05/27/2026
Cada ministerio tiene un líder que Dios ha establecido. Por ejemplo, Moisés fue llamado a ser el líder, y Coré no quería seguirlo, pero pensó: "Yo también puedo escuchar a Dios. Soy igual a Moisés". Sin embargo, Dios le dijo que no, y la tierra se abrió y se lo tragó a él y a su familia. Este es un buen ejemplo de cómo Dios considera los ministerios hoy en día. Muchos líderes en la iglesia creen tener una mejor idea o que Dios también está con ellos, e intentan llevar a cabo su propia visión en el ministerio de otra persona. Pero Dios nunca usa a alguien por debajo del pastor para dirigirlo. Dios usa a aquellos a quienes se somete el ministerio para enseñarles. Así que, cuando decidas ayudar a un ministerio, ten cuidado de no traer tu propia visión, sino someterte a la visión del pastor o del ministerio. Dos visiones se llaman división. Mucha gente hace esto sin pensar. Empiezan pensando que el ministro está mal y luego empiezan a compartir su idea con otros. Esto parece inofensivo, pero es lo que trae división, y Dios nunca trae división. Si no estamos de acuerdo, hay dos cosas que podemos hacer: 1. someternos, orar y guardar silencio. 2. irnos y buscar a alguien a quien podamos someternos.