13/09/2026
✝️ EVANGELIO DEL DÍA | XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
📖 «No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».
— Mt 18, 21-35
En el Evangelio de hoy, Pedro pregunta a Jesús cuántas veces debe perdonar a quien lo ofende. Pedro piensa en un límite; Jesús, en cambio, le muestra que el perdón cristiano no puede encerrarse en una cifra.
Cuando Jesús habla de perdonar «setenta veces siete», no nos está pidiendo contar hasta 490. En el lenguaje bíblico, el siete expresa plenitud, totalidad, perfección. Al multiplicarlo de esta manera, Jesús lleva la enseñanza hasta el extremo: el perdón está llamado a ser pleno, abundante y sin límites.
No se trata de calcular cuántas veces hemos perdonado, sino de aprender a tener un corazón que no renuncia a la misericordia.
Porque nosotros mismos hemos recibido un perdón que no hemos podido comprar ni merecer. La misericordia de Dios nos precede y, por eso, estamos llamados a hacerla vida con nuestros hermanos.
Perdonar no significa negar el dolor, justificar el mal ni olvidar lo sucedido. Significa entregar a Dios aquello que nos hiere y decidir que el rencor no tendrá la última palabra en nuestro corazón.
Hoy, el Señor nos invita a preguntarnos:
¿Hay alguien a quien todavía necesito perdonar?
¿Hay alguna herida que sigo cargando y que necesito poner en las manos de Dios?
¿Estoy dispuesto a dejar que la misericordia de Dios transforme mi manera de mirar a quien me ha ofendido?
Que María Santísima, Madre de Misericordia, nos enseñe a recibir el perdón de Dios con humildad y a ofrecerlo generosamente a nuestros hermanos.
Señor, ensancha nuestro corazón para perdonar sin medida, como Tú nos perdonas.