Preguntas y respuestas bíblicas

Preguntas y respuestas bíblicas Escudriñad las escrituras,porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna,y ellas son las que dan testimonio de mí. san juan 5-39

23/07/2025

El Arrebatamiento es cuando Jesucristo regrese para llevarse a Su iglesia (todos los creyentes en Cristo) de la tierra. El Arrebatamiento es descrito en1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:50-54. Los creyentes que hayan mu**to tendrán sus cuerpos resucitados, y junto con los creyentes que aún vivan se encontrarán con el Señor. Esto ocurrirá en un momento, en un abrir y cerrar de ojos. La Segunda Venida, es cuando Jesucristo regrese para vencer al anticristo, destruir el mal, y establecer Su Reino Milenial. La Segunda Venida es descrita en Apocalipsis 19:11-16.

Las importantes diferencias entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida son las siguientes:

(1) En el Arrebatamiento, los creyentes se encontrarán con el Señor en el aire (1 Tesalonicenses 4:17). En la Segunda Venida, los creyentes regresarán con el Señor a la tierra (Apocalipsis 19:14).

(2) La Segunda Venida ocurre después de la grande y terrible Tribulación (Apocalipsis capítulos 6-19). El Arrebatamiento ocurre antes de la Tribulación (1 Tesalonicenses 5:9; Apocalipsis 3:10).

(3) El Arrebatamiento es el traslado de los creyentes de la tierra, como un acto de liberación (1 Tesalonicenses 4:13-17; 5:9). La Segunda Venida incluye el traslado de los incrédulos como un acto de juicio (Mateo 24:40-41).

(4) El Arrebatamiento será “secreto” e instantáneo (1 Corintios 15:50-54). La Segunda Venida será visible para todos (Apocalipsis 1:7; Mateo 24:29-30).

(5) La Segunda Venida de Cristo no ocurrirá hasta después de que ciertos otros eventos del fin de los tiempos tengan lugar (2 Tesalonicenses 2:4; Mateo 24:15-30; Apocalipsis capítulos 6-18). El Arrebatamiento es inminente y puede suceder en cualquier momento (Tito 2:13; 1 Tesalonicenses 4:13-18; 1 Corintios 15:50-54).

¿Por qué es importante observar la diferencia entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo?

(1) Si el Arrebatamiento y la Segunda Venida fueran un mismo evento, los creyentes tendrían que pasar a través de la Tribulación (1 Tesalonicenses 5:9; Apocalipsis 3:10).

(2) Si el Arrebatamiento y la Segunda Venida fueran un mismo evento, el regreso de Cristo no es inminente…. Hay muchas cosas que deben ocurrir antes que Él pueda regresar a la tierra (Mateo 24:4-30).

(3) Al describir el período de la Tribulación, los capítulos 6-19 del Apocalipsis en ninguna parte mencionan a la iglesia. Durante la Tribulación – también llamada “el tiempo de angustia para Jacob” (Jeremías 30:7) – Dios dirigirá nuevamente Su principal atención sobre Israel (Romanos 11:17-31).

El Arrebatamiento y la Segunda Venida de Jesucristo son eventos similares pero separados. Ambos son eventos del fin. Sin embargo, es de crucial importancia reconocer las diferencias. En resumen, el Arrebatamiento es el regreso de Cristo en las nubes para trasladar a todos los creyentes de la tierra antes del tiempo de la ira de Dios. La Segunda Venida es el regreso de Cristo a la tierra, para terminar la Tribulación y para vencer al anticristo y su malvado imperio mundial.

¡Dios les bendiga!

19/07/2024

El mandato del apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 5:17 de, “Orad sin cesar,” puede resultar confuso para algunos. Obviamente, no puede significar que debemos estar en una postura de cabeza inclinada y ojos cerrados durante todo el día. Pablo no se refiere a no dejar de hablar, sino a una actitud de conciencia y rendición a Dios que llevemos con nosotros todo el tiempo. Cada momento despiertos, es vivir en la conciencia de que Dios está con nosotros y de que Él está activamente involucrado y comprometido con nuestros pensamientos y acciones.

