Comunidad Católica Misionera Corpus Christi 'El Salvador'

Comunidad Católica Misionera Corpus Christi 'El Salvador' .

22/08/2026

Evangelizacion Activa

Lecturas del dia de hoy

Sabado 22 de agosto, 2026

XX Semana del Tiempo de Ordinario, Ciclo A, Ano II, Lit. de las Horas: Tomo IV


Primera Lectura

Ezequiel 43, 1-7

En aquellos días, un ángel me llevó a la puerta del templo, que da hacia el oriente, y vi que la gloria del Señor venía del oriente. Se oía un ruido como el estruendo de un río caudaloso y la tierra resplandecía con el fulgor de la gloria de Dios. Esta visión me recordó la que tuve cuando el Señor vino a destruir la ciudad y la que había tenido junta al río Kebar. Y caí rostro en tierra.

La gloria del Señor penetró en el templo por la puerta que da al oriente. El espíritu me levantó y me llevó al atrio interior y vi que la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces oí que alguien me hablaba desde el templo, y el hombre que estaba junto a mí me dijo: «Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo las plantas de mis pies. Aquí habitaré para siempre con los hijos de Israel».


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Evangelio de hoy

Mateo 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'.

Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».

Reflexión

Jesús está evidenciando la falta de consistencia entre lo que enseñan y lo que viven, por eso decimos que ser cristiano no es una tarea de memorizar solamente o de aprender una serie de ritos, sino que nuestra vida diaria sea un testimonio de nuestra fe, que las acciones y decisiones que llevamos a cabo, hablen de ella, hablen de que deseamos imitar al Señor.

Los fariseos en muchas ocasiones son confrontados por Jesús por llevar una vida que aparenta estar en comunión con Dios, pero que en realidad está muy alejada de la misericordia y el amor que el Señor quisiera que ejercieran. Esto no es algo exclusivo de aquellos que están a cargo de llevar las riendas de la Iglesia, también nos aplica a cada uno de nosotros, a los padres de familia, siendo congruentes con su fe al educar y corregir a sus hijos, a todos al honrar a nuestro padre y nuestra madre y también al invitarnos a ser más como el buen samaritano que dejó a un lado sus actividades para atender al necesitado y no como el sacerdote y el levita, que se supone deberían ser muestra de la misericordia de Dios y pasaron de largo sin ayudar al necesitado.

Un gran ejemplo de lo que significa ejercer la misericordia nos lo dejó San Francisco de Asís, él escribió dentro de la regla que dejó a sus hermanos que debían vivir con alegría junto a los pobres, marginados y enfermos. Él mismo daba testimonio al inicio de su conversión, que le parecía extremadamente amargo ver a los leprosos y que el Señor le había conducido a ellos.

Todos tenemos la oportunidad de ejercer la misericordia todos los días, en medio de nuestras actividades: en el trabajo, en el camino, en la casa, con la familia, con los amigos, seguramente no se comparará con lo que hizo Francisco, pero en nuestros espacios tenemos esa gran oportunidad de ser misericordiosos, particularmente con aquellos con los que más nos cuesta trabajo. Hacer eso, también tiene que ver con el mandato del Señor que nos dijo ‘si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame’.

Hoy hagamos nuestro egoísmo a un lado y observemos más a los que están a nuestro alrededor, en el nombre de Jesús, regalemos un saludo, un abrazo, nuestro tiempo a alguien que necesita que lo escuchen, el perdón a quien nos ofende. El Señor te envía para que seas samaritano en estos tiempos.

21/08/2026

Evangelizacion Activa

Lecturas del dia de hoy

Viernes 21 de agosto, 2026

XX Semana del Tiempo de Ordinario, Ciclo A, Ano II, Lit. de las Horas: Tomo IV


Primera Lectura

Ezequiel 37, 1-14

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí, y su espíritu me trasladó y me colocó en medio de un campo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas en torno a ellos. Había una cantidad innumerable de huesos sobre la superficie del campo y estaban completamente secos.

