ellos fallen, porque te hace sentir mejor saber que no tienen más que tú. Esto es muy raro, ¿no? Si aprendiéramos a ser agradecidos con lo que tenemos, comenzaríamos a liberarnos de esos sentimientos de envidia.
Es importante comprender que la envidia no es tener un deseo, un sueño o una meta. De hecho, es bueno tener esas cosas. La envidia no es mirar adelante por algo o desear que algo acontezca en tu vida o incluso preguntarse cómo sería tener tal cosa. La envidia es en realidad resentirse con alguien que ya tiene lo que tú deseas o ha alcanzado las metas que tú esperas alcanzar. La envidia te dice que no puedes ser feliz hasta que tengas ese deseo o esa meta. La envidia es no ser agradecido por lo que ya tienes.
Y la Biblia nos dice que ya tenemos más de lo que necesitamos y muchísimo más de lo que merecemos. Cada cosa buena en nuestras vidas es un regalo de Dios, y es Él quien decide cuándo y cómo bendecirnos. Pero nosotros tenemos que escoger ser agradecidos y aún más con lo que ya hemos recibido.
“Disfruta de lo que tienes en lugar de desear lo que no tienes” Eclesiastés 6:9a.

08/28/2026

Cuando vemos a Dios siendo bondadoso y mostrando gracia a otros, podemos responder con gozo en lugar de resentimiento. En la parábola de los trabajadores de la viña, eso es exactamente lo opuesto de lo que hicieron: “Por eso cuando llegaron los que fueron contratados primero, esperaban que recibirían más. Pero cada uno de ellos recibió también la paga de un día. Al recibirla, comenzaron a murmurar contra el propietario… ¿Es que no tengo derecho a hacer lo que quiera con mi dinero? ¿O te da envidia de que yo sea generoso?” Mateo 20:10-11,15.
Las personas que trabajaron todo el día recibieron exactamente lo que se había acordado. No fueron estafados; y a pesar de ello demostraron resentimiento porque otras personas que únicamente trabajaron la última parte del día, recibieron la misma cantidad. En vez de alegrarse de su pago, los trabajadores se resintieron.
En Romanos 12:15, la Biblia dice, “Gocémonos con los que se gozan y lloremos con los que lloran”. La segunda parte de este versículo es mucho más fácil de hacer que la primera parte. Es fácil llorar con los que lloran. Cuando alguien está teniendo una etapa difícil, es fácil sentir empatía.
Pero es mucho más difícil regocijarnos con alguien que tiene éxito. A menudo no manejamos muy bien el éxito de otras personas. De hecho, a menudo nos sentimos amenazados por él, y lo resentimos. Eso es porque en nuestras mentes pensamos que el mundo es un pastel gigante que está dividido en rebanadas. Pensamos, si la rebanada de alguien es un poco más grande que la mía, eso debe significar que mi rebanada será más pequeña.
Ese tipo de pensamiento está equivocado. ¡Porque Dios mantiene lleno al mundo! No se le acaban las bendiciones. A Él no se le acaba la gracia. Hay más que suficiente para todos, y solo porque Dios bendice a alguien no significa que no tiene para bendecirte a ti. Él quiere bendecirte, pero es posible que sea de una forma diferente.
La principal cosa que hace la envidia es evitar que participes en la felicidad de otras personas. Como resultado, no disfrutas mucho de las cosas que suceden en el mundo. La envidia te convertirá en una persona miserable. Pero si eliges regocijarte en la bondad de Dios hacia otros, puedes estar gozoso todo el tiempo porque siempre le está sucediendo algo bueno a alguien.