Cuando nuestros pensamientos se vuelven hacia la preocupación, el temor, el desánimo y el enojo, debemos consciente y prontamente convertir cada pensamiento en oración y cada oración en acción de gracias. En su carta a los filipenses, Pablo nos ordena dejar de estar ansiosos y en su lugar, “sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (4:6). Él enseñó a todos los creyentes en Colosas a “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.” (Colosenses 4:2). Pablo exhortó a los creyentes efesios a ver la oración como un arma para usarse en la lucha de batallas espirituales (Efesios 6:18). El famoso predicador del siglo XIX Charles Spurgeon, describía la vida cristiana de oración, diciendo que es “Como los caballeros de antaño, siempre en guerra, que no siempre cabalgaban veloces sobre sus corceles, con sus lanzas en riestre para derribar al adversario; pero siempre con sus armas listas, para usarlas con prontitud… Esos formidables guerreros, con frecuencia dormían con su armadura puesta; de igual manera, cuando durmamos, hemos de mantener el espíritu de oración, para que si despertásemos por la noche, podamos todavía estar con Dios.”

A lo largo del día, la oración debe ser nuestra primera respuesta ante cada situación inquietante, ante cada pensamiento de ansiedad, ante cada tarea que Dios nos mande. Por otra parte, la falta de oración ocasionará que dejemos de depender de la gracia de Dios y en su lugar dependamos de nosotros mismos. La oración continua es, en esencia, dependencia del Padre y comunión con Él.

Para los cristianos, la oración es como el respirar. No tenemos que pensar en respirar, porque la atmósfera ejerce presión en nuestros pulmones y nos fuerza a hacerlo. Es por ello que es más difícil sostener la respiración que respirar. Similarmente, cuando nacemos en la familia de Dios, entramos a una atmósfera espiritual donde la presencia y la gracia de Dios ejercen presión o influencia en nuestras vidas. La oración es la respuesta normal a esa influencia. Como creyentes, todos hemos entrado en la atmósfera divina para respirar el aire de la oración. Sólo entonces podemos sobrevivir a la oscuridad del mundo.

Lamentablemente, muchos creyentes sostienen su respiración espiritual por largos períodos, pensando que unos breves momentos con Dios son suficientes para permitirles sobrevivir. Pero tal restricción de su consumo espiritual es causada por deseos pecaminosos. De hecho, cada creyente debe estar continuamente en la presencia de Dios, constantemente respirando Sus verdades, para funcionar plenamente.

Muchos creyentes se muestran satisfechos con las bendiciones físicas y tienen pocos deseos de bendiciones espirituales. Habiéndose vuelto tan dependientes de sus recursos físicos, ellos sienten poca necesidad de recursos espirituales. Cuando los programas, métodos o dinero, producen resultados impresionantes, existe una inclinación a confundir los éxitos humanos con bendiciones divinas. De hecho los cristianos pueden comportarse como humanistas prácticos, viviendo como si Dios no fuera necesario. Cuando eso sucede, desaparece la añoranza apasionada por Dios y el anhelo por Su ayuda, así como Su fortalecimiento. Por este común y gran peligro, Pablo urge a los creyentes a “Orar sin cesar” (Efesios 6:28) y a “perseverar en la oración,” (Colosenses 4:2). La oración continua, persistente, incesante, es una parte esencial de la vida cristiana y surge de la dependencia de Dios.

¡Dios les bendiga!

