09/02/2024
NO NORMALICEMOS EL PECADO.
Hoy en día se han tomado a normalizar lo que está pasando en el mundo, si bien es cierto que, a nivel secular algunas cosas son "normales" para Dios son pecado.
La homosexualidad.
Para muchos la homosexualidad se ha normalizado o han tratado de normalizarla disfrazándola como una diversidad de género, habiendo una naturaleza divina en que, el hombre a sido creado para ser hombre y la mujer para ser mujer.
Ahora, la iglesia no aborrece al homosexual en ninguna manera, la iglesia y las Sagradas Escrituras aborrecen el homosexualismo que es, el pecado que ha contaminado al homosexual, ya que va en contra de la naturaleza de Dios.
Santa Biblia Reina Valera 1960 - Levítico 20
13 Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser mu***os; sobre ellos será su sangre.
No hablemos de muerte física, que de hecho, en el tiempo de la ley de Moisés tenían que morir pero, ahora que estamos bajo la promesa que Dios dió a Abraham que en él iban a ser benditas todas las naciones, hay una oportunidad de arrepentimiento para que no haya una muerte espiritual al momento de morir y partir de esta tierra.
La pornografia.
Ahora en las redes sociales y en la web, la pornografia está a la orden del día, cualquiera que quiera ver pornografia puede entrar a cualquier página solo dando un CLICK. Los padres de hoy en día, más cuando su hijo es varón, si encuentran al joven viendo pornografia dicen que es normal porque, el joven va creciendo y va adquiriendo necesidades, cuando en realidad la pornografia lo que hace es atar a los jóvenes a la fornicación, masturb4ción y en los casos de los matrimonios se crea el adulterio.
Santa Biblia Reina Valera 1960 - 1 Corintios 6
18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera ; mas el que fornicación, contra su propio cuerpo peca.
La fornicación se hace con el cuerpo y nuestro cuerpo ha sido creado para ser templo y morada del Espíritu Santo, lastimosamente no todos hacen su cuerpo templo y morada del Espíritu Santo.
Al normalizar el pecado, nos estamos haciendo parte del pecado. Por más que la sociedad lo quiera normalizar, sigue siendo pecado.