01/01/2026
Enséñanos A Contar Nuestros Días…
Mensaje del Rabino Peretz Ben Y’hudah para la Asamblea Judío—Mesiánica Beit Meshobeb en Bakersfield CA para el 1 de Enero, 2026
El calendario que rige el sistema en que vivimos señala que hemos dado inicio a un año nuevo, y consecuentemente, en todo documento oficial, o cuando escribimos un carta o un cheque, tendremos que admitir que ahora estamos dentro de la realidad de ese calendario que marca 2026 años desde el nacimiento de Jesús (Yeshúa).
Recuerdo una película que fue famosa en los 70’s basada en el libro titulado, “El Retrato de Dorian Grey”. En la historia, alguien pinta un cuadro de Dorian. Un día Dorian contemple lo juvenil que el luce en la pintura, y hace una especie de pacto con el cuadro, para que la pintura de él envejezca, mientras él retiene su juventud. El ve como todos sus familiares y contemporáneos envejecen, pero él se mantiene joven. Su vida experimenta un desenfreno casi total, al punto en que ya nada le satisface y se envuelve en fraudes, engaños y en general, una conducta desenfrenada. Al final, Dorian Grey se desilusiona de la vida y vuelve a ser el humano que envejece, y en minutos se convierte en el anciano que debía ser.
Obviamente, eso funciona solo en la ficción, pero en la vida real, tenemos que lidiar con el peso de los años, que van dejando huellas.
El salmista nos da un consejo que me parece oportuno. Él dice: “¡Enséñanos a contar bien nuestros días, para que en el corazón acumulemos sabiduría!” Salmo 90:12 (Reina Valera Contemporánea)
El consejo del salmista nos insta a hacer un recuento de lo vivido—de nuestros años en este mundo y hacer de lo vivido una especie de un proceso de aprendizaje que nos permita ser más sabios en la medida en que avanzamos en la edad como en la experiencia vivida. Debemos sacarle provecho a la experiencia de vivir. ¿Cómo? Él dice, “Trayendo al corazón sabiduría”. Hay mucha gente, que lo que menos experimentan es la obtención de sabiduría. Ya lo dijo Jacobo en el libro que se ha llamado Santiago (1:5) Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Elohim, y él se la dará, pues Elohim da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.
Hay una canción mexicana que dice, “La vida no vale nada…” Y ha sido escuchada por millones de personas, y que llegan a la conclusión que su vida realmente no vale nada. Y viven de esa manera. ¿Por qué? Porque no han aprendido a hacer de su vivencia una experiencia a la luz de la Palabra de Elohim, que obviamente debe traer al corazón sabiduría. Una vida así, de hecho que no tiene ni sentido, mucho menos valor. No así la vida vivida en armonía con el Creador de la vida.
Con cada principio de año, mucha gente es movida a participar en lo que se ha llamado “Resoluciones de Fin de Año, o del Nuevo Año.” Entre estas resoluciones no puede faltar el intento de muchos dirigido a perder peso. En los primeros días de Enero, es mucha la gente que sinceramente se propone bajar de peso. Comienzan, y tratan por unos días, quizás un par de semanas, y hay algunos que hasta por unos cuantos meses. Pero hasta allí. La idea, y la resolución quedaron en el olvido cuando se encontraron frente a una comida favorita pero llena de todo aquello que impide precisamente “perder peso”.
Hay un versículo bíblico que tiene una alusión a la idea de perder peso, pero en un sentido diferente, veámoslo:
Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Hebreos 12:1 (Nueva Traducción Viviente)