Entonces el Señor me preguntó: "Hijo de hombre, ¿podrán acaso revivir estos huesos?" Yo respondí: "Señor, tú lo sabes". Él me dijo: "Habla en mi nombre a estos huesos y diles: 'Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Esto dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí que yo les infundiré el espíritu y revivirán. Les pondré nervios, haré que les brote carne, la cubriré de piel, les infundiré el espíritu y revivirán. Entonces reconocerán que yo soy el Señor' ".

Yo pronuncié en el nombre del Señor las palabras que él me había ordenando, y mientras hablaba, se oyó un gran estrépito, se produjo un terremoto y los huesos se juntaron unos con otros. Y vi cómo les iban saliendo nervios y carne y cómo se cubrían de piel; pero no tenían espíritu. Entonces me dijo el Señor: "Hijo de hombre, habla en mi nombre al espíritu y dile: 'Esto dice el Señor: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y sopla sobre estos mu***os, para que vuelvan a la vida' ".

Yo hablé en nombre del Señor, como él me había ordenado. Vino sobre ellos el espíritu, revivieron y se pusieron de pie. Era una multitud innumerable. El Señor me dijo: "Hijo de hombre: Estos huesos son toda la casa de Israel, que ha dicho: 'Nuestros huesos están secos; pereció nuestra esperanza y estamos destrozados'. Por eso, habla en mi nombre y diles: 'Esto dice el Señor: Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu, los estableceré en su tierra y sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí' ".

Meditatio

En medio de la sociedad y el mundo que nos toca vivir, casi me parecería estar viendo ese paraje de los huesos secos del profeta, viendo un cristianismo tibio, en medio de un mundo terriblemente paganizado, enfermo de hedonismo y materialismo y casi podría oír la voz del Señor: "Hijo de hombre, ¿podrán acaso revivir estos huesos?"

Y la verdad es que por más imposible que nos parezca, nuestra sociedad puede cambiar y volver a la vida, a la vida en el Espíritu. Para ello es necesaria, como lo vemos en el pasaje de Ezequiel, la participación del Espíritu que es quien da la vida. Sin embargo para que el "Espíritu sople sobre estos huesos secos" necesitamos invocar al Espíritu Santo, como lo hizo el profeta. Necesitamos unirnos en oración para suplicar al Señor que aparte de nosotros lo que está matando nuestra sociedad.

Para que el Evangelio de Jesús vuelva a ser la norma de vida de nuestras familias; para que sus principios vuelvan a ser parte de nuestras leyes; para que nuestros gobiernos vuelvan a censurar todo lo que destruye la vida moral de nuestra sociedad. El Señor le dijo al Profeta: "Habla en mi nombre a estos huesos secos", y cuando hizo lo que el Señor le había pedido en ese momento los huesos volvieron a cobrar vida. No todo esta perdido, pero ciertamente sin nuestra oración e insistencia, si nosotros no hablamos en el nombre del Señor para que esto cambie, nada ocurrirá.

Oratio

Hoy, Señor, quiero pronunciar tu nombre; por todos aquellos que me rodean y no te conocen, especialmente mis familiares y amistades cercanas quiero decir: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y sopla sobre estos mu***os, para que vuelvan a la vida; y que sea por la acción de tu Espíritu Santo que ellos reconozcan que tú eres el Señor y Rey del universo y de nuestras vidas.

Operatio

Hoy buscaré, entre mis familiares, a alguno que en especial esté pasando por un momento difícil, en el que no pueda disfrutar de la vida en plenitud que Dios le tiene designada, y le diré que tenga ánimo, que Dios le tiene preparado algo especial si se lo permite.


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Evangelio de hoy

Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?"

Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas".

a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas".
Reflexión

Hoy, ante la pregunta de los fariseos, escuchamos de Jesús el mandamiento más grande de la ley; en pocas palabras, pero de manera muy clara, el Señor nos hace ver que la fe se practica en la vida diaria. No solamente se trata de la asistencia al templo o el cumplimiento de los ritos litúrgicos, que de por sí son importantes, sino que va más allá de eso, porque lo que más agrada a Dios es el cumplimiento de su amor en aquellos que ha puesto a nuestro alrededor; es decir, que el Señor quiere recordarnos que el amor a Dios y el amor a los demás, son las dos caras de una misma moneda.

