09/09/2026
📖 «El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella».
— Juan 8:7
Los escribas y fariseos llevaron delante de Jesús a una mujer sorprendida en adulterio. Según la Ley, debía ser condenada, pero Jesús respondió de una manera que hizo que todos miraran primero hacia sí mismos.
Uno a uno comenzaron a retirarse, acusados por su propia conciencia.
Jesús era el único que realmente podía juzgarla, porque nunca había pecado. Y aun así, eligió no condenarla.
Esta enseñanza también nos lleva a reflexionar sobre el perdón. Antes de señalar los errores de otros, necesitamos recordar que nosotros también fallamos y necesitamos misericordia.
Si hoy existe alguien a quien le cuesta perdonar, comience orando por esa persona. Hable con Dios con sinceridad y pídale fuerzas para soltar aquello que ya no debe seguir cargando.
Perdonar no cambia lo que pasó, pero puede cambiar lo que usted lleva dentro.