11/03/2026
“¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis”.
Debemos estudiar la verdad por nosotros mismos. No debe confiarse en nadie para que piense por nosotros. No importa de quién se trate, o cuán elevado sea el puesto que ocupe, no hemos de mirar a nadie como criterio para nosotros. Debemos aconsejarnos mutuamente, y estar sujetos los unos a los otros; pero al mismo tiempo debemos ejercer la capacidad que Dios nos ha dado, para saber cuál es la verdad. Cada uno de nosotros debe pedir al Cielo la iluminación divina. TM 109.4