Este mandamiento se traduce en la paciencia y el servicio silencioso de cada día. Amar al prójimo en casa significa aprender a perdonar esos pequeños conflictos diarios, dejar a un lado el celular o eso que estamos haciendo, para escuchar con atención verdaderamente a los hijos o a la pareja, o responder con amor cuando el cansancio acumulado nos tienta a reaccionar con amargura. La familia es el primer laboratorio donde ponemos a prueba nuestro amor a Dios.

El amor al prójimo transforma también por completo nuestro entorno, significa ver a cada persona con quien tratamos, al jefe o al compañero de trabajo, como a un hermano que merece respeto y dignidad porque también es un hijo de Dios. Se demuestra al cumplir con nuestras responsabilidades con honestidad.

San Agustín tiene una frase muy poderosa sobre esto: “El amor a Dios es el primero en el orden del mandato, pero el amor al prójimo es el primero en el orden de la acción”. Propongámonos hoy hacer del amor una decisión concreta en los pequeños detalles con el prójimo.

Recuerda que amar a Dios significa tratar con respeto y humildad al hermano que en ocasiones puede resultar más difícil por su carácter o por alguna diferencia. Un hombre y una mujer con un corazón que ama al prójimo en lo cotidiano es el reflejo más vivo de Dios en el mundo.

20/08/2026

Evangelizacion Activa

Lecturas del dia de hoy

Jueves 20 de agosto, 2026

XX Semana del Tiempo de Ordinario, Ciclo A, Ano II, Lit. de las Horas: Tomo IV


Primera Lectura

Ezequiel 36, 23-28

Esto dice el Señor: "Yo mismo
mostraré la santidad de mi
nombre excelso, profanado
entre las naciones, profanado
por ustedes en medio de ellas,
y reconocerán que yo soy
el Señor, cuando por medio
de ustedes les haga ver mi
santidad.

Los sacaré de entre las
naciones, los reuniré de todos
los países y los llevaré a su
tierra. Los rociaré con agua
pura y quedarán purificados;
los purificaré de todas sus
inmundicias e idolatrías.

Les daré un corazón nuevo
y les infundiré un espíritu
nuevo; arrancaré de ustedes
el corazón de piedra y les
daré un corazón de carne.
Les infundiré mi espíritu y
los haré vivir según mis
preceptos, y guardar y
cumplir mis mandamientos.
Habitarán en la tierra que
di a sus padres; ustedes
serán mi pueblo y yo seré
su Dios".

Meditatio

En este pasaje del profeta Ezequiel encontramos una de las promesas más hermosas y profundas del Antiguo Testamento hecha a su Pueblo: "Yo les daré un corazón nuevo y les infundiré mi Espíritu". Hermanos, esta promesa es ya una realidad en todos nosotros que por la gracia del Bautismo hemos recibido el don del Espíritu Santo, que hace que nuestro corazón sea de carne y no de piedra.

Es a través del Espíritu divino que el hombre puede tener verdadera vida y amar. El Espíritu Santo es el impulsor de toda nuestra vida en el amor, en la esperanza, en la fe. Sin embargo, algo que no está dicho directamente por el profeta es que este Espíritu, debe ser cultivado y cuidado, ya que como ser vivo, necesita de alimento para poder estar sano y crecer. Si hoy vivimos en una sociedad en donde hay poco amor, en donde la fe no da para más que "creer" en un Dios lejano y vivir sin esperanza, es porque no hemos sabido cultivar este don.