08/27/2026

La clave para no sentir envidia es dejar de compararte con los demás. La comparación es la raíz de la envidia. Este fue el primer error en la parábola de los trabajadores del viñedo, se compararon con los últimos que fueron contratados. “Se presentaron los obreros que habían sido contratados cerca de las cinco de la tarde, y cada uno recibió la paga de un día. Por eso cuando llegaron los que fueron contratados primero, esperaban que recibirían más” Mateo 20:9-10.
En otras palabras, ellos hicieron comparaciones. “Miren lo que ellos están recibiendo, así que, nosotros vamos a recibir más. Nosotros merecemos más”. La Biblia dice una y otra vez que nunca debes compararte con nadie, por dos razones:
Primero, tú eres único. Dios te hizo especial. No hay nadie como tú. Él hizo el molde, y luego lo rompió. No eres semejante a nadie más.
En segundo lugar, si empiezas a compararte siempre vas a llegar a uno de estos dos pecados: el orgullo o la envidia. Cuando te comparas con los demás, vas a pensar “estoy mejor que ellos”, y te llenarás de orgullo, o si piensas “ellos están mejor que yo”, te llenarás de envidia. El orgullo y la envidia son pecados.
Además, la envidia ocurre cuando no conoces realmente a alguien. Puedes ver los puntos fuertes y los éxitos de una persona desde lejos, pero solamente cuando te acercas a ella puedes ver sus heridas, hábitos y sus problemas emocionales. Todo el mundo tiene un dolor oculto. Cuando miras a la gente de lejos, es mucho más fácil no darse cuenta de sus miedos y defectos.
No hay una mejor forma de conocer a las personas más de cerca y de forma personal, que en un grupo pequeño. Oí hablar de una mujer con esclerosis múltiple y lupus que le dijo a su grupo pequeño: “si todos juntáramos nuestros problemas en una pila grande en el centro de esta habitación los miraríamos y al final de la noche probablemente tomaríamos esos problemas y regresaríamos a casa”. Cuando conoces a las personas de cerca, no los envidias, sino que aprendes a orar por ellos.
La envidia nos aísla. El compañerismo nos une y nos ayuda a conocernos mejor para que podamos dejar de compararnos con los demás.

08/26/2026

Si Dios te dice que debes dar algo ahora y dices, “Dios, puedo dar cualquier otra cosa, pero no eso”, entonces tú no posees esa cosa eso te posee. Dios probará que está realmente primero en tu vida al pedirte que sueltes aquello que abrazas más fuertemente. Lucas 16:13 dice, “Ningún sirviente puede servir a dos patrones… Ustedes no pueden servir a la vez a Dios y a las riquezas”.
Tienes que decidir a quién o a qué vas a servir, y tu entrega reflejará tu decisión. Si Dios es el Señor de tu vida, entonces Él debe ser el Señor de tu billetera, también.
Hubo una vez un hombre rico que dio a causas cristianas mucho más que el diezmo. Él dijo que se encontró con un asesor financiero años atrás. Después de que hablaron por un tiempo, el asesor financiero tomó una hoja de papel y dibujó una caja, y por fuera de ella puso un signo de dólar representando el dinero y una cruz representando a Cristo. Él dijo, “Escucho dos cosas que están compitiendo por tu atención. No puedo ayudarte a planear tu vida hasta que me digas cuál de esas cosas quieres en el centro de esa caja, que representa tu vida”. El rico lo pensó por un momento y dijo: “Quiero a Cristo en el centro de mi vida”. Ese fue el punto de inflexión porque ahí fue cuando él comenzó a invertir en la eternidad.
Si alguien viene a ti, dibuja una caja y pregunta qué hay en el centro de tu vida, ¿qué responderías? ¿Tu estado de cuenta respalda tu respuesta? Puedes decir que algo ocupa el primer lugar en tu vida, pero la manera en la que gastas tu tiempo y tu dinero revela la verdad. Hay dos elecciones clave en tu vida cuando se trata de finanzas: Quién será tu amo y dónde pondrás tu dinero en la eternidad o en el aquí y el ahora.
“Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder ni los ladrones entran a robar. Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón” Mateo 6:20-21.
Dios no necesita tu dinero. Él quiere lo que representa: tu corazón. Puedes mostrar a Dios que Él tiene todo tu corazón al rendirle el control de tu dinero y comprometerte a dar lo que Él te diga que des en servicio a Él y a otros.