16/06/2024

Para nadie es un secreto que la Trinidad es un concepto difícil de entender e incluso grandes estudiosos de la fe cristiana han descrito el enigma de maneras diferentes. La palabra Trinidad se refiere a que existe un solo Dios, pero en tres personas. Dios el Padre, que es el creador de todas las cosas, Cristo, el Hijo, que se encarnó para solucionar el problema del pecado y reconciliarnos con el Padre, y el Espíritu Santo que es la presencia de Dios moviéndose entre los humanos, y en especial en el interior de los cristianos.
La Trinidad es la unión de tres personas (Padre, Hijo, y Espíritu Santo) en un solo Dios, pero manteniendo cada uno su individualidad. NO se trata de tres aspectos de una persona, ni de tres dioses trabajando juntos, sino de un Dios que es una unidad compuesta de tres personas.
Cuando la Biblia habla de que hay un solo Dios, esto no se contradice con la Trinidad. Dios es uno, pero «compuesto». Es como cuando se dice «el pueblo es uno». El pueblo es como uno, pero en realidad es una unidad compuesta de miles de personas. Y así también Dios es uno, pero compuesto por tres personas.
La Biblia claramente distingue a las tres personas de la Trinidad, y cuando las describe lo hace con lo que se conoce como «atributos de la personalidad». Esto no es particularmente importante en referencia a Jesús porque claramente Jesús es una persona, pero en el caso de Dios Padre y del Espíritu Santo es particularmente importante saber que son personas, porque esto implica que ellos no son «una energía», o una «cosa» como los ídolos, sino que piensan, sienten, deciden y actúan como personas (es decir, tienen intelecto, sentimientos, y voluntad).
La palabra «Trinidad» no se encuentra en la Biblia, pero sin embargo la existencia de la Trinidad surge muy claramente del texto bíblico:

• En Génesis 1:26, el Señor dijo: "«Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza…»”. Aquí vemos que el verbo está en plural, refiriéndose a las tres personas de la Trinidad. Este uso del plural se repite en otras ocasiones, como por ejemplo en Génesis 3:22 (“Y dijo: «El ser humano ha llegado a ser como uno de nosotros…»”;), y en Génesis 11:7 («Será mejor que bajemos a confundir su idioma…»).

• En Mateo 3:16-17 vemos a la Trinidad manifestándose en el bautismo de Jesús. En ese momento vemos al Hijo (bautizándose), al Espíritu Santo (descendiendo sobre él como paloma), y al Padre (hablando desde el cielo).

• También vemos la Trinidad en las palabras que les dio Jesús a sus discípulos en Mateo 28:18-20: «Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes…»

• La Trinidad también aparece en Juan 14.16-17 cuando Jesús, luego de anunciar a sus discípulos que pronto va a morir, les promete: «Y yo (el Hijo) le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad…»

Finalmente, aun cuando para muchos no es sencillo el explicar o entender completamente la doctrina de la Trinidad, se puede creer en ella con confianza, ya que es una doctrina que surge de la Biblia. Es lógico y normal que con nuestras mentes humanas limitadas no podamos entender absolutamente todo acerca de Dios, pero lo que no debemos hacer es pretender limitar a Dios con nuestras mentes humanas limitadas.

¡Dios les bendiga!

23/12/2023

EL LIBRO DE APOCALIPSIS RESPALDA EL PRE-TRIBULACIONISMO. Cuando hablamos de “pre-tribulacionismo”, hacemos referencia a que la Iglesia no pasará por los 7 de tribulación, también conocida como la semana numero setenta de Daniel o la angustia de Jacob (véase Dan. 9:24-27; Jer. 30:7). Hay varios puntos clave que nos enseñan que, la Iglesia estará fuera de la tierra durante ese periodo de tribulación escatológico.