Hoy son pocas las personas que rezan, que comulgan con frecuencia, que se dejan guiar en la vida a través de la Palabra de Dios; en fin, son pocas las personas que realmente dejan que este Espíritu crezca y se desarrolle en ellos. Sin la oración, sin la vida de la gracia el corazón se endurece. Somos el pueblo de Dios y El tiene preparado, como dice san Pablo, cosas maravillosas que ni siquiera podemos imaginar. No desaprovechemos el haber nacido en este tiempo en que las promesas se han cumplido. Disfrutemos de todas y cada una de ellas viviendo en verdad como Pueblo de Dios.

Oratio

Señor Dios, tú que nos has dado el Espíritu Santo, agua viva que nos sacia la sed de Ti y de tu Palabra, ayúdanos a ser dóciles a sus inspiraciones y a escucharlo en todo momento, para que nuestra fidelidad a Ti nos consiga la vida eterna que nos has dado con la muerte y resurrección de tu Hijo amado Jesucristo. Amén

Operatio

El día de hoy escucharé al Espíritu Santo que me pide ser dócil a Dios en todo momento al relacionarme con mis hermanos.


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Evangelio de hoy

Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: 'Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda'. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: 'La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren'. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: 'Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?' Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: 'Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación'. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos".

Reflexión

El Rey, lleno de amor y misericordia dispone todo para la boda de su hijo, tiene el banquete preparado, y envía mensajeros de manera personal para invitar a sus elegidos a la boda, resulta que los invitados no están interesados, no importa que sea el Rey el que los está invitando. Realmente me pregunto, si un Rey nos invitara a la boda de su hijo ¿qué diríamos? ¿la pensaríamos? Si tuviéramos otro compromiso ¿haríamos algo para cambiar ese compromiso y poder asistir a esta invitación? ¡Es la boda del hijo del Rey! Yo me imagino que aunque no me cayera bien el Rey, solo por estar y no perderme de ese evento tan importante, diría que sí.

Y sin embargo, estos primeros invitados dijeron que no, pensaron que había otras cosas más importantes qué hacer que responder a este llamado del Rey, incluso describe que se fueron al campo y al trabajo, pues quién sabe qué tan importante sería que estuvieran ahí. ¿Y de los demás? Bueno, ni hablamos, ante esta invitación responder insultando y matando a los mensajeros ¿pues en qué estaban pensando?

Es muy fácil juzgar la respuesta de estos invitados, ingratos, faltos de caridad, hasta asesinos, y todo por no responder al llamado que recibieron. Lo mismo nos pasa a nosotros, el llamado ya lo conocemos, incluso hemos respondido que sí, pero a la mera hora, no vamos, o vamos, pero no estamos.

También nos podemos identificar con el invitado que es cuestionado al final por el Rey por haber entrado sin ponerse el traje de fiesta, algo que se podría ver como algo injusto, sin embargo, el Rey les proporcionaba la vestidura, así como el Señor nos proporciona la gracia para acudir al banquete y disfrutar del Reino, pero no nos lo queremos poner, yo me quisiera imaginar que incluso si hubiera suplicado misericordia, lo hubiera acogido, pero no, guardó silencio, así como nosotros batallamos para abrir nuestro corazón y que el Padre nos revista de una vida nueva.

San Juan Pablo II reflexionaba en una homilía al respecto, hablando de la responsabilidad no solo de quien rechaza la invitación sino también de quienes pretenden participar en la fiesta sin ponerse en las condiciones requeridas para ser dignos; así será para quien se profese seguidor de Cristo y miembro de la Iglesia sin procurarse el traje de boda de la gracia que genera fe, esperanza y caridad, el traje interior que Dios mismo entrega.

La invitación está hecha, el futuro depende de la decisión de cada quien. Hoy es el día para meditar qué me falta para responder con generosidad a la invitación para la boda.

