23/05/2026
Dar para Dios no es perder, es trascender.
El hombre que aprende a desprenderse de una parte de lo que posee demuestra que su corazón no está gobernado por la abundancia material, sino por la confianza espiritual. El diezmo no representa solamente una cantidad; representa gratitud, honra y reconocimiento de que todo proviene del Señor.
Quien da únicamente por obligación, entrega dinero; pero quien da con entendimiento, entrega adoración. Porque el verdadero valor del diezmo no está en lo que sale de la mano, sino en lo que permanece en el alma: fidelidad, dependencia y amor por Dios.
El mundo enseña a retener para sentirse seguro; el Reino de Dios enseña a confiar para vivir en plenitud. Y en esa confianza, el creyente declara silenciosamente:
“Mi provisión no depende solamente de la tierra, sino del Dios que sustenta mi vida.”
“Honra a Jehová con tus bienes…”
Reconoces estas frases ?
“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.”
“El anciano sea tenido por digno de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.”
“Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”
“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente…”
-Donde esta tu tesoro ahí esta tu corazon -