El Papa Juan Pablo II nos planteó la cuestión de una nueva evangelización en los países donde la fe cristiana se ha ido desdibujando y perdiendo ardor. Nuestra diócesis de santa Ana, aun cuando muchas parroquias han implementado el proceso de nueva evangelización, aún tiene frente a sí muchos desafíos que debe superar como la poca planificación y el monitoreo adecuado de los planes de pastoral; aú
n después que el Papa Juan Pablo II nos invitara a implementar la pastoral familiar, en la Familiaris Consortio, hace 35 años, todavía está pendiente la implementación de la pastoral familiar como eje transversal de la nueva evangelización en muchas parroquias. Nos decía el Papa de la familia en su momento: “Cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (FC 70). Esto ha sido asumido en el documento de Aparecida, estableciendo la pastoral familiar como “uno de los ejes transversales de toda la acción evangelizadora de la Iglesia. En toda diócesis se requiere una pastoral familiar ‘intensa y vigorosa’ para proclamar el evangelio de la familia, promover la cultura de la vida, y trabajar para que los derechos de las familias sean reconocidos y respetados” (DAP 435). Todos estamos llamados a redescubrir la pastoral familiar a través de la conversión pastoral.