20/08/2026

Reunión Semanal de Cielos Abiertos Comunidad Católica Misionera Corpus Christi Sonsonate

19/08/2026

Evangelizacion Activa

Lecturas del dia de hoy

Miercoles 19 de agosto, 2026

XX Semana del Tiempo de Ordinario, Ciclo A, Ano II, Lit. de las Horas: Tomo IV


Primera Lectura

Ezequiel 34, 1-11

En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: "Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel y diles: 'Esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar a las ovejas? Pero ustedes se toman la leche de ellas, se visten con su lana, sacrifican las ovejas mejor alimentadas y no apacientan al rebaño. No fortalecen a las ovejas débiles, no curan a las enfermas ni cuidan a las que están heridas. No hacen volver a las descarriadas ni buscan a las perdidas, sino que las dominan con crueldad y violencia.

Mis ovejas se han dispersado por falta de pastor y se han convertido en presa de todos los animales salvajes. Mi rebaño anda errante por todas partes, por los montes y las colinas; mi rebaño anda disperso por toda la superficie de la tierra y no hay nadie que se preocupe de él, nadie que lo busque'.

Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: 'Mi rebaño ha sido expuesto al pillaje y se ha convertido en presa de todos los animales salvajes por falta de pastor, pues mis pastores no se preocupan por mi rebaño; se apacientan a sí mismos y no apacientan a mi rebaño'.

Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: 'Lo juro por mi vida: Me voy a enfrentar a los pastores para reclamarles mis ovejas y destituirlos de su cargo. Los pastores ya no volverán a apacentarse a sí mismos. Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer'. Esto dice el Señor: 'Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré' ".

Meditatio

Un texto que, en principio debemos entender va hacia los dirigentes del pueblo, especialmente en tiempos del profeta, en donde se había olvidado la exigencia de la ley y el culto era sólo externo, lo que había causado que el pueblo se desviara hacia los ídolos, debemos también releerlo bajo la óptica de nuestra vida cotidiana, sobre todo, aquellos que tenemos autoridad, empezando desde los padres de familia, hasta los gobernantes, sin dejar por supuesto, a los pastores de la Iglesia que son a quienes, en su momento, se dirige esta advertencia del Señor.

Quisiera hoy de manera especial dirigirme a los padres de familia, que con la excusa del excesivo trabajo que a veces se imponen o les imponen, van descuidando a las ovejas, dejándolas al arbitrio de los lobos de este mundo. Hoy más que nunca, debemos estar atentos a las amistades de nuestros hijos, a los programas que ven y sobre todo, a los ejemplos que les damos en la casa; el descuido en su crecimiento y en áreas tan importantes como éstas, ponen en grave riesgo la vida espiritual y moral de los niños, especialmente de los adolescentes.

Recordemos que Jesús nos invita a velar por las ovejas y a ser como él: El buen pastor, el que da su vida por sus ovejas. Nada les podremos dar mejor a nuestros hijos, que el ejemplo de un buen pastor que estuvo siempre al pendiente de ellos.

Oratio

Señor, te pido por mis hijos, hoy tan expuestos a los peligros de los lobos que los acechan en el internet, en las películas, en los videojuegos. Dame la sabiduría para evitar que estos peligros lleguen a su vida. Sobre todo, ayúdame a estar siempre cerca de ellos, a darme el tiempo para platicar con ellos. No permitas que mi vida acelerada ponga en riesgo lo que más quiero en la vida. Y cuando no esté yo cerca, te pido que estés tú, que los libres del mal y los mantengas en el buen camino, que buscaré con todas mis fuerzas, enseñarles a través de mi ejemplo. Hazme un buen pastor como tú.

Operatio

Hoy me tomaré tiempo para estar con mis hijos. No veremos hoy la televisión sino que platicaremos de lo que es importante para ellos.


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Evangelio de hoy

Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: '¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?' Ellos le respondieron: 'Porque nadie nos ha contratado'. Él les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: 'Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros'. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamar al propietario, diciéndole: 'Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor'.
Pero él respondió a uno de ellos: 'Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?'
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos".

Reflexión

¿Qué clase de patrón es este que hace cosas tan extrañas? Porque estoy seguro que la mayoría al pensar en un patrón, pensaremos en alguien que da órdenes, en alguien que exige mucho, que busca el mayor retorno sobre el dinero que invierte, y sobre todo, que tiene gente que hace el trabajo por él.

