15/08/2022
Hoy celebramos la Asunción de María a los Cielos en cuerpo y alma. Es el último de los dogmas marianos, pues cierra con broche de oro el transcurrir de la vida de Nuestra madre. No entraré a ahondar en citas bíblicas, solo comparto algunas ideas.
1. La carne de María es la misma de Cristo, por tanto, si la carne de Cristo no estuvo sujeta a la corrupción del pecado, tampoco la de María, pues si el pecado nunca la tocó, así merecía el mismo destino que su Hijo.
2. María estuvo unida siempre a su Hijo, participando y cooperando en la Redención, unida a su Pasión por esa espada de dolor que atravesó su vida. Era más digna que cualquiera para ir al final de sus días, junto a él antes que cualquier otro.
3. A través de María Santísima, Cristo vino a la tierra. A través de Cristo, María va al cielo. Y si bien todos estamos predestinados a ello, es María el cumplimiento y anticipo de esa promesa. Viendo a María sabemos lo que el Señor tiene reservado para sus elegidos.
4. La Asunción no es una copia o competencia para la Ascensión del Señor. En la Ascención, Cristo por su propio poder (divinidad), y en virtud de su Cuerpo y alma glorificada (humanidad). En María, sube solo por su cuerpo y alma glorificada, por lo que no es igual a la Ascención.
5. La Asunción es una verdad que vamos descubriendo a través de la Revelación del Señor, en las figuras tipologicas como el Arca de la Alianza, y en cómo esa arca contenía para el Antiguo Testamento, lo mismo que Cristo, para el Nuevo Testamento viniendo de María. Esa arca es vista en el cielo, lo que apunta a que María también lo esté.
6. Sólo una mujer es vista en el cielo en toda la Escritura, y esa mujer que aparece luego del arca, ha sido entendida por la Iglesia, asociada a varias figuras: el pueblo de Dios, y María Santísima también es figura de ello, porque en María, la Iglesia ha alcanzado su perfección.
7. Cristo siendo el Rey de Reyes debe reinar y tener a su lado a la Reina, que es su madre. Su Cristo reina desde el Cielo, el lugar más justo para la reina es justamente en el mismo cielo, por eso, por amor, Cristo no tendría a su madre en el sepulcro mientras el reina en el cielo. Ella que dio todo por él, ha sido premiada para estar a su lado.