•Primer punto: El libro de Apocalipsis es un libro cronológico (sin obviar que tiene paréntesis, sin embargo, eso no quita que se haya escrito en orden cronológico). El capítulo 1 de Apocalipsis, habla de Juan en la isla de Patmos (año 96 d.C.), pero el último capítulo habla de la Nueva Jerusalén en el estado de la eternidad (véase Apoc. 22). Por lo tanto, entendemos que los eventos van ocurriendo sucesivamente. Cuando leemos Apocalipsis cap. 2 y 3, podemos ver que el énfasis es las cartas a las Iglesias; sin embargo, luego que culmina el cap. 3, en los siguientes capítulos no vemos mención de la palabra Iglesia solo una alusión de ella. En el capítulo 22:16 ahí se vuelve a mencionar la palabra Iglesia (aunque no queremos obviar que la Iglesia está presente en Apocalipsis, claro que sí, pero ella se encuentra en el cielo celebrando las bodas del Cordero, véase Apoc. 19). Podemos finalizar este primer punto diciendo que, la Iglesia no es vista en la tierra en los próximos capítulos, pues no está presente durante los juicios del Apocalipsis.

•Segundo punto: La Iglesia no está recibiendo los juicios apocalípticos, ya que a ella se le dio una promesa. Las epístolas del apóstol Pablo lo confirman (véase Rom. 5:9; 1 Tes. 1:10, 5:9), pero en este caso queremos usar el testimonio del libro de Apocalipsis, el cual lo afirma claramente. “Apocalipsis 3:10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” Ahí vemos que, la Iglesia genuina que guarda la palabra, la que tiene el sello de Dios (véase 2 Tim. 2:19), esa será librada de la hora de la prueba (que es una referencia a los siete 7 años de tribulación que se aproximan). Si leemos cuidadosamente podemos ver que, el apóstol Juan usa la preposición “de” en vez de “en”; si Juan quisiera enseñar que la Iglesia pasa por la tribulación diría: yo también de guardare “en” la hora de la prueba. Por lo tanto, para que el orden cronológico del Apocalipsis continúe, es necesario sacar a la Iglesia antes que empiece ese periodo de tribulación. Como mencionamos anteriormente, los 7 años de tribulación señalan un periodo especial para Israel. La Iglesia no tiene que ser probada durante ese periodo, pues su tribulación es presente (véase Hechos 14:22; 2 Cor. 4:16-18). Podemos finalizar este punto diciendo que, una vez que la Iglesia sea quitada, el camino está libre para que se cumpla sin interrupción la última semana de Daniel, es decir la semana 70.

•Tercer punto: Israel se convierte en el agente principal en la tribulación. La voluntad de Dios es salvar a Israel para que conozcan a Cristo, y se preparen para el reino milenial que ha sido preparado para ellos. Si la Iglesia estuviese presente en la tierra durante los juicios del Apocalipsis, habría un grave conflicto. Los 144 mil judíos sellados y salvos vendrían a hacer parte de la Iglesia (haciendo referencia si la iglesia estuviese presente), eso sería ilógico. Otra cosa importante: ¿Se sujetaría la Iglesia al gobierno del Anticristo? La respuesta es clara y sencilla: No. Las puertas del Hades no prevalecerán en contra de la Iglesia (Mat. 16:18). Así que, si la Iglesia no está durante el periodo de los 7 años de la tribulación el camino está libre para que Israel actué y para que el gobierno del Anticristo se cumpla a totalidad. Sería un problema ubicar la Iglesia en la tierra, ya que los juicios que caerán serán mundiales y de una u otra manera la afectaría. Podemos finalizar este punto diciendo que, la Iglesia es ciudadana del cielo (Fil. 3:20, véase también Juan 14:1-3; 1 Ped. 2:11), allí es donde estará mientras se derramen los juicios.

Concluimos diciendo que el Apocalipsis respalda la enseñanza pre-tribulacionista. La Iglesia no pasará por la tribulación escatológica que habla Apocalipsis. Ese periodo será para probar a los moradores de la tierra, para Dios trabajar con Israel y para que se cumpla el tiempo de los gentiles. Escudriñemos los libros proféticos de la Biblia, volvamos a leer el Apocalipsis en su contexto. ¡Maranatha! “Apocalipsis 1:3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”

26/09/2023

La Biblia es todo lo que necesitamos para equiparnos para una vida de fe y servicio. Nos proporciona una clara presentación de la intención de Dios para restaurar la relación rota entre Él y la humanidad a través de Su Hijo Jesucristo. La Biblia nos enseña acerca de la fe y salvación por los méritos de la muerte de Jesús en la cruz y Su resurrección. Nada más se necesita para entender estas buenas nuevas, ni ningún otro escrito se requiere para equiparnos para una vida de fe.