08/25/2026

¿Alguna vez has oído hablar de la muerte de una persona con mucho dinero y has pensado, “cuánta riqueza dejaron”? Aquí hay un pequeño secreto: ¡Lo dejaron todo! Eclesiastés 5:15 dice: “Todos llegamos al final de nuestra vida tal como estábamos el día que nacimos; desnudos y con las manos vacías. No podemos llevarnos las riquezas al morir”.
Si cuando llegues al Cielo, no obtienes ningún crédito por tu riqueza y lo vas a dejar todo, entonces ¿cuál es el propósito de acumularlo aquí en la tierra? Algunos podrían decir que tienen la intención de dejar su fortuna a sus hijos. Pero los estudios han demostrado que la mayor parte del tiempo, la riqueza heredada a la siguiente generación causa más daño que beneficio.
Hace unos años, la revista Inc. publicó un artículo sobre si los padres debiesen pasar su dinero a la próxima generación. Entrevistaron a hijos de emprendedores, muchos de los cuales dijeron que hubieran preferido que sus padres les hubieran dejado el conocimiento de cómo obtener dinero, en lugar del dinero en sí.
En otras palabras, no querían el resultado del trabajo de sus padres. Ellos querían el ejemplo de su trabajo. Ellos entendieron que no se puede apreciar por lo que no trabajas. La riqueza heredada tiende a engendrar irresponsabilidad.
Nadie tuvo más para dejar a su familia, que el rey Salomón en el Antiguo Testamento. Una de las mayores riquezas de la historia. Él le dejó todo a su hijo su riqueza, su gobierno, su poder, sus tesoros. Pero arruinó la vida de su hijo. Roboam no pudo manejar lo que él no había trabajado para sí mismo.
No es pecado querer ganar más dinero. Sin embargo, no es aconsejable acumular más dinero del que necesitas para dejarlo a alguien que no puede ser capaz de administrarlo.
En cambio, aprende a usar tu dinero sabiamente ahora. Invierte el dinero que tienes ya sea poco o mucho, en llevar a más personas al Cielo. En lugar de dejar a tus hijos una gran herencia que no sabrán cómo administrar, déjales un ejemplo de generosidad. Cuando lo hagas, estarás haciendo una inversión para la eternidad.

08/24/2026

Cuando niños, a menudo recurrimos a uno de nuestros padres cuando tenemos una necesidad de dinero. Si lo hiciste cuando eras niño, probablemente no te preguntabas de dónde tu mamá o tu papá sacaban el dinero. Sabías que era de su trabajo. Los padres ganan dinero y los hijos se lo gastan.
Muchas personas actúan como huérfanos espirituales y olvidan que tienen un Padre Celestial: “Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” Mateo 6:32-33.
Nada en toda la creación se preocupa, excepto los seres humanos. Todo lo demás confía en el Creador para que se haga cargo de sus necesidades. La preocupación es realmente solo una forma de ateísmo. Cada vez que te preocupas, estás actuando como un ateo. Estás diciendo: “Todo depende de mí”. La preocupación es una luz de advertencia de que dudas del amor de Dios.
Salmo 111:5 dice: “Él [Dios] da alimento a quienes en él confían; jamás olvida su pacto”. La Biblia nos dice que Dios envió a Jesucristo a morir en la cruz para que pagara por tu salvación. Si Dios te ama lo suficiente para enviar a Su propio Hijo a morir por ti, ¿No te ama lo suficiente como para hacerse cargo de tus deudas? Si resolvió tu mayor problema cuando te salvó, ¿no es mucho menor cualquier otro problema que tengas?
Aquí está el resultado final: ¿Vas a creer que Dios hará lo que Él dice que hará? Él prometió darte lo que necesitas si le das el primer lugar en tu vida. ¿Vas a creerle lo suficiente para hacer lo que Él te dice que hagas como evidencia de esa fe? El Salmo 34 habla de ser liberados de nuestros temores cuando vemos al Señor. Cuando tienes temores acerca de tus finanzas, es porque has olvidado quien es Dios y lo que Él prometió hacer.
Si tomas en serio el ser liberado de los temores financieros, debes hacer elecciones diariamente para obedecer a Dios y confiar en Su provisión. Ahora Él está esperando que sigas la premisa de Su promesa y lo busques primero en tus finanzas.

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