20/05/2026
Devocional .
Job 35:9-16, TLA
9 »Hay tanta maldad en el mundo
que la gente pide ayuda;
pide ser librada de los poderosos.
10 ¡Pero nadie pregunta por Dios,
que por las noches nos da fuerzas!
¡Nadie pregunta por el Creador,
11 que nos hace más sabios
que las aves y las bestias salvajes!
12 ¡Son tan malvados y orgullosos
que por eso Dios no les responde!
13 ¡Por eso el Dios todopoderoso
no atiende sus tontos ruegos!
14 ¿Cómo, entonces, esperas
que Dios responda a tu insistencia
de ir a juicio con él?
15 Según tú,
Dios no se enoja ni castiga
ni se da cuenta de tanta maldad;
16 pero lo cierto, Job,
es que dices puras tonterías».
Según Eliú, Job no debería pedir ir a juicio con Dios para demostrar su inocencia, porque no saldría bien librado.
De tanta maldad que hay en este mundo que, la gente pide ser liberada de los poderosos, pero Dios no les atiende porque nadie se acuerda de su Creador.
De la misma manera Job no va a hacer atendido por Dios, porque al estar siendo castigado por Él, no lo escuchará, como hace con aquellos que no le buscan, argumenta Eliú.
Si bien es cierto que nuestros pecados crean un muro de separación entre Dios y nosotros, para que Él ni siquiera oiga nuestras oraciones, también es cierto que si le buscamos de corazón Él se dejara hallar.
Dios, como Creador de todo, siempre se complace en hacer el bien y no en castigar, por lo que siempre atenderá a un corazón contrito y humillado.
Eliú se equivoca en insistir en la maldad de Job, y ante su insistencia de ser inocente de todo lo que se le acusa.
Dios es quien ha permitido todo esto que le sucede a Job, no como un castigo, sino como una prueba, ante la insistencia del ángel acusador de que si le causaba todo este daño, Job le negaría.
Por lo que todas estas acusaciones a Job no tienen ninguna validez, y lo que han hecho es causar más dolor del necesario y hacer que Job hable demás para defender su inocencia.
Bendiciones,
Pastor William Fuentes