En este caso, tenemos a un patrón que, de entrada, sale personalmente al amanecer en busca de trabajadores que quieran trabajar en su viña, no manda a un mensajero, sino que él mismo va a hablar y convencerlos de ir a su viña y a quienes acceden a ir, se compromete a pagarles un denario, el salario justo por el trabajo de un día. Esto nos habla de un patrón interesado por la gente, que no está esperando que lleguen a él, sino que sale en busca de ellos.

El Papa Leon XIV reflexiona sobre este gesto, no se queda solo en la invitación, sino que vuelve a la plaza a media mañana, al mediodía, y hasta a media tarde, cuando ya quizá no tendría ni sentido para nadie acudir a trabajar, eso no le importa. Este patrón está interesado en esas personas, incluso por los últimos que quizá ya habrían perdido toda esperanza. Y además su definición de “justo” no es el salario proporcional a su trabajo, sino que da a cada quien lo que necesita para alimentar a su familia. Ese es nuestro Dios, un Dios incansable que nos está llamando todo el tiempo, no importa si estábamos listos muy temprano o si llegamos tarde, ni siquiera si estamos “calificados” para la tarea, todos somos invitados.

El Señor nos llama hoy a dar un paso más allá de donde estamos, no importa lo grande o pequeña que sea nuestra fe; no importa si hemos dado muchos o pocos frutos, no importa si ya estás en el camino de conversión o si apenas estás descubriendo a este Dios amoroso que te llama.

Hoy digamos que sí a este llamado a ir más allá de lo que nosotros creemos que podemos, confiemos como estos trabajadores que acudieron al llamado esperando que el patrón les pagara lo justo y al final recibieron la misma recompensa que los que llegaron al principio. Hoy dile al Señor: ¡sí quiero responder a tu llamado, quiero hacer tu voluntad!

19/08/2026
Jesús y María Santísima te esperan!
18/08/2026

Jesús y María Santísima te esperan!

18/08/2026

Evangelizacion Activa

Lecturas del dia de hoy

Martes 18 de agosto, 2026

XX Semana del Tiempo de Ordinario, Ciclo A, Ano II, Lit. de las Horas: Tomo IV


Primera Lectura

Ezequiel 28, 1-10

En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: "Hijo de hombre, dile al príncipe de Tiro: 'El Señor Dios dice esto:

Tu corazón se ha ensoberbecido y has dicho:
Soy Dios, estoy sentado en el trono de Dios,
en medio de los mares;
pero eres hombre y no Dios,
y te crees tan sabio como Dios;
pretender ser más inteligente que Daniel
y conocer todos los secretos;
con tu sabiduría y habilidad te has hecho rico,
has amontonado oro y plata en tus tesoros;
con astucia de comerciante has aumentado tus riquezas
y te has ensoberbecido por tu fortuna' ".

Por eso dice el Señor:
"Porque te has creído tan sabio como Dios,
por eso mandaré contra ti
a los más feroces de los pueblos extranjeros,
que desenvainarán su espada contra tu esplendor y tu sabiduría
y acabarán con tu grandeza.
Ellos te matarán
y el mar será tu sepultura.

¿Ante la mano misma de tus verdugos
te atreverás a afirmar todavía que eres Dios,
cuando no eres más que un hombre?
Morirás como un pagano a manos de extranjeros,
porque así lo digo yo, el Señor Dios".

Meditatio

Ciertamente el principio del fin de un buen hombre es la soberbia. Son tantos los hombres que antes de tener fortuna y poder eran verdaderos amigos de Dios, pero el poder y la fortuna los enfermaron y terminaron por destruirlos. Es la trampa favorita del Demonio: darnos para que, con eso mismo que nos dio, cavar nuestra tumba.

La humildad y la renuncia voluntaria es el mejor don que podemos cultivar. María Santísima es grande porque ella misma se considera "sierva". Para ella, el ser la "Madre del Mesías" no es un privilegio sino un compromiso que la lleva a dejar su casa de Nazaret para llevar esta noticia a su prima Isabel. El ser la madre del Señor la hace ser más humilde y es por ello que Dios la exalta. Con gran razón escribe san Pablo acerca de Cristo que se "humilló a sí mismo hasta la muerte de cruz y por eso Dios le dio el nombre que está sobre todo nombre".