El apóstol Pablo declara que las Escrituras “. . . te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:15-17). Si la Escritura es “Inspirada por Dios,” entonces no es de inspiración humana. Aunque haya sido escrita físicamente por los hombres, “nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Pedro 1:21). Ningún escrito hecho por el hombre es suficiente para equiparnos para cada buena obra; solo la Palabra de Dios puede hacerlo. Si las Escrituras son suficientes para equiparnos totalmente, entonces no se necesita nada más.

Colosenses 2 habla sobre los peligros que enfrenta una iglesia cuando se impugna la suficiencia de la Escritura, o cuando la Escritura es combinada con enseñanzas no bíblicas. Pablo advierte a la iglesia de Colosas, “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” (Colosenses 2:8). Judas es aún más directo: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” (Judas 1:3). Nótese la frase “una vez dada” Esto indica claramente que ningún otro escrito aunque venga del pastor mas dedicado, o teólogo, o iglesia de cualquier denominación, puede reflejar o complementar la Palabra de Dios. La Biblia contiene todo aquello que es necesario para el creyente entienda el carácter de Dios, la naturaleza del hombre y las doctrinas del pecado, el cielo, el in****no y la salvación a través de Jesucristo.

Tal vez los versículos mas enfáticos sobre el tema de la suficiencia de la Biblia vienen del libro de los Salmos. En Salmos 19:7-14, el salmista se regocija en la Palabra de Dios, declarando que es perfecta, digna de toda confianza, recta, radiante, iluminadora, firme y totalmente justa. Puesto que la Biblia es “perfecta” ningún otro escrito es necesario.

Hoy en día la suficiencia de la Escritura está bajo ataque, y tristemente ese ataque proviene casi siempre de dentro de nuestras mismas iglesias. Técnicas mundanas de organización, métodos para atraer multitudes, entretenimiento, "revelaciones" no bíblicas, misticismo, y consejería psicológica, todos declaran que la Biblia y sus preceptos no son adecuados para vivir la vida cristiana. Pero Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen”. (Juan 10:27). Su voz es todo lo que necesitamos oír, y las Escrituras son Su voz, total y absolutamente suficiente.

¡Dios les bendiga!

12/09/2023

Oír la palabra de Dios es esencial, pero hacer lo que Él dice es la clave para sobrevivir a las tormentas de la vida. Nunca es demasiado tarde para empezar a construir sobre la Roca.

08/09/2023

Jesús dijo que era muy difícil para un rico entrar en el Reino de Dios (Marcos 10:23), porque el rico tiene todas sus necesidades básicas resueltas y llega a confiar demasiado en sí mismo. Cuando se sienten vacíos, compran cualquier cosa para suavizar el dolor que pudo haberles llevado hacia Dios. Su abundancia llega a ser así su pobreza. Muchas personas que tienen todo lo que quieren en esta tierra pueden carecer de lo más importante: la vida eterna.
Los discípulos de Jesús se asombraron (Marcos 10:26). ¿Acaso no son las riquezas bendiciones de Dios, recompensas por ser uno bueno? Aun hoy en día este falso concepto es muy común. No obstante, aunque muchos creyentes gozan de gran prosperidad material, otros tantos viven en dura necesidad. Las riquezas no prueban que uno tiene fe, ni parcialidad de Dios. Los judíos consideraban la riqueza como una señal del favor de Dios, por lo que era algo inconcebible que la riqueza fuera un obstáculo para vivir en el Reino. Jesús demuestra la falacia de tal opinión y la aprovecha para enseñar, de forma hiperbólica, que es imposible para alguien que confía en las riquezas entrar al cielo.

