06/29/2026
El que tenga oídos para oír, oiga.
Dios no ha dejado de hablar; el problema es que Su pueblo ha dejado de escuchar. Durante años, el Señor nos ha llamado al arrepentimiento, a la obediencia y a volver a Su presencia, pero muchos han endurecido su corazón y han pospuesto su respuesta.
La Biblia nos enseña que Dios siempre habla, pero también advierte que Su paciencia no es para siempre. El día más peligroso no es cuando Dios nos corrige, sino cuando dejamos de escuchar Su voz y Él guarda silencio. Así como en los días de Noé hubo un momento en que la puerta del arca se cerró, llegará el día en que terminará el tiempo de la gracia y comenzará el juicio.
Hoy el Espíritu Santo sigue diciendo:
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Apocalipsis 2:7)
Mientras Dios habla, todavía hay esperanza. Mientras Su voz nos confronta, todavía hay misericordia. Pero la Escritura también nos recuerda:
”¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31)
La pregunta no es si Dios está hablando. La pregunta es: ¿qué harás con lo que Él te está diciendo hoy?