Vemos, pues, que el tener honor, grandeza e incluso riqueza, no es algo que en sí mismo esté mal, cuando éstos nos vienen dados por Dios, porque, recibidos con humildad, se convertirán en dones para el servicio; pero cuando, como el rey de Tiro, los tomamos por nuestra propia mano, habremos sido ya mordidos por la serpiente venenosa y, a no ser que nos arrepintamos y caigamos de rodillas ante Dios, habremos cavado nuestra propia tumba. Cuídate mucho tu ambición.

Oratio

Señor, tú sabes que estoy dañado por el pecado original y que sin tu ayuda mis pasiones, sobre todo la soberbia, me consumen. Dame tu gracia para saber renunciar a lo superfluo, ayúdame a humillarme y a reconocer que todo lo que tengo viene de ti, de tu inmenso amor. Humíllame para permanecer simple y sencillo ante ti y ante los demás. No permitas que jamás me enorgullezca de los dones, gracias y bienes que de ti he recibido. No me sueltes de tu mano, Señor.

Operatio

Este día buscaré realizar en mi casa los trabajos más humildes, aquellos que siempre me han disgustado y los haré por amor al Señor.


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Evangelio de hoy

Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos".
Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: "Entonces ¿quién podrá salvarse?" Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: "Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible".
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: "Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?" Jesús les dijo: "Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros".

Reflexión

Este Evangelio empieza con una frase que puede incomodar, ciertamente que quien tiene tantas cosas materiales puede ser que piense que no necesita de Dios para ser feliz, porque no le hace falta nada. Muy probablemente, algunos de nosotros conozcamos a alguien así. Ante el asombro de los discípulos, el Señor abre una puerta a la esperanza, al recordarnos que aunque para los hombres pueda ser imposible, para Dios todo es posible.

Hoy Jesús nos invita a revisar si tenemos conciencia de dónde tenemos puesta nuestra seguridad y si realmente pudiéramos ser capaces de confiar plenamente en su providencia, porque Él nos promete que todo aquel que deje algo por su nombre, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.

Nos quiere hacer un llamado a reordenar nuestras prioridades y desapegarnos de aquello que nos ata, a cuidarnos de no convertir el dinero, el éxito profesional o el reconocimiento en el centro de nuestra vida; a ser generosos con nuestros recursos y nuestro tiempo, entendiendo que el trabajo es también un medio para servir y honrar a Dios. En la parte familiar, la promesa del ciento por uno se vuelve muy concreta, muchas veces el cansancio del día o las preocupaciones económicas nos hacen descuidar la atención en el hogar a nuestros seres queridos.

Dejar cosas por Jesús en la familia significa vencer la pereza para jugar con los hijos, regalar tiempo de calidad a la pareja o atender con paciencia a un familiar enfermo, sabiendo que ese tiempo que a veces lo consideramos perdido, cuando lo hacemos por amor, se convierte en la mejor inversión de nuestra vida.

San Francisco de Asís explicaba esto diciendo, no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita para ser feliz. Cuando el corazón está lleno de riquezas materiales o de orgullo propio, no queda espacio para que entre la gracia de Dios. Preguntémonos hoy ¿en qué tenemos puesta nuestra confianza?

Una buena manera de saberlo es revisar qué tan capaces somos para practicar el desapego a las cosas. Busquemos la ocasión para compartir algo que valoramos mucho, eso que nos costaría mucho perder; ceder cuando alguien tiene la razón o que no piensa como yo, a compartir tiempo con quien más lo necesite, dejar el lugar en la fila del banco; y todo esto sin esperar nada a cambio, porque al final el que se guarda la vida para sí mismo la pierde, pero el que la comparte con generosidad descubre que Dios multiplica su alegría al ciento por uno.

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