06/02/2026
Vivimos en una época donde los valores de Dios son cuestionados y reemplazados por criterios humanos. Lo que antes era reconocido como pecado ahora es celebrado, mientras que la obediencia, la santidad y la fe son vistas por muchos como algo anticuado o innecesario.
Cuando la mentira se presenta como verdad, la corrupción como inteligencia, o el egoísmo como una forma de libertad, se cumple la advertencia del profeta Isaías. El problema no es solo llamar bueno a lo malo, sino llegar a perder la capacidad de distinguir entre ambos.
Por ejemplo, muchos justifican el engaño para obtener ventajas, consideran la venganza como fortaleza o llaman intolerancia a quienes permanecen fieles a la Palabra de Dios. Sin embargo, Dios no cambia con las opiniones de una generación. Su verdad sigue siendo la misma.
Por eso, más que seguir las corrientes de este mundo, debemos pedir discernimiento para caminar en la luz de Cristo y permanecer firmes en la verdad, aun cuando sea contraria a la cultura que nos rodea.
📖 "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento." — Romanos 12:2
📖 "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino." — Salmo 119:105