¡Dios les bendiga!

26/06/2023

Una profecía es una palabra dada de manera sobrenatural por el Espíritu Santo al creyente, de manera que el creyente habla de parte de Dios sin intervención de su propia sabiduría, entendimiento o razonamiento.
La Biblia dice claramente cuál es el propósito de las profecías: «… el que profetiza habla a los demás para edificarlos, animarlos y consolarlos.» (1 Corintios 14:3). Esos son los únicos objetivos posibles de una profecía: edificar, dar ánimo o consolar. Nunca puede ser el propósito de una auténtica palabra profética el dirigir la vida de otros. Por eso toda profecía debe ser juzgada por la iglesia según nos instruye la Palabra de Dios: «En cuanto a los profetas, que hablen dos o tres, y que los demás examinen con cuidado lo dicho.» (1 Corintios 14:29).
Ahora bien, como la Biblia nos dice: «no desprecien las profecías, sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno» (1 Tesalonicenses 5:20-21), vemos que existe tanto el peligro de desechar una profecía auténtica, como de creer una profecía sin haberla examinado correctamente.
¿Cómo podemos juzgar, entonces, si una profecía es real o falsa?
Deberíamos verificar que cumpla dos condiciones esenciales. Primeramente, tiene que estar de acuerdo con las Sagradas Escrituras. Debemos buscar en la Biblia una confirmación de la profecía porque el Espíritu Santo es el autor de las Escrituras, y Él nunca podría contradecirse a sí mismo. En segundo lugar, debemos verificar si esa palabra profética lleva a edificar al pueblo de Dios. Si la palabra viene del
Señor, debe ser para edificación.
NUNCA debemos actuar en función de una profecía que nos han dado sin antes buscar la confirmación de otros hermanos. Debemos tener en en cuenta que Pablo en 2 Corintios 13:1 nos dice: «Todo asunto se resolverá mediante el testimonio de dos o tres testigos». Y fundamentalmente, antes de aceptar una palabra profética para nuestra vida, debemos recordar que si efectivamente viene de parte del Señor, debe tener confirmación en la Biblia, que es ciertamente y sin lugar a dudas Palabra de Dios.

¡Dios les bendiga!

01/02/2023

Muchas personas que se oponen al uso de pantalón por las mujeres cristianas, frecuentemente citan el siguiente pasaje: Deuteronomio 22:5 = "La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación al Señor tu Dios".
Ahora bien, la preocupación de Dios en ese momento estaba centrada en el hecho de que el hombre y la mujer deben vestir de una manera que puedan ser claramente identificados como masculino y femenino. Esto debía ser así para que no hubiera confusión de roles, y que tampoco se formaran hombres con tendencia femenina o mujeres con tendencia masculina. La referencia que hace el texto en Deuteronomio NO es específicamente a pantalones, que ni siquiera existían, sino más bien a formas y estilos femeninos que pudieran ser usados por el hombre o formas y estilos masculinos que pudieran ser usados por las mujeres. Esto contribuiría a confundir a la población y crear amaneramientos en los hombres o, en el caso de las mujeres, a crear un estilo "amachado u hombruno", como ha sido denominado en nuestra cultura.
Realmente los pantalones no necesariamente constituyen una vestimenta que haga lucir "amachada u hombruna" a la mujer (sobre todo en nuestros días), y por tanto, ésta no es una prohibición en la vestimenta de la mujer. Sin embargo, una mujer pudiera usar pantalones y a la vez usar otras vestimentas, o tener ademanes, que pudieran hacerla lucir más como un hombre que como una mujer, y es en contra de eso precisamente que Dios estaba legislando en Deuteronomio 22 . Lamentablemente este texto ha sido sacado de contexto y muchas son las congregaciones que prohíben como pecado el uso de pantalones a las mujeres, precisamente pensando que esto es parte de la prohibición establecida en el Antiguo Testamento.

¡Dios les bendiga!

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