Esa iglesia comprada por la sangre del cordero.
7 razones por las que amo la iglesia:
1. Comunidad
“Así nosotros, somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros”, Romanos 12:5
La vida cristiana no se vive a solas. Necesitamos de los dones, el amor y el perdón de otros hermanos, y ellos necesitan el nuestro. Mis mejores amigos son parte de la comunidad de
la fe. Una buena parte de mi familia lo es también. En un mundo perdido en el cual somos extranjeros y peregrinos, es de inconmensurable valor el contar con la comunidad de la fe, con aquellos que comparten nuestros anhelos.
2. Predicación de la Palabra
“Pero en caso que me tarde, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad”, 1 Timoteo 3:15
Si eres parte de una iglesia sana, conoces de primera mano el poder de la predicación de Las Escrituras.
3. Ordenanzas
“…haced esto en memoria de mí”, 1 Corintios 11:24. Con esto me refiero a las dos ordenanzas dadas por nuestro Señor Jesús y aplicadas por la Iglesia desde sus inicios: el Bautismo y la Santa Cena.
4. Respuesta a las interrogantes
“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”, Juan 6:68. Vivimos en tiempos terriblemente inciertos, donde un hombre puede llamarse mujer y una mujer puede matar a su hijo en el vientre y la sociedad le aplaude. El conocimiento altivo de los hombres todo el tiempo se levanta en contra de la verdad de Dios.
5. Servicio a la sociedad
“Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos”, Mateo 5:16 La iglesia ha sido diseñada por Dios no solo para servir a los que están adentro, sino también a la sociedad necesitada afuera. Por supuesto, la principal forma en que hace esto es a través del evangelismo y discipulado. Los miembros de la sociedad llegan a la iglesia, son transformados por el evangelio, crecen en santidad, y toda su esfera de influencia es transformada
6. Uso de los dones y crecimiento
“Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común”, 1 Corintios 12:7
El ejercicio de estos dones en la iglesia es totalmente necesario para la vida del creyente, y a través de ellos vamos siendo formados a la imagen de Cristo.
7. Rendición de cuentas y disciplina
“Si tu hermano peca, ve y repréndelo…”, Mateo 18:15 Todos pecamos todos los días. Esa es la realidad de tener un cuerpo caído en un mundo caído. Lo penoso y peligroso es que nos acostumbramos a nuestro pecado y faltas, y muchas veces no nos damos cuenta cuando fallamos. El estar caminando la carrera de la fe con otros creyentes proporciona un espacio para que ellos hablen a nuestras vidas y nos ayudan a eliminar nuestros puntos ciegos.