11/27/2019
Eclesiastés 12:1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas: «No tengo en ellos contentamiento»;
Este versículo nos presenta en forma de una alegoría sobre la vida y la muerte, destinada a mostrar cuán pasajera es la vida y por qué debemos acordarnos de Dios mientras somos jóvenes.
Una vida sin Dios produce una persona vieja amargada, solitaria y sin esperanza. Una vida centrada en Dios es plena, hace que los «años malos» -cuando las incapacidades, las enfermedades y los impedimentos pueden ser barreras que nos impiden disfrutar de la vida- nos satisfagan debido a la esperanza de la vida eterna. Ser joven es emocionante. Pero la emoción de la juventud puede convertirse en un obstáculo para acercarse a Dios si hace que la gente joven centre su atención en los placeres pasajeros en lugar de en los valores eternos. Ponga sus capacidades al servicio de Dios cuando todavía sean suyas: durante la juventud. No las desperdicie en actividades malas o sin significado que pueden volverse malos hábitos y hacerlo insensible. Busque a Dios ahora,
mientras hay tiempo, no dejes que pase mas tiempo.
Es momento de reaccionar y ver en qué camino vas.
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